Guanajuato, Guanajuato.- La sequía en las presas de Guanajuato se ha convertido en una preocupación la comunidad y las autoridades. Muchas de estas presas, que alguna vez fueron una fuente vital de agua para la región, ahora muestran niveles preocupantemente bajos, llegando incluso a estar prácticamente secas.

Esta situación se agrava con la falta de lluvias durante las últimas temporadas, aumentada por el cambio climático y las altas temperaturas que azotan la zona. La escasez de agua no solo afecta la disponibilidad para el consumo humano, sino que también impacta severamente en la agricultura, la ganadería y otros sectores económicos dependientes del recurso hídrico en Guanajuato.

Preocupa sequía en la presa Allende

La presa Allende se encuentra en un 14 por ciento de su capacidad, el más bajo en años y aunque hay otras en el Estado en peor situación, la de San Miguel de Allende tiene además el problema de la invasión de lirio.

De acuerdo a los habitantes del lugar, cada día baja el nivel entre 1 y 2 centímetros, lo que muestra la gravedad del problema.

 
La presa Allende se encuentra en un 14 por ciento de su capacidad. Foto: Roberto López

Para poder subsistir, los pescadores limpiaron una zona muy cerca de la cortina de la presa, donde pueden meter sus lanchas y han cuidado que el lirio no se extienda hasta ese lugar, pero ha sido una labor difícil.

En los dos años pasados, 2023 y 2022 la presa tuvo un nivel del 53 por ciento y aunque ya antes había bajado a un 15 por ciento de su capacidad, en éste 2024 llegó al nivel más bajo, de 14 por ciento.

El lirio acuático preocupa a los habitantes porque además de la sequía y los niveles bajos, la planta consume agua para poder subsistir, así que el lirio es un factor más que abona a la escasez del líquido.

 
De acuerdo a los habitantes del lugar, cada día baja el nivel entre 1 y 2 centímetros. Foto: Roberto López

Aunque la presa no abastece al municipio de San Miguel de Allende, sino que lo hace con los municipios que siguen en la cuenca como Comonfort y los Apaseos, los habitantes saben que su agua sí abastece los mantos y que, si estos no tienen agua, los habitantes de San Miguel sufrirían las consecuencias.

Presa del Palote en León se queda sin agua

La presa del palote ya no tiene agua. Lo que anteriormente era motivo de naturaleza y vida en medio del Parque Metropolitano, en la ciudad de León, es actualmente un desierto.

Ya no hay peses ni patos habitando en ella, esos mismos que convivían con las familias que les daban de comer los fines de semana, en momentos de esparcimiento.

 
La presa del palote ya no tiene agua. Foto: Jonathan Juárez

A lo lejos se ve una hacienda antigua construida, que estaba cubierta por el agua, cuando había. Parece un espacio en medio de la nada.

Solo hay pedazos de tierra partida, así como ramas secas y espacios de plantas verdes, pero que también se están secando progresivamente.

Se calcula que la pérdida de peses, derivado de la sequía extrema, es de 100 mil ejemplares que el municipio de León había introducido en 2022.

Esto, como parte de un programa de apoyo a pescadores impulsada por la Secretaría de Desarrollo Agroalimentario y Rural (SDAyR) del estado de Guanajuato.

 
Ya no hay peses ni patos habitando en ella. Foto: Jonathan Juárez

Desde el pasado mes de marzo, el nivel del agua en este espacio llegó al 0 %, por lo que en este momento no se ve en el interior, algún rastro de vida.

Por el camino de ramas secas y tierra, se llega a las ruinas de una hacienda, lo que también se volvió un atractivo del lugar, en los recientes días.

Pero este no ha sido el único caso, otras presas cercanas a León, como El Barrail, El Mogote, y la presa de Silva, se quedaron sin agua, lo que ha representados afectaciones a los sectores de la agricultura y ganadería.

Pescadores sufren por falta de agua en la Presa Solís de Acámbaro

Del embalse de agua de la Presa de Solís se benefician pescadores de diferentes comunidades de Acámbaro, Jerécuaro y Tarandacuao, los cuales se han visto afectados por los bajos niveles de agua que registra.

