Irapuato, Guanajuato.- Los binomios caninos de la Guardia Nacional mostraron en Irapuato parte del entrenamiento, atención médica y trabajo especializado que realizan para intervenir en operativos de seguridad, desde labores de guardia y protección hasta la detección de explosivos, además de los cuidados veterinarios que reciben para mantener su condición física.
Durante la demostración, el sargento Salas, perteneciente a la Coordinación Estatal Guanajuato, explicó que antes de que un perro pueda desempeñar una función operativa debe dominar una serie de ejercicios de obediencia básica que fortalecen el vínculo con su manejador y le permiten responder con precisión a cualquier instrucción.

Detalló que una de las primeras órdenes es “junto“, con la que el perro aprende a caminar al costado izquierdo de su guía utilizando la correa; también se practica el “quieto“, para que permanezca inmóvil mientras el manejador se desplaza a su alrededor, así como “echado“, destinado al descanso, y “sentado“, considerada la posición fundamental desde la cual inicia cualquier actividad.
Otros ejercicios incluyen el “llamado“, para que el can regrese con su manejador y se siente frente a él; “la mano“, con el que demuestra disposición para el trabajo y facilita la revisión de sus extremidades anteriores; “termina“, que le indica volver a la posición de servicio, y el ejercicio denominado “ocho” o “payaso“, donde el perro se incorpora sobre sus patas traseras como parte de los ejercicios de destreza.

El paso por la pista de obstáculos también forma parte del adiestramiento diario
El militar explicó que el paso por la pista de obstáculos también forma parte del adiestramiento diario, pues fortalece la agilidad, el equilibrio y la condición física mediante estructuras similares a las que encontrarán durante un servicio real. Además, enfatizó que durante la preparación de los ejemplares se privilegia siempre su bienestar.
“Durante el adiestramiento del canino tenemos como premisa fundamental evitar a toda costa el maltrato físico y psicológico del perro”, afirmó.
Posteriormente se presentó la especialidad de guardia y protección; el sargento recordó que el empleo de perros para tareas de vigilancia tiene antecedentes desde la antigua Grecia y actualmente se utiliza para proteger instalaciones, brindar seguridad a personas, custodiar detenidos y defender al manejador.

Antes de iniciar la demostración aclaró que todas las escenas eran simuladas. Entre las maniobras mostradas estuvo el ataque de huida, en el que el perro únicamente actúa cuando el manejador da la orden o existe una agresión directa. También se recreó un intento de asalto contra un ciudadano, donde el can neutralizó al supuesto agresor y, tras recibir la orden de soltar, el manejador realizó el aseguramiento para poner al detenido a disposición de la autoridad correspondiente.
Otra de las capacidades exhibidas fue la búsqueda y localización de explosivos. El sargento explicó que los perros son entrenados para identificar olores de pólvora negra, TNT, C4 y mecha lenta, además de detectar armas de fuego por el aroma de los cartuchos.
“El can aprende a detectar diferentes tipos de aromas, como pólvora negra, TNT, C4 y mecha lenta; incluso detecta armas de fuego por el olor de la pólvora en los cartuchos“, señaló. Durante el ejercicio, el manejador envió al perro a inspeccionar equipaje hasta que marcó un paquete sospechoso, momento en que interviene el personal especializado para confirmar el hallazgo.

La demostración también incluyó un recorrido por el consultorio veterinario. El teniente médico veterinario José Francisco Rosas Hernández, comandante de la escuadra veterinaria, explicó que el objetivo principal es vigilar permanentemente la salud de los ejemplares y prevenir enfermedades.
“Lo que hacemos es darle seguimiento al estado de salud y la prevención de las enfermedades más comunes de los perros”, comentó al explicar el trabajo que realizan diariamente con los binomios caninos.
Indicó que cada revisión comienza con la toma de signos vitales mediante la auscultación de pulmones y corazón, la medición de la frecuencia cardiaca, respiratoria y temperatura rectal, además de la palpación de ganglios y cavidad abdominal.
“Se checa la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria, la temperatura rectal y se palpa la cavidad abdominal para detectar enfermedades que puedan poner en riesgo la vida del animal“, explicó.

Al ser cuestionado sobre la alimentación, señaló que los perros consumen croquetas Hill’s para perro adulto con proteína de pollo. Durante la explicación presentó a Grecia, una perra de dos años y medio que participó en la revisión médica.
Por su parte, la cabo Medina Ramírez Córdoba, encargada del área de terapia láser, explicó que este tratamiento se utiliza para acelerar la regeneración celular, aliviar dolores crónicos, atender lesiones, disminuir inflamaciones y favorecer la recuperación de los perros de trabajo.
“La terapia láser regenera las células y el tejido para que el animal pueda volver a sentirse mejor“, explicó mientras realizaba una sesión, la cual dura entre cinco y 15 minutos y normalmente se repite después de tres o cuatro días.
La elemento añadió que, una vez concluido el procedimiento, los perros pueden reincorporarse a sus actividades habituales.
“Aquí puede entrar con dolor, pero después de darle la sesión de terapia láser él va a caminar normal, no se va a sentir mal y no va a ser invasivo para su salud“, aseguró.
Finalmente, mostró el equipo de ultrasonido que utilizan para revisar órganos como riñones, intestinos, hígado y bazo. Explicó que los problemas renales son de los padecimientos que atienden con mayor frecuencia y que el equipo permite obtener imágenes precisas para detectar cualquier anomalía. Además, destacó que es tecnología avanzada que les proporciona el Ejército para poder apoyar a los animales de esta misma institución, con el propósito de mantener en óptimas condiciones a los canes que diariamente participan en tareas de seguridad y apoyo operativo.
