A pesar de Infantino y FIFA… España campeón

Para Emilio Sánchez Vicario

“El mejor jugador de la historia” decidió ser comparsa de Gianni Infantino, el Presidente de la FIFA “más corrupta de la historia” lo cual no es poca cosa. A diferencia de un Diego Armando Maradona que siempre se enfrentó al sistema, Messi se plegó a él, se prostituyó, porque a final de cuentas a cambio de acostarse con el poder, obtuvo como pronto pago la servidumbre del arbitraje y el VAR, el cual siempre estuvo a su disposición.

Saberse dueño de esos beneficios, les permitió a los seleccionados argentinos jugar más allá del límite, pegándole al rival con y sin pelota, conocedores de que esa y muchas conductas más no tendrían la más mínima consecuencia. Tal cual ente autoritario, no tuvieron más contrapeso que el escándalo mayúsculo y, aun así, lo siguieron haciendo ante la complacencia de un Infantino que sentado tal cual silla de emperador romano, decidía si el rival debía vivir o morir.

Todos los equipos fueron víctimas de esta perversidad, de esta dictadura que llevó a que sólo un plantel muy, pero muy superior al rival pudiera vencerlos, a pesar de goles anulados, de expulsiones no marcadas, de faltas fingidas de los argentinos tratando siempre de manipular al árbitro y al VAR.

Dicen que al final “Batman siempre gana y se impone a los malos” pero en esta ocasión la justicia llegó al límite. Dos goles de España ni siquiera merecieron revisión del VAR. Un defensa argentino inventándose una falta para anular el primer gol legítimo a los españoles, y el VAR brilló por su ausencia; en el segundo gol de España, el abanderado no dudó ni un instante en marcar el fuera de juego, sin ir a hacer una revisión exhaustiva de la jugada, ya que el juego continuó de manera instantánea a favor de Argentina.

La instrucción era clara. Si es a a favor de Argentina no se revisa. Si es en contra de Argentina se revisa con lupa. Sólo si después se puede manipular a través de una repetición amañada se expone, sino no se vuelve a tratar el asunto. Ambas jugadas si hubieran sido a favor de Messi y compañía, hubiera sido decretado el gol.

Pero no sólo eso, a Lamine Yamal lo taclearon tal cual jugada de futbol americano y ni por error se mostró el cartón amarillo. Cuando Paredes le pegó de manera artera por la espalda a un jugador español, sin balón de por medio, el árbitro también lo pasó por alto. Y qué decir en la expulsión, cuando en una entrada por demás violenta, para el árbitro no fue una roja directa, sino una segunda amarilla, como tratando de no hacer enojar a su jefe Infantino. Y todavía a pesar de que el jugador español salió volando como si lo embistiera un toro, los jugadores argentinos exigían que el silbante fuera a revisar al VAR.

El colmo del cinismo es cuando Cucurella le explica a Messi que a Cubarsi le golpearon la boca, y se lleva la mano ahí para señalarselo, y Messi procede a acusarlo de que le insultó y se tapó la boca, buscando que bajo ese vil engaño el árbitro expulsara al jugador español. De este bajo tamaño es el Messi modelo 2026, todavía aclamado por muchos.

Los ignorantes dirán qué si todo estaba a favor de Argentina porqué no fue campeón. Tal vez porque con 25 llegadas de un equipo español contra una sola llegada de los argentinos era difícil regalarles un gol cuando la pelota ni siquiera llegó a la red. Porque para inventarse un penal tenían que llegar al área contraria. Porque anularon los goles españoles apostando a los penales para que el Dibu Martínez se erigiera en héroe como en el mundial pasado.

No pudieron anular el tercer gol de España porque salió más de un cuerpo antes, con todo y que el defensa argentino empuja a Nico Williams, porque si no, hasta falta del jugador español hubieran marcado a favor del argentino, como en el primer gol anulado a España.

Argentina ahora reclama, como cuando un partido en el poder de un gobierno autoritario y dictatorial argumenta que hubo fraude aunque tiene el control de todos los órganos electorales, judiciales, financieros y de investigación. La premisa es clara: “No importa que pase nosotros tenemos que ganar.”

¿Qué pensará David Beckham, inglés y dueño del Inter de Miami, de saber qué su Messi modelo 2026 terminó sepultando también a su selección? Cuando al jugador inglés que expulsaron en el juego contra México le dieron dos partidos de suspensión para que no pudiera jugar contra Argentina, o qué en ese partido contra Argentina, el VAR ni siquiera se tomó la molestia de revisar el posible pisotón al defensa inglés por parte de Messi en el segundo gol, o el aparente fuera de lugar en el primer gol. Sí eran decisiones a favor de Argentina, el VAR, como en todo el torneo, no se tomó la más mínima molestia en darlas a conocer en tiempo real.