Por lo que algunos han tenido que dejar el oficio de pescadores para buscar trabajo en la agricultura o de peón de albañil.

 
Del embalse de agua de la Presa de Solís se benefician pescadores de diferentes comunidades. Foto: Lourdes Juárez

Son 42 pescadores los que ingresan al vaso del agua de la presa, originarios de la comunidad de Santa Inés. Ante los bajos niveles de agua que presenta, han disminuido los kilos de pescado que sacan. Este año, los niveles de agua de la Presa disminuyeron notablemente.

Con la llegada del calor, la producción de peces comienza a crecer. En abril es el tiempo en que inician a extraer el agua de la presa para los ciclos de riego de los agricultores.

A Santa Inés acuden los acaparadores del Estado de México, Morelia y algunos de Acámbaro, los cuales pagan a 12 pesos el kilo de carpa y la mojarra, algunas ocasiones a 17 pesos kilo. Llegan a la localidad dos días a la semana, los cuales se llevan de 250 a 300 kilos entre mojarra y carpa. Esto es una cuarta parte de lo que anteriormente sacaban cuando los niveles de agua están más elevados. Varios de los pescadores están cambiando las redes por el tractor. Los que cuentan con tierras han empezado a sembrar y los menos afortunados se van de jornaleros, finalizó Eusebio.

 
Son 42 pescadores los que ingresan al vaso del agua de la presa, originarios de la comunidad de Santa Inés. Foto: Lourdes Juárez

Alejandro Acevedo Jaime, presidente del Módulo de Riego de Acámbaro, indicó que la presa cuenta con 480 millones de metros cúbicos, lo cual representa un 60% de su capacidad. Este año, para el ciclo de riego primavera – verano, se tiene planeada una reunión con ejidatarios para tomar el acuerdo de cuándo iniciará el desfogue del vaso de agua para el primer ciclo de riego.

Presa de la Soledad en Guanajuato se está secando

Catastrófico panorama es el que se ve en la Presa de la Soledad con un nivel actual de 4% de sus 540 mil metros cúbicos de captación. Entre basura, lama, vacas y caballos, la sequía golpea la capital.

En Guanajuato capital, una de las presas más grandes que dotan de vital líquido a la cañada, parte de la zona serrana y urbana de la ciudad es la Presa de la Soledad, y actualmente se encuentra con un nivel del 4% respecto de su nivel máximo de 540 mil metros cúbicos, donde solo hay 77 mil metros cúbicos que ya no se extraen para el consumo humano.

En el lugar quedan vestigios de basura, latas, botellas de PET, un suelo árido y zonas con algo de humedad y hundimiento en el suelo, donde a lo largo hay caballos, vacas y toros que se alimentan de la vegetación que ha florecido a raíz de la sequía y el agua en el subsuelo. Pero tras dos años difíciles de estrés hídrico y de incertidumbre por los temporales de lluvia fuera de lo normal, llaman a la prevención y cuidado del agua en la población, ya que, de no hacerlo año con año, las presas irán hundiendo más el vital líquido y generando que su captación sea aún más complicada para llegar a sus niveles óptimos.

En los alrededores de la compuerta hay evidencias de grafitis, que algunas personas han pasado y se han atrevido a ingresar a pesar de que siempre se recomienda no entrar a los casos de captación. En torno al poco líquido que yace en La Soledad, existe lama color negro que se conforma, mientras que en algunas otras partes es de tono verdoso y que son parte del estatus de dicha Presa. Incluso, a lo largo del camino se puede notar cómo hasta llegar a la Comunidad de Mineral de Santa Ana, la sequía ha hecho lo propio al desaparecer agua y mantener a los animales silvestres a ras de suelo o maquinaria que extrae tierra día y noche con tolva que nadie sabe a dónde se dirige o si habrá permisos para hacerlo.

 

**Con información de Roberto López, Jonathan Juárez, Lourdes Juárez, Eduardo Chowell 

 

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