México.- Definir en qué sitio administrar el dinero de una empresa significa más que una simple decisión respecto a la entidad bancaria en donde abrir la cuenta. Se relaciona con la evaluación cerca de los costos de operaciones, qué tan simple es la recepción de los pagos, analizar cerca de las gestiones de transferencias y cuál es el respaldo que existe cuando aparecen los inconvenientes.
En este contexto, la banca tradicional y las cuentas digitales son competencia porque resuelven necesidades parecidas, aunque se diferencian en sus características principales.
Las entidades bancarias tradicionales construyeron su propuesta en base a una gran infrestrucrtura financiera, sucursales y una importante variedad de productos y servicios que pueden comenzar desde un credito, distintos tipos de inversiones o un servicio concreto. Las cuentas digitales, por el contrario, tienen como prioridad la gestión en línea, la velocidad en las operaciones y, gracias a sus prestaciones o funciones, no siempre se necesita la realización de trámites presenciales.
Una cuenta negocio tradicional y una cuenta digital puede ser de utilidad en la misma proporción, todo depende de las necesidades y el tamaño de cada empresa, entre otros factores.
Motivos de la comparación
Las empresas no requieren los mismos servicios financieros. Una compañía que recibe pagos electrónicos o realiza ventas online, por ejemplo, prioriza lo rápido que se hacen las transferencias y la accesibilidad remota. Por el contrario, un negocio que maneja dinero en efectivo, necesita financiamiento habitual o lleva a cabo operaciones de cierta complejidad y, por lo tanto, valora la atención personalizada.
Una comparación de opciones permite la identificación de diferencias respecto a puntos importantes. Una cuenta que se abre sencillamente no siempre es la más conveniente económicamente a largo plazo, de igual manera que una entidad con un abanico más amplio de servicios no siempre es la que quede más cómoda a un emprendimiento de escaso tamaño.
Por este motivo, antes de abrir una cuenta bancaria empresarial, siempre se aconseja el análisis de las necesidades que tiene el negocio e imaginar cómo puede cambiar el escenario si se produce un aumento de ventas o empleados.
Qué criterios utilizar para una comparación certera
Para comparar adecuadamente qué conviene hacer respecto a una cuenta empresarial, siempre deben utilizarse idénticos indicadores.
1) Costos: las comisiones que se cobran por el manejo de la cuenta, transferencias y cualquier servicio adicional. Además, es conveniente hacer una revisión respecto a los saldos mínimos y los requisitos para que no haya cargos;
2) Operación diaria: simplicidad para la consulta de los movimientos, el pago de proveedores, la administración de usuarios y la posibilidad de que se descarguen los estados de cuenta;
3) Atención al cliente: cuáles son los canales de soporte o comunicación, cuánto demoran las respuestas y la oportunidad de resolución cuando se trata de temas complejos;
4) Financiamiento: la posibilidad de acceder a créditos para empresas, líneas de capital de trabajo y distintas herramientas para el sostenimiento o ampliación de las actividades;
5) Seguridad y regulación: permiso de la entidad, cómo se protegen los recursos, control de acceso y mecanismo para hacer frente a operaciones no reconocidas;
6) Escalabilidad: capacidad de adaptación ante el crecimiento de transacciones, la incorporación de trabajadores y la posible expansión de la empresa.
Qué ofrece cada opción
La banca clásica se caracteriza porque existe una amplia oferta financiera. Sumado a una cuenta bancaria empresarial, proporciona líneas de crédito, prestamos, operaciones a nivel global y atención presencial en cualquier sucursal, entre otras. Se trata de servicios que son ideales para empresas que necesitan centralizar diferentes necesidades financieras en una única entidad.
De todos modos, esto puede conllevar a mayor número de trámites, más prueba documental y visitas presenciales para ciertas gestiones. Las comisiones y las condiciones pueden depender de lo que se contrata, por lo que no debe asumirse que cualquier banco tradicional es lento o costoso.
Contrariamente, una cuenta digital prioriza la gestión remota. Pueden consultarse saldos, enviar dinero, la recepción del mismo, generar comprobantes y hacer pagos sin la necesidad de una sucursal física. Algunas plataformas añaden tarjetas para empresas y herramientas para controlar los gastos, por ejemplo.
Una gran ventaja es la agilidad de las operaciones, sobre todo cuando se trata de empresas en donde se observan pagos electrónicos. Sin embargo, el crédito que se encuentre disponible, los depósitos en efectivo y ciertas operaciones de carácter internacional dependen del proveedor.
Para quién es cada una
La banca tradicional se presenta como una opción útil para compañías consolidades, que manejan dinero en efectivo frecuentemente o para aquellas que requieren de financiamiento y atención personalizada. Su estructura hace que puedan tener acceso a distintos productos financieros y, de acuerdo a la institución de la que se trate, lograr la centralización de operaciones.
Una cuenta digital, por su parte, puede adaptarse de mejor manera a emprendedores, pequeños negocios o negocios electrónicos que se basan en la velocidad de las operaciones. Para aquellos que trabajan con pocas personas, una plataforma que permita la consulta de los movimientos, las transferencias de dinero y la administración de gastos desde cualquier dispositivo, es de gran ayuda.
Elegir una cuenta empresarial depende del momento que esté atravesando la empresa. Un emprendimiento puede tener inicio con un servicio básico y, si aumentan las operaciones, puede requerir de herramientas extras de financiamiento o control.
No existe una respuesta correcta que sea universal. Al momento de escoger una cuenta negocio, siempre se recomienda realizar la comparación adecuada y no tomar la decisión sólo considerado que tan simple es abrir la cuenta.
La elección de la cuenta empresarial no significa encontrar en qué sitio almacenar el dinero, sino en identificar cuáles son las herramientas que puede simplificar operaciones y acompañar el desarrollo y crecimiento del negocio.
La decisión más acertada es la que responda a las necesidades reales de la empresa, con condiciones claras y servicios que puedan mantenerse a lo largo del tiempo.