El homenaje, realizado en Huitzuco —municipio natal de Figueroa—, generó una ola de rechazo debido al historial del exmandatario, señalado por su responsabilidad en actos de represión durante la llamada “guerra sucia”, así como por la detención, tortura y violación de Isabel Ayala Nava, esposa del guerrillero Lucio Cabañas.

Cultura reconoce el error, pero no hay postura del gobierno estatal

La secretaria de Cultura de Guerrero, Aída Melina Martínez Rebolledo, ofreció una disculpa pública semanas después del acto, reconociendo que el homenaje fue un error y que “no se puede honrar a personajes cuya historia está marcada por la violencia y la represión”.
En su mensaje, aseguró que se revisarán los criterios para actos cívicos y conmemorativos, y que se buscará priorizar la memoria de las víctimas. Sin embargo, evitó asumir responsabilidades políticas mayores y descartó su renuncia.
Pese a ello, la gobernadora Evelyn Salgado no ha emitido ninguna postura oficial, lo que ha generado críticas de organizaciones sociales, colectivos de víctimas y académicos, quienes consideran insuficiente la disculpa institucional.
Exigen disculpa pública de la gobernadora

Diversos colectivos y más de 500 firmantes exigieron que la disculpa provenga directamente de la titular del Ejecutivo estatal y se realice en un acto público, tal como lo recomiendan organismos de derechos humanos.
“Un mensaje en redes sociales no repara el daño ni reconoce la gravedad de homenajear a un personaje ligado a desapariciones, tortura y asesinatos”, señalaron en un pronunciamiento conjunto.
El caso ha reavivado el debate sobre la memoria histórica en Guerrero y la responsabilidad del Estado frente a las víctimas de la represión política, particularmente en una entidad marcada por décadas de violencia institucional.
Mientras tanto, el silencio de la gobernadora continúa siendo interpretado como una omisión que profundiza el agravio.
