Ciudad de México, México.- El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reconoció los errores cometidos durante el proceso de presentación y comunicación del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), iniciativa que pretendía incorporar capital privado a las principales competiciones del organismo. En medio de las críticas de distintas confederaciones, encabezadas por la UEFA, el dirigente suizo ofreció disculpas y recibió el respaldo del Consejo de la FIFA para continuar al frente de la institución.
La polémica comenzó después de que se filtraran detalles de la propuesta, que contemplaba la creación de una entidad comercial encargada de gestionar y explotar parte de los derechos comerciales de los principales torneos de la FIFA, incluidos los Mundiales masculino y femenino.

Infantino reconoce errores en el proceso
Infantino y el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, asumieron la responsabilidad por las fallas cometidas en el procedimiento durante una reunión extraordinaria del Consejo celebrada en Marruecos.
En una carta dirigida al Consejo y a las 211 asociaciones miembro, ambos funcionarios ofrecieron “sinceras disculpas” y reconocieron que los órganos de gobierno de la FIFA fueron excluidos de manera indebida de algunas etapas del proceso de toma de decisiones.
La admisión se produjo después de que la propuesta provocara una fuerte división dentro del futbol internacional y fuera cuestionada por la falta de transparencia con la que se manejó.

¿Qué proponía FIFA Forward Enterprise?
El proyecto FIFA Forward Enterprise planteaba crear una nueva entidad comercial bajo el control de la FIFA para administrar y comercializar los derechos relacionados con sus principales competiciones.
La iniciativa contemplaba la participación de inversionistas privados y buscaba generar recursos adicionales para distribuirlos entre las asociaciones miembro mediante los programas de desarrollo de la FIFA.
Entre las medidas planteadas para conseguir respaldo se encontraba un pago extraordinario que podía alcanzar los 40 millones de dólares para cada una de las 211 asociaciones miembro, situación que también provocó cuestionamientos entre distintos dirigentes, debido a que podía interpretarse como una estrategia para conseguir apoyos antes de someter el proyecto a los procesos de gobernanza correspondientes.
La iniciativa fue finalmente retirada por Infantino después de que varias confederaciones manifestaran públicamente su oposición.

UEFA encabezó el rechazo
La UEFA fue una de las principales organizaciones en cuestionar el proyecto y llegó a advertir que sus selecciones no participarían en competiciones de la FIFA mientras la propuesta permaneciera vigente.
El organismo europeo consideró que la iniciativa carecía de transparencia y cuestionó la manera en que fue presentada a las federaciones nacionales.
La oposición también se extendió a otras confederaciones, entre ellas la Concacaf y la Confederación Asiática de Futbol, que expresaron sus dudas sobre la necesidad de recurrir a capital privado para financiar programas de desarrollo después del Mundial más rentable de la historia.
Ante la presión internacional, Infantino anunció que FIFA Forward Enterprise no seguiría adelante y aseguró que buscaría reunirse con las distintas partes para encontrar alternativas que permitan continuar impulsando el desarrollo del futbol.

El Consejo de la FIFA respalda a Infantino
Pese a la crisis generada por el proyecto, el Consejo de la FIFA reafirmó su respaldo a Gianni Infantino y a Grafström, con lo que ambos continuarán al frente de sus respectivos cargos.
Durante la reunión celebrada en Marruecos, la dirigencia reconoció que el proceso no siguió adecuadamente los mecanismos internos de gobernanza y se comprometió a implementar medidas para evitar que una situación similar vuelva a ocurrir.
El organismo también defendió su integridad institucional y advirtió que tomará medidas para proteger su reputación ante lo que considere ataques injustificados.
Tras el encuentro, Infantino y Grafström aparecieron juntos públicamente durante un partido de la Copa Africana de Naciones Femenina disputado en Rabat, en una señal de unidad de la cúpula de la FIFA después de una de las mayores crisis que ha enfrentado la actual administración.
Por ahora, el proyecto FFE quedó descartado, pero las diferencias que provocó dejaron abierta la discusión sobre la gestión de Infantino, quien deberá recuperar la confianza de las distintas federaciones y confederaciones de cara a los próximos años.
