Salamanca, Guanajuato.- Las antiguas instalaciones del Centro de Salud de Valtierrilla, ubicadas frente al jardín principal de la comunidad, han sido vandalizadas. Vecinos solicitaron que el inmueble, propiedad del Gobierno del Estado, sea donado a la comunidad para instalar una comandancia de la Policía Municipal u otro proyecto de beneficio social, ya que actualmente la construcción se encuentra saqueada y es utilizada por personas que ingresan a consumir drogas.
La comunidad de Valtierrilla recibía atención médica de la Secretaría de Salud a través de una Unidad Médica de Atención Primaria a la Salud (UMAPS). Sin embargo, debido al crecimiento de la población y al aumento en la demanda de servicios, se construyó el Centro de Salud con Servicios Ampliados (CESSA), que opera desde marzo de 2012, por lo que las antiguas instalaciones quedaron en desuso.

A 14 años de haber sido abandonado, el inmueble presenta severos daños. Carece de ventanas y puertas, ha sido saqueado y se encuentra rodeado de maleza y basura. Además, de acuerdo con vecinos, es utilizado por personas que brincan la reja para consumir drogas.
“Es un foco de inseguridad. Los que somos de Valtierrilla hemos pedido que esa construcción se entregue a la comunidad para que funcione aquí una comandancia de Policía, la oficina del delegado, una biblioteca, una casa de las artesanías o algún proyecto que impulse y dé identidad a la comunidad, porque actualmente solo representa un foco de inseguridad y de infección. Incluso quebraron los sanitarios”, comentó un vecino que solicitó permanecer en el anonimato por temor a represalias.Si digo mi nombre, al rato los que se drogan ahí adentro se me van a echar encima”, agregó.
Una vecina señaló que el inmueble también se ha convertido en un foco de infección debido a la acumulación de basura que algunas personas arrojan en el lugar, sin respetar que se encuentra junto a una iglesia y frente al jardín principal.
“Seguro ha de estar lleno de ratas. Si algún día lo limpian, hasta una plaga va a salir”, expresó.

Otra habitante comentó que anteriormente la iglesia había solicitado que el espacio le fuera donado para realizar actividades comunitarias; sin embargo, considera que se les otorgó otro terreno y el inmueble continúa abandonado.
“Qué tristeza que se pierda un espacio funcional que podría utilizarse para muchas cosas en beneficio de la comunidad. No debemos olvidar que somos la comunidad más grande de Salamanca, incluso con más habitantes que muchos municipios pequeños del estado”, precisó una comerciante de la zona.
