Alejandra Gutiérrez fue la protagonista de la semana, ¿le quedarán los tenis ‘fosfo fosfo’?

Cambiar de partido político no es como cambiar de equipo de futbol, aunque también implica vestir otros colores y reiterar el discurso “le vamos a echar todas las ganas para ser campeones”.

Desde el pasado 22 de abril, cuando renunció al PAN, Alejandra Gutiérrez acapara los reflectores.

Una hora después de que la alcaldesa de León anunciara en redes su salida, el dirigente nacional del albiazul, Jorge Romero Herrera, aparecía en ‘La Saga’ de Adela Micha. El líder sostuvo ante la periodista la decisión de no ir en alianza en 2027, la determinación de recibir en sus filas a cualquier ciudadano (militante o no), y negaba falta de diálogo con Gutiérrez.

Sin embargo, en estados como Coahuila, Campeche, San Luis Potosí y Tamaulipas, se han denunciado desacuerdos con liderazgos estatales y la dirección nacional. Las tensiones se presentan en el peor momento, no sólo porque se acercan campañas, sino porque el PAN enfrenta una disminución histórica en su número de afiliados.

El pasado miércoles Movimiento Ciudadano confirmó que la alcaldesa de León se suma a su proyecto. Alejandra Gutiérrez se bajó de un barco a punto de hundirse, para subirse a otro donde debe conservar el equilibrio.

Empatando agendas

Arropar a Alejandra llamó la atención porque los valores del PAN (partido en el que militó más de 20 años) y MC parecen poco compatibles. Sobre todo, en las posturas en torno al aborto, la comunidad LGBT, la protección de las mujeres.

Por ejemplo, Gutiérrez no se desprende del argumento de “defender la vida”, y su relación con colectivos feministas ha tenido episodios ríspidos.

Cuando recién asumió el cargo en 2021, mujeres exigieron la destitución del entonces titular de Seguridad, Mario Bravo Arrona, por la represión policial y detenciones arbitrarias que sufrieron durante una marcha en agosto de 2020. Alejandra no tomó en cuenta la petición y pidió disculpas por los hechos hasta 2023.

A ello se suma que en lo que va del año la violencia contra niñas, adolescentes y mujeres se disparó en León de forma alarmante.

Respecto a las discrepancias, que no son menores, algunas de las principales voces de MC en el estado han mostrado confianza y consideran factible encontrar puntos de acuerdo. Tal es el caso de la expriista Yulma Rocha, delegada nacional de MC en Guanajuato, el excandidato a la alcaldía Juan Pablo Delgado, y la única regidora del partido en León, Desiré Ángel Rocha.

Yulma destacó que las puertas están abiertas para quienes buscan “un espacio de participación y construcción de agenda, justo como lo vimos nosotros”.

Desde su aparición, MC se ha caracterizado por contar con personajes carismáticos, con gran presencia mediática, como el senador Luis Donaldo Colosio, y el matrimonio que gobierna Nuevo León, Samuel García y Mariana Rodríguez.

El partido se consolidó en un momento ideal para explotar las redes sociales y estrategias de marketing infalibles. Si leen aquí ‘fosfo fosfo’ no tengo que dar contexto, y con mencionar la canción emblema de MC, sé que la escuchan de inmediato en su cabeza.

Sin embargo, en Alejandra Gutiérrez encontraron más que una figura popular: encontraron peso político, estrategia, una nueva opción para mover sus piezas en la lucha por la joya de la corona del PAN.

Esta colaboración va más allá de aquel spot que en 2018 grabó Ricardo Anaya tocando la guitarra junto al pequeño Yuawi López, cuando existió la desesperada y surreal coalición Por México al Frente.

‘Chicas pesadas’

“Los miércoles vestimos de rosa”, es una regla de las chicas populares en la película ‘Mean Girls’ (‘Chicas pesadas’), protagonizada por Lindsay Lohan. Este ritual de pertenencia y estatus lo vemos en la política.

Portar los colores de un partido refuerza identidad, compromiso. Los tenis naranja distinguen a MC, los chalecos guinda a Morena, y en todo evento importante alcaldes y alcaldesas procuran apegarse a sus correspondientes tonalidades.

La ropa es también lenguaje. Tras la renuncia de Alejandra al PAN, en el primer evento en que coincidió con Libia García, la alcaldesa se vistió de rosa y la gobernadora afianzó su pertenencia al partido con un atuendo azul.

Pero el pasado miércoles, Gutiérrez no vistió de naranja. Usó el discreto estilo ‘político en campaña’: jeans y camisa blanca. ¿Comodidad o prudente distancia? Desde que la alcaldesa evidenció su ruptura con los panistas se refugió en el rosa, color que parece su preferido.

Estos elementos no son una banalidad. Existen códigos, subtextos, que sostienen las narrativas de la vida pública. Y hay matices que cuando hablamos de mujeres en puestos de poder, cobran otra dimensión.

En noviembre de 2025, durante la presentación de la plataforma ‘Tocando Corazones’, Alejandra y Libia aparecieron con vestidos rosados, coincidencia que parecía incomodarles y recordaba las escenas de ‘Chicas pesadas’ donde amigas/enemigas (‘frenemies’) se ven obligadas a convivir.

Y hablando de ‘frenemies’, el pasado viernes Yulma Rocha publicó en Instagram una selfie junto a Gutiérrez. “La hipocresía”, “hace una semana la odiabas”, “ahora sí muy amigas”, son algunos de los comentarios en la publicación. A Desiré Ángel Rocha se le preguntó qué hará ahora que ambas son de MC, sí siempre la contradice en el Cabildo. La presidenta de Irapuato, Lorena Alfaro, declaró que admira y quiere a Ale porque son amigas, pero no respaldó las versiones de conflictos con liderazgos.

Hay otros parámetros para juzgar las decisiones de las mujeres en la política. Y no hablo del tema de la ropa. Se les exige sororidad, mientras se les inventan rivalidades. Al mismo tiempo, muchas no pueden expresar abiertamente lo que piensan, porque las vigilan y reprimen ‘desde arriba’.

En este panorama de desconfianza, precauciones, expectativas, cuestionamientos y especulaciones, Alejandra Gutiérrez llega a un nuevo equipo, dispuesta a echarle todas las ganas para ser ganadores.

LO SUPERFLUO: La expectativa se mantendrá en qué rol cumplirá Alejandra Gutiérrez en MC.

LO PROFUNDO: La posible caída del PAN abre un mundo de posibilidades en su estado más preciado.