El Niño podría romper récord en 2026: así golpeará a empresas y sectores en México

Ciudad de México, México.- El fenómeno meteorológico El Niño se encamina a convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde 1950.

De acuerdo con las previsiones del Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, existe 75 por ciento de probabilidad de que este fenómeno alcance niveles históricos y supere los registros conocidos desde ese año.

Uno de los principales indicadores es el RONI, que mide las condiciones de temperatura en el Pacífico ecuatorial. Actualmente, las temperaturas de esta región se encuentran 1.8 grados por encima del promedio y podrían superar los 2.5 grados hacia finales de 2026, con lo que rebasarían el récord previo registrado entre 1982 y 1983.

La intensidad de El Niño también genera preocupación por los efectos que podría provocar durante la temporada invernal.

Entre los riesgos señalados se encuentran inundaciones en California, sequías en Australia y olas de calor extremas en India y el sur de Asia.

¿Cómo afectará El Niño a México?

En México, El Niño representa un riesgo operativo para las empresas, principalmente por la combinación de sequías, calor extremo y una menor disponibilidad de agua.

Estos factores pueden elevar los costos y presionar la producción de sectores como la minería, la industria farmacéutica y la generación de energía.

El Servicio Meteorológico Nacional prevé que El Niño continúe fortaleciéndose y alcance una categoría “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

A este escenario se suma el estrés hídrico que México arrastra desde hace más de una década.

De acuerdo con el World Resources Institute (WRI), México ocupa el lugar 26 a nivel mundial en materia de estrés hídrico.

Minería: el agua puede convertirse en un cuello de botella

La minería es uno de los sectores que podría enfrentar mayores dificultades ante una menor disponibilidad de agua.

Sonora, Zacatecas, Chihuahua, Guerrero, Durango y otras entidades del norte y centro del país concentran importantes operaciones mineras en zonas donde existe una fuerte competencia por este recurso.

El agua interviene en diferentes etapas de la actividad minera, desde la molienda y flotación hasta la lixiviación, el transporte de jales y el enfriamiento.

René Ríos, especialista en riesgos climáticos y resiliencia empresarial de Marsh, explicó que los efectos pueden presentarse en cadena debido precisamente a la escasez del recurso natural.

“Son riesgos que se van viendo en cascada a partir precisamente de esa situación de escasez del recurso natural”, señaló.

A este escenario se suman otros riesgos. Fernando Alarcón, líder de Gestión del Agua en Stantec, señaló que las lluvias intensas y las inundaciones pueden afectar la infraestructura minera, mientras que la sequía puede generar problemas para la generación hidroeléctrica.

El Niño también puede presionar la oferta de metales críticos

El fenómeno climático también representa un riesgo para la disponibilidad de metales críticos, particularmente en un momento en que la demanda de cobre está creciendo.

El cobre es utilizado en procesos relacionados con la electrificación, redes eléctricas, vehículos eléctricos, centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial.

De acuerdo con Fernando Alarcón, una afectación climática a la actividad minera podría reducir la producción y terminar estrechando la oferta global.

“El riesgo no es únicamente que una mina produzca menos, sino que un choque climático termine estrechando la oferta global y presionando los precios”, comentó.