Irapuato, Guanajuato.- “Queremos justicia” fue la exigencia que hicieron familiares, amigos y vecinos de la pequeña Valentina, asesinada hace unos días en la colonia 18 de Agosto, en Irapuato.
Con globos blancos, playeras y cartulinas fluorescentes en las que exigían justicia y el derecho de la niñez a jugar en las calles con libertad, la tarde de este sábado cientos de personas participaron en una marcha para exigir que el crimen de Valentina, una niña de apenas 7 años de edad, no quede impune.

Minutos antes de las 5 de la tarde, el contingente salió del bulevar Guerrero, frente al Parque Irekua.
Familias enteras, caminando o a bordo de vehículos y motocicletas, se unieron en una sola voz para exigir que cese la violencia en contra de los niños.

“Exijo justicia para mi Vale”, clama mamá de Valentina
“Exijo justicia para mi Vale; con los niños no. Mis niños solamente jugaban y, aun así, me la quitaron. No sé por qué fueron así”, dijo entre lágrimas la mamá de Valentina.
El contingente caminó por el bulevar Guerrero y la avenida Revolución.

En el Santuario del Centro los esperaban el obispo Enrique Díaz Díaz y varios sacerdotes, quienes oficiaron una misa.
Ahí, el obispo exhortó a los familiares y amigos de Valentina a no tomar la justicia por sus propias manos.

“Sintiendo el amor de Dios y la responsabilidad, vemos cómo la injusticia, la ambición y la violencia nos atan, nos van destruyendo y van cegando vidas. Muchas veces pensamos que el Señor no mira este dolor. A mí me llamó mucho la atención la lectura; ahí está Cristo. Cuidemos que no se active el odio en nuestro corazón. No podemos conformarnos ni pedir ojo por ojo y diente por diente, pero sí exigir que las personas inocentes tengan seguridad.
Exijan la justicia con toda fuerza.








No podemos vivir en la inseguridad. Los niños no son rehenes del crimen, de la violencia o de la ineptitud de las autoridades. Los niños tienen derecho a jugar, a crecer, a vivir y a amar a sus papás”, dijo Díaz Díaz.
