En las orillas de la cabecera de Santa Catarina —entre garambullos, matorrales y la falda de cerros con extrañas formaciones de piedra—, de una bodega sale un hombre de piel clara y cuerpo robusto cargando bolsas que, por su apariencia, contienen despensas. Las acomoda en un auto blanco y, tras cerrar una puerta de malla, toma rumbo al centro del poblado. Son las 15:50 horas del martes y la escena se funde con la cotidianidad de la tarde.
Muy cerca, frente a una gasolinera, una patrulla de la Guardia Nacional espera junto a un auto rezagado de la Ruta Panamericana que esa mañana llegó al municipio; unos mecánicos lo revisan con premura. Esa imagen es la única ajena a las horas circulares de este pueblo de tiempo lento, donde la veneración con ímpetu cristero a la Virgen Santa Catarina Mártir está tan enraizada como una serie de usos y costumbres políticos que cada tres años se intensifican.

Pocos notan que aquel hombre del auto blanco, que se aleja a gran velocidad transportando víveres, tal vez sea la hebra que conduce hacia el condicionamiento sistemático de los votos que aparecerán en las urnas el próximo año.
Una investigación realizada por este medio permitió confirmar que dicha bodega era utilizada anteriormente por una agrupación de bomberos que la desalojó hace semanas. Asimismo, se constató que al inmueble —propiedad de una familia de migrantes ajena a los hechos— arribaron días atrás personas del poblado a quienes se les ofreció empleo para descargar un tráiler. En su interior se observaron sillas junto a un pizarrón con anotaciones. La tarea fue ardua: cajas con azúcar, aceite, verduras enlatadas, atún, cereal, frijol, arroz, harina, leche y papel de baño. De cada producto había mil quinientas piezas, listas para empaquetarse en igual número de despensas. Un comerciante consultado calcula una inversión superior al medio millón de pesos.
El operador tras bambalinas: entre el partido y la nómina oficial
Una serie de elementos apuntan a la relación que este operativo presumiblemente tendría con la vida pública local, y particularmente con acciones camuflajeadas que el PAN ya estaría desplegando para retener el poder. Entre las piezas de ese rompecabezas destaca que, de acuerdo con testimonios recabados por esta columna, entre los vehículos vistos al interior del terreno se encuentra una camioneta Nissan Frontier blanca con placas de Guanajuato, frecuentemente estacionada frente al domicilio de Jonathan Emmanuel López Hernández.
López Hernández, sobrino de la síndico municipal, es considerado en círculos locales como el operador más cercano al alcalde Rogelio Moya Cabrera. Habitantes comentan que siempre ha vivido de la política. Afiliado al PAN en 2014, laboró en el Instituto de la Juventud Guanajuatense y un documento oficial consigna que se incorporó a la extinta SEDESHU en 2019 bajo las órdenes de Roberto Carlos Terán, entonces director regional. El más reciente contrato que aparece en plataformas de transparencia (SENCO/DGARH/140), vigente de enero a diciembre de 2025, fue establecido con la Secretaría del Nuevo Comienzo. Dicho instrumento estipula la conformación de comités ciudadanos y la promoción de la cohesión social, con un sueldo mensual bruto de 20 mil 029 pesos, firmado por el director general de Articulación, Luis Eduardo Lazcano Torres. Una cláusula ilustra cómo se blinda a esta Secretaría —brazo electoral estratégico del panismo—: “El prestador consciente que, bajo ningún concepto… podrá comunicar o difundir información o documentación generada o de la que tenga conocimiento…”.
De sus lazos electorales también dan cuenta documentos publicados en los estrados del comité directivo estatal del PAN, donde el acuerdo CEPEGTo-234/2025, con fecha del 1 de octubre de 2025, acredita su nombramiento al frente del comité municipal de Santa Catarina, normalizando la participación de servidores públicos en actividades proselitistas. Caso parecido es el de la secretaria general, Galia Ibarra López, quien a la par se desempeña como directora del DIF municipal. Cabe mencionar que no hay registros públicos recientes de las actividades del presidente formal, y por el contrario, el post de una reciente visita de la dirigencia estatal menciona en esas funciones a Ibarra López, en aparente contradicción con la información oficial.

¿A dónde irán a parar las despensas?
Luego del arribo de los insumos, durante la semana circularon avisos en grupos de WhatsApp de delegados auxiliares de comunidad. Uno de ellos indicaba: “Buenas noches, el día de mañana a las 12 y media, por parte del estado, se les estará entregando una despensa por familia. Por favor llevar copias de CURP, INE y comprobante de domicilio reciente; la entrega será en la capilla”. Otro agregaba: “Vendrán por parte de una asociación… Me dicen que viene por parte del estado. La chica que vino se llama Lore y es de Santa… Mañana se nos dará más información. Solo se entregará a quien lleve su documentación impresa, vigente y legible. No fotos. Solo el o la beneficiaria podrá recoger la despensa”.
Se solicitó dialogar vía telefónica o por WhatsApp con un delegado que emitió uno de los avisos, pero luego de informarle el tema de interés periodístico hasta el cierre de esta columna optó por el silencio.
De confirmarse que se trata de un operativo proselitista, para dimensionar el impacto electoral en Santa Catarina basta recordar que en la contienda pasada el PAN ganó con tan solo 1,612 votos (47.42% del total). Además, según el Censo de INEGI 2020, el municipio cuenta con 1,541 viviendas particulares habitadas, por lo que esas 1,500 despensas cubren prácticamente la totalidad de la geografía municipal.


La normalización de la dádiva…
Lo observable en estos hechos —que se repetirán a lo largo del país conforme avance la temporada electoral— no es la pretensión legítima de un grupo por retener el poder. Lo que enrarece la competencia es la opacidad en el financiamiento, la mezcla de lo institucional con lo partidista, el reforzamiento del hábito ciudadano de recibir dádivas a cambio del sufragio, el aprovechamiento de resquicios legales y la pasividad de los órganos electorales. Pero, sobre todo, el velo de ocultamiento con el que se realizan estas maniobras abona a fortalecer la percepción ciudadana de que, por la similitud de sus prácticas, entre políticos y delincuentes cada vez hay menos distinción.
