Guanajuato, Gto.- En Guanajuato existen muchas historias populares de avistamientos extraños que dicen ser testigos de entes sobrenaturales y demonios que habitan entre nosotros. Algunas de estas leyendas llevan siglos de conocerse y otras son más bien historias modernas que poco a poco han ido quedándose en el imaginario mágico popular.
Estos son cinco lugares e historias de distintos municipios de Guanajuato con fama de estar malditos, según libros, folletos y leyendas locales basadas en testimonios orales que han ido quedándose en la memoria colectiva del imaginario popular. Adéntrate en conocerlas.
El Callejón del Diablo en Salamanca

Se dice que en Salamanca cerca de la calle 3 Guerras en el centro de la ciudad, está el callejón del Diablo. Según la leyenda local, en ese callejón ronda una mujer que atrae la atención de cualquiera por su deslumbrante belleza, pero cuándo estás a merced de ella, ella se transforma en el diablo.
La leyenda narra que hace algún tiempo, un joven salmantino tuvo que irse un tiempo para realizar sus estudios en la ciudad de México, debido a que Salamanca aún no contaba con universidades. En la ciudad de México el joven vivió feliz por los atractivos que la Ciudad de México le ofreció.
Por eso cuándo el jovén volvió a su ciudad natal, le quedó chica y poco interesante. Se embarcó en buscar la aventura una vez, en compañía de sus viejos amigos con quienes no había frecuentado en sus años de estudio en la ciudad dónde nació.
Después de una noche de copas, y trás despedirse de sus amigos, el joven comenzó su retorno a casa por el centro de la ciudad. Para ese entonces las calles carecían de pavimento y luz en grandes partes del centro, por lo que era difícil transitar de noche.
En su camino hacia la penumbra, el joven vio emerger, casi de la nada, a una hermosa mujer que inmediatamente cautivó su atención por su encantadora belleza. Decidido a hablar con aquella dama, fue acompañarla mientras la población dormía inadvertida.
El joven estaba encantado por su nueva compañía, pero presentía que algo no andaba bien. A medida que se acercaban ambos a la calle 3 guerras justo enfrente del molino, su percepción fallaba, había algo siniestro en aquel lugar.
La hermosa mujer fue transformándose: se le distorsionó el rostro, cambió su semblante, y su aura empezó a ser temible. Fue tarde cuándo el salmantino se dio cuenta de que estaba pasando, pues la mujer era un demonio.
El diablo vestido como un jinete de ojos rojos y aspecto infernal arrastró al joven por la calle hiriéndolo gravemente, sin embargo, se dice que el joven pudo huir y contó esta historia, también se dice que murió poco después de este encuentro por las heridas que el demonio le causó.
Desde entonces, la gente tiene rumores sobre que en el “Callejón del Diablo”, suele aparecerse un jinete oscuro que entra al callejón atemorizando a los residentes de la zona, y este hombre de rostro poco grato y ojos rojos, se pierde ante la mirada de sus testigos como un ser de otro mundo.
Los lavaderos del chorro en San Miguel de Allende

