¡El café tiene más secretos que revelar! Ya sea americano, espresso o descafeinado, esta bebida es parte de la rutina de millones de personas, pero sus efectos podrían ir más allá de ayudarnos a despertar por las mañanas: una nueva investigación encontró cambios en la salud intestinal, el estado de ánimo y algunas funciones cognitivas relacionados con su consumo.
Y no todo es obra de la cafeína. El estudio de la University College Cork, en Irlanda, publicado en la revista científica Nature Communications, examinó cómo los componentes del café interactúan con las bacterias intestinales y su posible relación con el cerebro.
El profesor John Cryan, investigador principal de APC Microbiome Ireland y uno de los autores del estudio, explicó: “El café es más que simple cafeína: es un factor alimentario complejo que interactúa con nuestros microbios intestinales, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional”.
“A medida que la población sigue planteándose cambios en la alimentación para lograr un equilibrio digestivo adecuado, el café tiene el potencial de utilizarse también como una intervención adicional dentro de una dieta sana y equilibrada”, agregó.
El neurobiólogo también destacó las diferencias entre ambas versiones de la bebida: “Nuestros hallazgos sugieren que el café, ya sea con cafeína o descafeinado, puede influir en la salud de maneras distintas, pero complementarias”.

Los hallazgos del nuevo estudio sobre el café: ¿Cómo beneficia a la salud mental e intestinal?
La investigación, titulada Habitual coffee intake shapes the gut microbiome and modifies host physiology and cognition (El consumo habitual de café modifica la microbiota intestinal y la fisiología y cognición del organismo), fue publicada en abril de 2026 y contó con financiamiento del Institute for Scientific Information on Coffee (ISIC).
Los científicos analizaron (por primera vez a detalle) el efecto del café en el llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional mediante el cual la microbiota intestinal y el cerebro pueden influirse mutuamente.
Para ello, estudiaron a 62 adultos sanos de entre 30 y 50 años, divididos en dos grupos:
- 31 personas que no consumían café.
- 31 consumidores habituales de entre tres y cinco tazas diarias.
Los participantes acostumbrados al café suspendieron su consumo durante 14 días. Después, 16 recibieron café con cafeína y 15 descafeinado durante 21 días, sin conocer cuál les correspondía.
En esta última etapa tomaron cuatro sobres diarios de café instantáneo de 1.8 gramos cada uno. Los investigadores utilizaron cuestionarios psicológicos, pruebas cognitivas y muestras biológicas para identificar los cambios.
1. El café se relacionó con una reducción del estrés y los síntomas depresivos
¿Una taza de café para mejorar el ánimo? Los resultados encontraron que, después de reincorporar la bebida, tanto quienes tomaron café con cafeína como descafeinado registraron puntuaciones más bajas de estrés percibido, síntomas depresivos e impulsividad.
Sin embargo, estas mediciones corresponden a cuestionarios y no significan que el café sea un tratamiento contra la depresión.
Además, al comparar inicialmente a los consumidores habituales con quienes no bebían café, los primeros presentaron mayor impulsividad y reactividad emocional, dos indicadores que disminuyeron durante la abstinencia.

2. El café modifica las bacterias de la microbiota intestinal
Otro hallazgo ocurrió en el intestino. Los consumidores habituales presentaron una mayor abundancia de determinadas bacterias, entre ellas Cryptobacterium curtum, especies de Eggerthella y bacterias del grupo Firmicutes.
Estas especies se han relacionado con la eliminación de infecciones estomacales y de bacterias intestinales nocivas, así como con distintos procesos biológicos, como el metabolismo de los ácidos biliares. Una bacteria del grupo Firmicutes también se ha asociado previamente con emociones positivas en mujeres.
Los investigadores encontraron que la suspensión del café modificó determinados metabolitos, es decir, sustancias que participan en los procesos químicos del organismo. Al reincorporar la bebida, identificaron nuevas variaciones en las poblaciones bacterianas, independientemente de la presencia de cafeína.
El estudio no demostró que estos cambios eliminen infecciones intestinales ni que todas las bacterias detectadas sean beneficiosas.

3. El café descafeinado mostró mejoras en la memoria y el aprendizaje
¡El descafeinado también tiene lo suyo! Uno de los resultados más llamativos fue que únicamente los participantes que recibieron café sin cafeína mostraron mejoras significativas en determinadas pruebas de memoria y aprendizaje.
Los científicos utilizaron ejercicios de recuerdo de palabras y tareas para identificar la ubicación de patrones visuales.
Los autores plantean que estos resultados podrían relacionarse con componentes distintos de la cafeína, como los polifenoles, sustancias presentes en el café. Sin embargo, una mejor calidad del sueño, mayor actividad física o la familiaridad con las pruebas pudieron influir en el desempeño.

4. El café con cafeína se relacionó con menos ansiedad y mayor atención
Mientras el descafeinado destacó en algunas pruebas de memoria, el café convencional presentó otros resultados.
Los participantes que recibieron café con cafeína registraron menores puntuaciones de ansiedad y malestar psicológico, además de mejoras en una prueba que evalúa la atención y la capacidad para procesar información.
Los investigadores también identificaron variaciones en marcadores relacionados con la inflamación y la respuesta inmunitaria. Por ejemplo, después de suspender el café aumentaron los niveles de proteína C reactiva y TNF-alfa, dos indicadores relacionados con procesos inflamatorios.
5. Los polifenoles podrían explicar parte de los efectos del café en el intestino y el cerebro
La investigación también examinó los polifenoles del café, compuestos vegetales cuyo metabolismo puede depender de las bacterias intestinales.
Tras dos semanas sin consumir café, disminuyeron varios metabolitos asociados con estos compuestos. Cuando los participantes retomaron la bebida, sus concentraciones volvieron a aumentar, tanto con café convencional como descafeinado.
Por ahora, los resultados permiten comprender mejor la relación entre el consumo de café, la microbiota intestinal y el cerebro, pero se necesitan más investigaciones para determinar sus efectos a largo plazo.
Otros beneficios de tomar café
¡Hay más razones para disfrutar una taza de café! Además de sus posibles efectos sobre la salud mental y la microbiota intestinal, investigaciones anteriores han relacionado el consumo moderado de esta bebida con distintos beneficios para el organismo.
De acuerdo con los antecedentes científicos citados en el estudio publicado en Nature Communications, algunos de los beneficios del café para la salud son:
- Menor riesgo de diabetes tipo 2: El consumo moderado de café se ha asociado con una menor probabilidad de desarrollar esta enfermedad.
- Beneficios para la salud del hígado: Investigaciones previas han encontrado una relación entre beber café y un menor riesgo de enfermedades hepáticas.
- Menor riesgo de enfermedades cardiovasculares: Diversos estudios han vinculado su consumo con una menor incidencia de problemas cardiovasculares.
- Menor riesgo de ciertos tipos de cáncer: La evidencia epidemiológica ha identificado asociaciones entre el consumo de café y una reducción del riesgo de determinados cánceres.
- Menor riesgo de enfermedad de Parkinson: Estudios realizados con diferentes grupos de población han encontrado una relación entre el consumo de café y una menor probabilidad de desarrollar esta enfermedad.
- Posible protección frente al Alzheimer: Un metaanálisis de estudios de cohortes citado por los investigadores encontró una reducción del 27% en la incidencia de la enfermedad de Alzheimer asociada con el consumo de café.
- Menor riesgo de accidente cerebrovascular: Un estudio observacional con 468 mil 629 participantes sin enfermedad cardiovascular clínica previa relacionó el consumo ligero o moderado de café con una menor incidencia de accidentes cerebrovasculares y mortalidad.