A Inglaterra le mostraban una tarjeta amarilla por cada siete faltas. A Argentina le mostraban una amarilla por cada 22 faltas. De ese tamaño fue la diferencia de criterio.

Que España haya ganado el Mundial, no debe quitar del renglón que Infantino se debe de ir y que el VAR es sólo un instrumento al servicio de los intereses de FIFA. El VAR debería estar en manos de gente honorable, independiente, con valores y amantes del juego limpio, no en manos de árbitros que sólo son empleados de un gangster. Es como tener a las fiscalías y a los jueces en manos del crimen organizado o la delincuencia, y decir que ellos ya juzgaron y que sus decisiones son justas e inapelables.

Los comentaristas de televisión no pueden exponer esto porque al otro día los quitarían. Son rehenes de los derechos de televisión. Por eso deben ser mesurados, dejarlo ver de una manera muy velada, sin poder decirlo con todas sus letras, a menos que sea su propia selección la que acaba de ser aniquilada por estos intereses.

La NFL en su momento trabajó para Tom Brady y los Patriotas. Después para Patrick Mahomes, Travis Kelce y Taylor Swift. Ahora la FIFA para Messi y Argentina. ¿De qué tamaño es el negocio para que no les afecte lo que ven millones de espectadores y tele espectadores en todo el mundo? Este es el ejemplo que estamos dando al mundo de los niños.

De llorar porque podía ser el último mundial de Messi, ahora podemos respirar un poco, a sus 39 años, el producto comercial de FIFA parece que no le da para otro mundial. Los atropellos de Messi y Argentina llegaron a su fin. ¿Quién será la nueva figura que se pondrá a los pies de Infantino y de FIFA? ¿Mbappé?, ¿Lamine Yamal?, ¿Algún jugador marroquí ahora que serán sede? ¿Veremos a Messi y a Ronaldo tocar el balón en la patada inicial para darles la despedida siendo anfitriones cada uno en sus países en el juego inaugural? ¿Se terminaron de institucionalizar los cuatro cuartos disfrazados de pausas de hidratación?

Mientras siga Infantino y su comité de impunidad en la FIFA, la integridad del futbol (lo que queda) está en riesgo permanente. Lo sostuve cuando inicio el VAR, “Para quienes pensaron que con la tecnología había llegado la justicia, se equivocaron, sólo llegó un nuevo instrumento para amañar y manejar marcadores a su antojo.”

Los únicos que podrán alzar la voz ante todas estas injusticias serán las grandes leyendas, entrenadores y jugadores de élite. Ya lo dijo Luis Enrique, el entrenador del PSG, “Prefiero perder con honor que ganar en medio de la controversia. La FIFA debe proteger la integridad del futbol antes de que los aficionados pierdan la confianza en este hermoso deporte.”

Para los mañosos del equipo argentino eso son patatas. Tuvieron dos mundiales con la complicidad del órgano rector del futbol y lo vivieron y gozaron a plenitud. Creo que hay países más desarrollados que no se prestarían a eso. En mi ingenuidad pensé que Messi reflejaba los más altos valores del futbol y el ser humano, pero hoy veo que no fue así.

Para los seleccionados españoles y su entrenador Luis de la Fuente, todos mis respetos. Demostraron lo que significa ser imbatibles aún en la adversidad. Dieron ejemplo de clase, lucha, unión y pundonor. Hubiera sido la mayor tragedia e injusticia en la historia del futbol si hubieran perdido en la tanda de penales (sólo podría haber sido de esta forma una hipotética derrota).

Mientras los españoles le hicieron un pasillo de honor a los jugadores argentinos, éstos les dieron la espalda mientras se les entregaba la Copa a los españoles. Dani Olmo lo dijo con todas sus letras “Es importante pensar en los valores que quieres transmitir al exterior. Somos un ejemplo para muchas generaciones, para muchos niños.” Pero para Argentina eso es irrelevante, cuando parece que no pueden hacer algo peor, lo superan. Proyectan lo peor y más bajo de un jugador de futbol, corrientes al ganar y al perder.

Y por último gracias a Cabo Verde, Egipto y Suiza. Su futbol expuso al mundo la enorme complicidad de FIFA con Messi y Argentina. Parte de ese trofeo y gloria también debe ser para ellos.