San Nicolás de los Garza, Nuevo León.- Chivas volvió a quedarse corto en una noche grande y salió golpeado del Universitario. El Rebaño cayó 3-1 ante Tigres en la ida de los cuartos de final del Clausura 2026 y ahora está obligado a firmar una remontada en casa para seguir con vida en la Liguilla.
El equipo de Gabriel Milito comenzó con personalidad en el Volcán y encontró rápido la ventaja. Al minuto 11, Ricardo Marín aprovechó una de las pocas llegadas rojiblancas, controló dentro del área y definió cruzado para adelantar a Chivas. Fue un arranque prometedor para un Guadalajara que necesitaba competir con orden, intensidad y eficacia.
Chivas perdió el control del partido
Sin embargo, el impulso duró poco. Después del gol, Chivas perdió el control del partido y Tigres tomó por completo la iniciativa. El cuadro regiomontano comenzó a encerrar al Rebaño, inclinó la cancha y convirtió a Óscar Whalley en figura con varias atajadas clave que evitaron una caída más temprana.

Whalley, encargado de suplir la ausencia de Raúl Rangel, respondió con personalidad en una de las noches más exigentes del semestre. El arquero rojiblanco sostuvo a Chivas durante gran parte del primer tiempo, pero la presión felina terminó por romper el muro antes del descanso. En tiempo agregado, Jesús Angulo empató de cabeza tras un tiro de esquina y confirmó lo que ya se veía en el trámite: Tigres dominaba y Chivas resistía.
La remontada definitiva llegó apenas iniciado el complemento y en cuestión de minutos desmoronó todo el plan rojiblanco. Al 52, Juan Brunetta firmó el 2-1 con una volea espectacular tras asistencia de Fernando Gorriarán. Tres minutos después, Diego Sánchez culminó un contragolpe letal, nuevamente servido por Gorriarán, para marcar el 3-1 y dejar a Chivas contra las cuerdas.

El golpe fue doble para Guadalajara. No solo por la desventaja en el marcador, sino por la forma. Chivas se desdibujó en el segundo tiempo, perdió solidez defensiva y volvió a mostrar problemas para sostener partidos de alta exigencia. Tigres fue más intenso, más profundo y más peligroso. Incluso dejó escapar opciones para ampliar todavía más la diferencia.
Las ausencias también pesaron. Chivas llegó a la Liguilla condicionado por las bajas de jugadores clave convocados a la Selección Mexicana. Raúl Rangel, Luis Romo, Roberto Alvarado, Brian Gutiérrez y Armando González no estuvieron disponibles, mientras que Daniel Aguirre y Hugo Camberos tampoco pudieron jugar por lesión. La diferencia en plantel y profundidad terminó por reflejarse en la cancha.

Tigres aprovechó cada ventaja. Sin convocados al Tri y con plantel completo, el equipo universitario impuso condiciones y confirmó que sigue siendo uno de los candidatos más sólidos al título. Chivas, en cambio, volvió a tropezar en el momento más importante y extendió una racha preocupante: ya suma seis partidos consecutivos sin ganar en Liguilla.
La última vez que el Rebaño celebró un triunfo en fase final fue en el Clausura 2024, cuando venció a Toluca en la ida de cuartos. Desde entonces, acumula empates, derrotas y eliminaciones que hoy vuelven a ponerlo al borde del fracaso.
Ahora no hay margen. Chivas necesita ganar por dos goles en el Akron para avanzar a semifinales gracias a su mejor posición en la tabla. Un 2-0 le basta. Pero cualquier gol de Tigres elevará todavía más la exigencia.
El Rebaño está obligado a reaccionar. En casa, con su gente y con la temporada en juego, Chivas necesita romper su peor inercia reciente y recordar cómo se gana en Liguilla.
