Juanita preserva en la fabricación de coronas una tradición familiar y cultural en Acámbaro

Acámbaro, Gto.- Con cuatro décadas de experiencia, dedicación y trabajo familiar, la señora Juanita ha contribuido a transformar la elaboración y comercialización de coronas para el Día de Muertos en Acámbaro, una actividad artesanal que, con el paso de los años, ha incorporado nuevos materiales, colores y diseños para mantener viva la tradición de honrar a quienes ya fallecieron.

Lo que comenzó como un aprendizaje durante su juventud se convirtió en una actividad familiar que hoy representa una fuente de ingresos para varias personas y un oficio que se transmite entre generaciones. A través de la elaboración manual de coronas, cruces y otras figuras, su familia ha logrado consolidar un negocio que mantiene presencia tanto en la ciudad como en distintas comunidades de la región.

Juanita recordó que su acercamiento a esta actividad ocurrió cuando se fue a trabajar con una tía a Zinapécuaro, Michoacán, donde aprendió las distintas etapas del proceso, desde la elaboración de las estructuras hasta la colocación de los adornos.

“Nosotros nos encargamos de hacer todo, armazones, conseguir materiales y elaborar cada uno de los elementos decorativos que dan forma a las coronas”.

Juanita recordó que su acercamiento a esta actividad ocurrió cuando se fue a trabajar con una tía a Zinapécuaro, Michoacán, donde aprendió las distintas etapas del proceso

En 4 décadas de trabajo, Juanita ha modificado la fabricación de coronas en Acámbaro

A lo largo de aproximadamente 40 años, esta labor ha experimentado importantes cambios, particularmente en los materiales utilizados y en la presentación de las coronas que las familias adquieren para colocarlas en las tumbas de sus seres queridos durante las celebraciones del Día de Muertos.

La mujer recordó que, cuando comenzó a elaborar y vender coronas en Acámbaro, predominaban los modelos tradicionales, confeccionados con materiales como la cucharilla y las flores de peña. Sin embargo, a partir de los conocimientos que adquirió de su tía, cuya familia había aprendido la técnica de otros artesanos, comenzaron a introducir diseños diferentes, caracterizados por sus colores intensos y llamativos. Aquellas primeras coronas representaron una novedad para los compradores, acostumbrados a los arreglos de apariencia más sobria.

La propuesta consistía en ofrecer productos que pudieran distinguirse a la distancia y que tuvieran una presentación más vistosa.

“En un principio, los nuevos diseños fueron objeto de críticas por parte de algunos compañeros dedicados a la misma actividad, quienes consideraban que sus colores eran demasiado llamativos y llegaron a calificarlos como arrancherados”.

No obstante, la respuesta de numerosos compradores fue favorable, particularmente entre las personas provenientes de las comunidades rurales, quienes encontraban en estas coronas una alternativa diferente a los modelos tradicionales.

A lo largo de aproximadamente 40 años, esta labor ha experimentado importantes cambios, particularmente en los materiales utilizados

“Las veían muy alegres, muy coloridas. Sí se vendieron desde un principio”.

La demanda contribuyó a que otros comerciantes comenzaran a incorporar colores y técnicas similares, con lo que gradualmente se modificó la oferta de coronas en el municipio. Durante los primeros años predominaban las coronas sencillas y algunos modelos que incluían una pequeña cruz. Con el paso del tiempo, los artesanos comenzaron a experimentar con nuevas figuras y presentaciones. Por lo que además de las coronas convencionales, es posible encontrar cruces de mayores dimensiones, corazones, herraduras y diseños en forma de alas, entre otras alternativas. La incorporación de materiales como la celoseda y los elementos perforados también ha permitido ampliar las posibilidades de decoración y ofrecer productos con diferentes acabados.

Familia preserva negocio familiar de generación en generación

A diferencia de otras actividades comerciales que concentran sus esfuerzos en los días previos al Día de Muertos, la familia de Juanita trabaja durante todo el año en la elaboración y venta de coronas. La razón es que cada pieza requiere trabajo manual y una preparación anticipada para contar con suficientes productos cuando aumenta la demanda.

La producción no se concentra exclusivamente en el puesto de venta instalado en la Pila Taurina durante la temporada, pues también se elaboran coronas para su distribución al mayoreo en distintas comunidades.

“Los compradores de localidades conocen el negocio y acuden o reciben los productos para posteriormente comercializarlos, lo que permite mantener activa la actividad en diferentes momentos del año”.

El negocio también tiene una característica particular: varias de las personas que participan en la elaboración y comercialización de las coronas pertenecen a la misma familia.

Juanita explicó que sus hermanas, una sobrina y una tía también se dedican a esta actividad. Algunas venden directamente en Acámbaro, mientras que otras se trasladan a diferentes lugares para ofrecer sus productos.

Pese al alza de insumos, Juanita apuesta por mantener coronas accesibles

Uno de los principales retos para quienes se dedican a la elaboración de coronas es el incremento en el costo de los materiales necesarios para su fabricación. Juanita reconoció que este año han tenido que adquirir algunos insumos a precios más elevados en comparación con el año anterior. Sin embargo, señaló que su familia procura mantener precios accesibles para los compradores.

“Las coronas que ofrecemos tienen un rango aproximado de 350 a 400 pesos, dependiendo del modelo, mientras que en otros establecimientos pueden encontrarse piezas de hasta 800 o 900 pesos” . La intención, señaló, es que las personas tengan la posibilidad de adquirir un arreglo para sus difuntos sin que el costo represente un gasto excesivo para la economía familiar.

La variedad de diseños también permite atender diferentes preferencias y presupuestos, desde las coronas más sencillas hasta aquellas que requieren mayor cantidad de materiales o una elaboración más detallada. Aunque el encarecimiento de los insumos representa una dificultad, la familia busca mantener su actividad comercial y conservar una clientela que, en muchos casos, ha permanecido durante años.

Aunque las técnicas han cambiado con el tiempo, el trabajo manual sigue siendo una parte fundamental del proceso. Durante la presente temporada de Día de Muertos, la familia de Juanita permanecerá instalada en la explanada de la Pila Taurina hasta el 2 de por lo que espera que las ventas aumenten conforme se acerquen los días en que las familias acuden a los panteones para limpiar y adornar las tumbas de sus seres queridos.

Sin embargo, las lluvias registradas durante estos días han representado una dificultad para la actividad comercial, por lo que esperan que las condiciones mejoren y permitan una mayor afluencia de compradores.

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