Hace mucho tiempo, los lavaderos públicos eran lugares en dónde la población solía ir a lavar prendas y trastes, en dónde también surgían los chismes y pláticas de los barrios, pues todos iban a lavar su ropa y sus trastes, creándose un ambiente comunitario muy grato.
Sin embargo, hubo una presencia en estos lugares que atemorizó a los antiguos habitantes de San Miguel de Allende, un rumor que envolvió a los Lavaderos del Chorro, envolviendo al lugar en una antigua leyenda.
Se decía que una mujer solía deambular por la zona a lavar su ropa como las demás, pero un aire frío recorría el recinto cada vez que ella se acercaba. Había algo que provocaba escalofríos a quién la veía. Portaba en su vestimenta una blusa blanca y un largo cabello negro que tapaba su rostro por completo.
“Los hombres, que generalmente salían de las cantinas o de trabajar, que regresaban a su casa, quedaban maravillados por ella y cuando se acercaban para conversar, se llevaban una gran sorpresa, pues aunque era difícil ver su rostro porque estaba cubierto por su pelo largo, se lograba observar que su cara era parecida a la de una yegua, pero lo que realmente los dejaba sin aliento era escuchar su grito lleno de dolor: “Aaaayyyy mis hijos”. “
La mujer rondaba por los lavaderos del Chorro y otras veces, paseaba hasta por las calles de la ciudad. Según la larga tradición oral de esta historia, se trata de la llorona. Un ente sobrenatural conocido en todo México, del cuál se dice, escucharla siempre significa un mal augurio no importa de dónde se escuche.
La historia más conocida de este ser, es que la mujer ahogó a sus propios hijos en un río debido a un arranque de locura. Por eso fue condenada por mandato divino a no tener descanso jamás sobre la tierra, y ahora vaga sin descanso lamentando su trágico desenlace.
La leyenda del espectro en los Lavaderos del Chorro, es la versión del mítico relato de la llorona de este lugar. Aunque, existe un oratorio que data de 1913 en la Ex Hacienda 7 reales (entre Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende), el cuál fue construido, según se dice, para acallar los terribles lamentos de la llorona y evitar la desgracia del pueblo.
La Casa de los Lamentos en Guanajuato

Este lugar es procedente de la ciudad de Guanajuato capital, cercano a la comunidad Valenciana. La casa (ahora museo). Es una construcción del siglo XVIII originalmente propiedad del marqués de San Clemente y sus descendientes. En algún momento del siglo XIX el recinto se convirtió en una oficina postal hasta 1890, cuándo se convirtió en propiedad de Tadeo Fulgencio Mejía y de su esposa María Constanza de la Rivera Olmedo.
El lugar tiene la fama de estar maldito por los crímenes que cometió en algún tiempo, Tadeo Fulgencio Mejía, un guanajuatense ingeniero en minas, que vivió entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, según se cuenta, practicaba la magia negra y hacía sacrificios humanos dentro de su morada, hechizando el lugar con un aire espectral.
Antes de la maldición de este lugar. Fulgencio tenía una vida normal con su esposa María Constanza con quién era feliz, pero un día el cruel destino se llevó a María Constanza por la mano de un asaltante. En un intento fallido de despojarala de sus pertenencias, había asesinado a la pobre mujer.
Esto desencadenó en Fulgencio, un delirio extremo que mermó en la locura. Al no aceptar la muerte de su amada, recurrió a la magia oscura y a poderes fuera de su comprensión, sólo para devolverle la vida a Constanza.
Fue entonces cuándo contactó a una bruja quién lo indujo a cometer atrocidades terribles, tomó de sus víctimas a animales y posteriormente a personas para intercambiar así su vida, por la de su amada.
La casa se impregnó de un aura macabra, pues los lamentos de sus víctimas se instalaron en la mansión y se quedaron como ecos de su tragedia.
Poco tiempo después, se dice que Fulgencio se suicidó en aquel mismo lugar, quedando impunes sus crímenes, y convirtiéndo la antigua morada en lugar de lamentos.
Actualmente la Casa de los Lamentos es un museo en dónde se cuenta esta historia y en dónde supuestamente se encontraron los huesos de algunas de las víctimas de Fulgencio, sus libros de magia negra, y otras cosas relacionadas a sus crímenes.
El Mezquite maldito en León

