El códice Martínez Compañón o Trujillo del Perú recopila generalidades relacionadas con el virreinato del Perú relativas a la vida y costumbres de la gente de dicho virreinato indiano dividido en 9 tomos. El clérigo Baltasar Jaime Martínez de Compañón y Bujanda, en el año de 1779 toma posesión como obispo de la diócesis de Trujillo, que a la sazón de aquel coloniaje ibérico abarcaba los actuales territorios de Piura, Lambayeque, Libertad, Cajamarca, Chachapoyas, San Martín y Loreto.
Al querer asumir los retos para la administración de dichos territorios, Martínez Compañón recurrió a la institución de la Visita con la novedad de estar diseñada a una escala mayor que la de sus predecesores, y entre los años 1782 y 1785 el prelado impartió un recorrido por toda la diócesis de Trujillo cuya jurisdicción adscribía 150 mil km², 12 provincias, 8 vicarías, 5 ciudades, 151 pueblos y 52 haciendas, 250 mil habitantes eran espiritualmente administrados por 96 curatos y 1000 religiosos, la mitad de sus feligreses eran indios, y sólo 10% eran españoles; el resto eran negros y mestizos; era un territorio heterogéneo que iba desde el Pacífico hasta el amazonas, pues abarcaba punas, arenales y selvas en su interior. Antes de iniciar su viaje, el obispo mandó a los curas de la región un cuestionario de 18 preguntas alusivas al genio, clima, costumbres matrimoniales, estado de los pueblos, etc. con la intención de recibir noticias. Entre otras competencias de las que levantó información, también notició sobre aspectos sociales de la vida de los indios, de las que documentó sus ritmos musicales como sus aires y tonadas populares empautadas en armonización europea que se hallan en el tomo II de dicho códice (folios 176-193).

Las 18 piezas musicales que recolectó Martínez Compañón, nos muestran un conjunto de piezas musicales llamadas tonadas, cachuas, tonadillas, bayles, cachuytas y lanchas. Si bien la mayoría de estos cantos están en español, puede notarse las variantes del castellano hablado por los indios y negros del lugar, quedando de manifiesto el mestizaje que hubo entre dos culturas en el ámbito musical. Las cachuas por ejemplo, eran danzas anteriores a la llegada de Pizarro y que en la etapa virreinal eran aún de carácter popular entre las castas más subordinadas como estas; es justamente en dicho códice dónde se tiene registro de una cachua dedicada al nacimiento de cristo que corresponde al folio 177 bajo un ritmo diferente al de los ibéricos, y en cuya letra se pide que se les deje celebrar la nochebuena “al uso de nuestra tierra”. Actualmente, se pueden escuchar dichas piezas musicales en el álbum “Bailar Cantando. Fiesta Mestiza en el Perú” bajo la interpretación de Hespèrion XXI, La Capella Reial de Catalunya, Tembembe Ensamble Continuo y Jordi Savall; disponible en plataformas digitales como spotify y youtube.
El mestizaje entonces, no representa una mera hibridación biológica, en el contexto latinoaméricano representó -a grossomodo- una combinación de significados simbólico-culturales bajo una relación de poder de subordinación, dándose dicha mezcla entonces no de forma horizontal, sino más bien en forma de estratificación. No obstante, representó el nacimiento de una subcultura entre dos epistemes diferentes, siendo la europea la dominante y la amerindia la sumisa, lo que tuvo efectos colaterales entre estas dos, pues en el caso del eurocristiano éste tuvo que redefinir quién era él en el plan divino al enterarse de la existencia de un otro o de una otredad que no figuraba en dicha concepción, mientras que para el indio o natural, León-Portilla describe en su “Visión de los vencidos” que en un principio los mexicas concibieron a los conquistadores como dioses, pero al saber de su reacción ante el oro y de la matanza en Cholula, se les empezó a llamar “popolocas” (bárbaros); siendo entonces para éstos el mestizaje, una forma de adaptación de vida que luchaba por mantener su identidad ante una hegemonía nueva. El ser humano supo entonces que nunca había visto su rostro, sólo su reflejo, y quien lo reflejaba era una cara extraña.
