Cuerámaro, Gto.- Maria del Rosario Olvera, maestra de Cuerámaro, dejó la enseñanza debido a los fuertes dolores que la aquejaban en varias de sus extremidades.
Después de casi cuarenta años de servicio como docente, la maestra dijo que las fuerzas y los dolores me impedían moverse, lo que dificultaba realizar con gusto la labor pedagógica que tanto gusto le daba. Los médicos le diagnosticaron artrosis por lo que tuvo que dejar de asistir a dar clases.
Además de las dolencias propias del padecimiento, Maria del Rosario se vio ante la responsabilidad de cuidar a su esposo, a quien se le complicó la salud.
“Tenía que ayudarle a moverse dado que la azúcar lo llevó a tener diálisis y esto mermó notablemente su movilidad, debido a esto me lastimé aún más mis brazos.”, relató.
Posteriormente su esposo murió, además de la pena de la pérdida, ella cada día sentía que iba perdiendo la movilidad de sus extremidades y le costaba más trabajo realizar cualquier actividad.
Pese a los malos tiempos, maestra de Cuerámaro encontró la forma de seguir adelante
Los médicos le habían recomendado a María que requería terapia de hidromasaje, sin embargo, no sabía en qué parte del municipio se podría dar estás terapias.
Alguien le mencionó que en el DIF había un estanque con terapeutas, así que se dirigió a preguntar.
Ahora, ya después de varios meses de terapia, la maestra ha recobrado la movilidad, se siente más ligera y ya no siente dolor en sus extremidades, lo que pare ella ha significado un gran cambio en su estado de ánimo, y ahora trata de disfrutar de la vida dando pasos que la llevan a conocer lugares, gente que antes era impensable porque el dolor le impedía salir de casa.

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