En la Colonia Fracciones de Santa Julia de la ciudad de León, está la Base Auxiliar de Delta (Delta Auxiliares), en esa zona la mayoría de los trabajadores de la empresa afirman ser testigos de un aura sobrenatural que impera en la zona.
Administrativos, operadores de autobuses, guardias de seguridad, almacenistas, mecánicos, personal de mantenimiento, tienen anécdotas en común sobre el “Mezquite” que se encuentra al fondo de la base, el cual cuenta con bancas y mesas de concreto a su sombra y es que el mezquite se ubica justo al lado del cementerio Delta, también conocido como “Cementerio Gayoso, Jardines León”.
“Toda el área del mezquite de la calle Aureola se inunda de extrañezas: Hay murmullos, risas, incluso lamentos espectrales que se pierden en el viento.”
Hay muchos relatos de trabajadores que afirman ver distintos eventos paranormales acechando la zona. Se dice Josefina una mujer que anteriormente en vida, gustaba de pasearse debajo de ese mismo mezquite y que todavía se le puede ver ahí algunas veces.
Los trabajadores, también afirman que a veces tocan la puerta del camarote (de los autobuses), pero no hay nadie detrás. “[…] se aparecen niños, generalmente no los podemos ver, pero los podemos escuchar, risas, murmullos, lamentos y también se escucha que te hablan, hay unos traileros que les dejamos meter aquí el tráiler para que puedan descansar, pero ya ni quieren venir porque mientras duermen les tocan la puerta del camarote y cuando se asoman no hay nadie” relata María “La Cuquis” Ibáñez, auxiliar de Gerencia de la base auxiliar Delta.”
Otra de las anecdotas: “Una vez le mandamos un vídeo al patrón porque fallaba la luz del mezquite, en cuanto se lo mandamos, nos preguntó que quien estaba ahí tan tarde, pues en el video se observaba una persona vestida de negro con cabeza de cuervo, al menos eso representaba la silueta, y así como esa vez, a cada rato sentimos, escuchamos y vemos cosas paranormales aquí, les debe de gustar mucho ese mezquite a nuestros vecinos” concluyó Alfonso Zapata, operador de autobús.
Los trabajadores aseguran que el aura sobrenatural del mezquite y sus alrededores se pueda deber por la cercanía del cementerio, pues solo separa la Base Delta, por una delgada capa de ladrillos, incluso se pueden ver las tumbas del otro lado del cementerio.
La Mujer enlutada de San Francisco en Celaya

En la ciudad de Celaya yace una vieja historia sobre una mujer vestida de gala negra y aspecto funesto. La mujer vestida en luto cubre su rostro sollozante, se sabe que es un alma en pena. De tan solo verla se ve en ella un profundo arrepentimiento que incluso ha trascendido su muerte.
Hay quienes dicen que la mujer se trata de la llorona que deambula por las calles del centro con su lamentó, “ay mis hijos” y llevando la desdicha de quién la escuche Otros rumores afirman que la señora se trata de la misma dueña de la antigua hacienda de Santa Rita. De quién se cuenta, se quitó la vida tiempo atrás por las atrocidades que cometió y que la ciudad no olvida.
Hace mucho tiempo en una noche, la mujer poseída por los celos por las aventuras de su marido, tomó un cuchillo de la cocina y fue directo al lecho marital y le encajó el cuchillo a su esposo mientras dormía, se lo encajó desde el estómago y la garganta, asegurándose haber asesinado a su pareja.
Momentos después la mujer poseída todavía por ese cólera infernal, acabó también con la vida de sus dos hijos en el otro cuarto de la casa. Cuándo terminó de cometer estos crímenes la mujer también se quitó la vida al no poder soportar el peso de sus actos.
Lo que supo la población fue eso, el crimen fue conocido por todo Celaya y se lamentó mucho por los sucesos, pero hay quién afirma que la mujer enlutada que a veces se ve intentando entrar al templo es la misma hacendada de Santa Rita que visita el templo arrepentida buscando el perdón del padre o de Dios, no se sabe.
Y es que al presenciarla, suenan las espuelas de los caballos y las ruedas del carruaje que transporta a una fina dama de alta alcurnia. La dama enlutada siempre visita el templo de San Francisco.
Se dice que se escuchan los repiques de las puertas del templo. Un alma en pena busca el perdón que ya no tiene, pues fue condenada a vagar sin rumbo por la tierra, en su propio infierno o eso dice la leyenda.
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