Celaya, Guanajuato.- El atropellamiento de una niña de siete años, originaria de una comunidad de San Miguel de Allende y dedicada a la venta ambulante de tés de limón, provocó indignación entre decenas de ciudadanos que presenciaron el accidente ocurrido la tarde de este miércoles, a unos pasos de la Presidencia Municipal.
Testigos del accidente criticaron severamente que la menor y su hermano trabajen en pleno centro de la ciudad, al señalar un presunto caso de explotación laboral infantil ante la aparente inacción de las autoridades municipales.

En los últimos meses ha incrementado el número de niños y mujeres que piden limosna o venden tés de limón y manzanilla en distintos puntos del primer cuadro de la ciudad.
Tal es el caso de Magaly, una niña de siete años que desde hace un año, junto con su papá, su mamá y su hermano, vende tés a unos pasos de la Presidencia Municipal. La tarde de este miércoles, la menor cruzó del Portal Independencia al Jardín Principal para tirar basura y, al regresar, fue atropellada por una motocicleta cuyo conductor se dio a la fuga.
En el lugar, la menor fue atendida por personal de Protección Civil y Bomberos. Se determinó que presentaba golpes leves; le curaron una lesión en la pierna izquierda y no fue necesario trasladarla a un hospital.
Sin embargo, los testigos señalaron que la niña no debería estar en la calle vendiendo, sino en la escuela. También cuestionaron que, a su edad, camine sola por la vía pública y cruce vialidades sin supervisión. Además, criticaron que diariamente haya decenas de mujeres con niños vendiendo en el primer cuadro de la ciudad sin que el DIF actúe ante posibles casos de explotación laboral infantil.
“Eso se llama explotación laboral infantil. La señora todavía se enoja porque el motociclista atropelló a la niña, cuando la pequeña no tendría por qué estar ahí. Eso es omisión de cuidados y es un delito; están vulnerando los derechos de la menor, impidiendo su educación, poniéndola en riesgo y obteniendo un beneficio económico a costa de los niños. Todo eso ocurre afuera de la Presidencia Municipal, frente a las autoridades y sin que nadie haga nada”, señaló Martha Medina, quien pasaba por el lugar al momento del accidente.
Aunque fueron pocos, algunas personas defendieron que habitantes de comunidades de otros municipios acudan a Celaya a ejercer el comercio ambulante; sin embargo, rechazaron que los menores permanezcan trabajando durante todo el día bajo las inclemencias del clima.
Los testigos también criticaron la falta de actuación de las autoridades ante la presencia de numerosos niños trabajando en el centro de la ciudad, así como la fuga del motociclista responsable, quien no fue detenido por la Policía Municipal.
En redes sociales, decenas de usuarios consideraron que el DIF debe intervenir y retirar de la vía pública a los comerciantes ambulantes que laboran acompañados de menores, al considerar que podrían ser víctimas de explotación infantil.
María Guadalupe, madre de Magaly, relató que desde hace un año vende tés en la zona centro de Celaya, siempre acompañada de sus hijos, ya que en este municipio le permiten trabajar sin impedir que permanezca con ellos.
Durante el primer año de la actual administración, el DIF municipal detectó a 174 menores víctimas de explotación laboral, quienes fueron localizados trabajando o pidiendo limosna en la zona centro o en alguno de los 62 cruceros de la ciudad. La cifra suele incrementarse durante la temporada decembrina.

De acuerdo con datos del DIF, algunos menores pueden llegar a obtener entre mil y mil 500 pesos en un solo día, ingresos que resultan atractivos para padres o cuidadores, quienes los obligan a continuar trabajando durante largas jornadas y posteriormente les retiran el dinero.
Las autoridades han detectado que los menores en situación de explotación laboral son originarios de Celaya, pero también proceden de Dolores Hidalgo, San Miguel de Allende, los Apaseos y de entidades como Chiapas y Querétaro.
