PAN y Morena perdieron la elección de ayuntamiento en el municipio de Xichú. Aun sumando sus votos (45%), la cifra es inferior al 47 % que obtuvo la planilla amarilla encabezada por Francisco Orozco Martínez, de oficio comerciante y camionero.
Sin embargo, ante la pérdida del registro del PRD, tanto azules como morenos, pretenden alinear a sus filas al alcalde electo, que, frente a una oposición con candidaturas opacas desde un inicio, obtuvo apoyo de los electores para repetir otro periodo. Aunque también fue factor decisivo que Orozco Martínez, olvidándose de sus deberes como gobernante, desde el primer día, estuvo en permanente campaña en tierra; al tiempo que delegaba el ejercicio del poder y la administración en Eloy Leal Reséndiz, su viejo aliado político, al que nombró secretario de ayuntamiento, mientras él desde temprano se adentraba en las localidades.

Es muy posible que haya estado en su oficina menos horas que las que dedicó a operar las máquinas que dan mantenimiento a las brechas. No realizó obras de alto impacto y solo con ocurrencias pretendió abordar problemáticas complejas como la del agua. A tal grado el gobierno municipal caminó sin rumbo y sin coherencia institucional, que nunca reunió a los directores y directoras de área: el análisis de los procesos y el trabajo colegiado no le parece relevante, pero en contraste, todos los días a su alrededor desfilaba gente en busca de apoyos personales.
Esa cotidiana cercanía con las comunidades le funcionó para sus propósitos, porque entre los votantes eso tuvo más peso que la corrupción y los negocios al amparo del poder realizados por integrantes de su círculo cercano, él mismo desde su propia tienda ha sido proveedor de muchos de los apoyos que autoriza.
Un hecho que merece un estudio más detenido porque exhibe hacia donde apuntan los intereses y la mentalidad de un amplio sector, es que fue relecto aun cuando en su gobierno Xichú terminó de convertirse en un pueblo sin ley. Para muchos, este enclave serrano es un paraíso no por sus paisajes, sino porque no se cobran multas a conductores, ni motociclistas, rara vez se aplica alguna sanción y no tarda en sonar el teléfono en la comandancia dando la orden superior de que suelten a la persona. Porque no se fiscaliza la venta de alcohol, porque la distribución, consumo de drogas y el tráfico de armas son tolerados; porque cualquiera puede realizar descargas de pistola, porque se puede tomar en cualquier hora o lugar mientras la policía duerme plácidamente so pretexto de que nadie, ni la autoridad, respeta reglas.
Pero si a los electores no les importó eso, menos a quienes no viven en el lugar, como Libia García, que desde campaña lanzó guiños de cercanía a Francisco Orozco; entre los allegados a éste, circula la versión de que la gobernadora electa ya le habría ofrecido que una de sus hermanas encabece el comité municipal del PAN. Ese panorama social degradado tampoco mereció la atención de Diego Sinhué Rodríguez, quien en su reciente visita se derritió en elogios y se comprometió a dejarle adelantados algunos apoyos. El alcalde le devolvió los piropos calificándolo como “el mejor gobernador de todo México”.
Morena también deshoja la margarita….
No habían pasado muchos días luego del 2 de junio, cuando el alcalde electo –según varias fuentes consultadas- recibió la invitación a sentarse a platicar con los principales del grupo morenista que desde el comienzo del sexenio apadrina en Xichú la senadora Malú Micher, quienes ya suman dos intentos fallidos por llegar a la presidencia municipal. Francisco Orozco no acudió (es notoria su simpatía por el PAN), pero sabiendo que ocupa el dinero de la federación, envió a su hombre fuerte, Eloy Leal.
Según trascendidos, este encuentro se realizó en una ciudad del Bajío, entre los presentes habría estado la senadora oriunda de León, un integrante de la familia que protege y a la que ha otorgado la dispersión de programas federales entre los xichulenses, así como el candidato derrotado, Frank Pierre Villa, quien en campaña manejó un diagnóstico crítico que incluyó cuestionamientos al actual secretario de ayuntamiento por su responsabilidad en el deterioro social y en dejar las manos libres a la delincuencia, el mismo que ahora tenía como interlocutor en esa reunión, y con el que –según versiones que el propio alcalde ha divulgado- pretendían negociar algunas direcciones de área a cambio de allanarle el camino hacia Morena.

Semanas después, otro suceso confirmó que el presidente de facto, Eloy Leal Reséndiz, con más de 20 años en diversos cargos, comenzó a mover sus fichas en su afán de mantenerse vigente. El pasado 20 de julio convocó a sus allegados a un diálogo con René Bejarano, ex perredista converso a Morena que lleva muchos años haciendo malabarismos para no desparecer de la escena luego del video escándalo cuando recibió dinero del empresario Carlos Ahumada para actividades proselitistas. Decenas de personas se congregaron en un inmueble público donde escucharon exhortos para sumarse a la 4T. Luego, con cargo al erario municipal, hubo comida y gasolina para los asistentes.
Sin sensibilidad ni compromiso con la realidad de Xichú, en un acto de burdo zopilotaje idéntico al de Diego Sinhué y Libia García, Morena está urdiendo pactos con los más decadentes políticos de ese pueblo. La escena no pierde: René Bejarano sentado junto a Eloy Leal Reséndiz, uno con desprestigio nacional, otro malquerido en su propia tierra por tanto daño que le ha hecho (aunque protegido por el alcalde Francisco Orozco, quien suele decir: “Yo sin Eloy no soy nada…”)
