La historia real detrás de Baphomet, ‘escultura demoniaca’ que aterrorizó CDMX: ‘Exigieron demoler’

Las leyendas de la CDMX dieron un brinco al internet luego de que se viralizó una enorme figura con cuernos, alas y cabeza de cabra que supuestamente estuvo en la zona del Pedregal. Las imágenes que circularon en redes sociales mostraban una escultura atribuida a Baphomet, figura relacionada con el satanismo y el ocultismo.

La historia se viralizó con versiones que aseguraban que los vecinos estaban molestos por la presencia de la supuesta estatua e incluso exigían que fuera retirada. Sin embargo, la escultura no es real.

La estatua de Baphomet en Jardines del Pedregal no es real

La historia de la estatua de Baphomet se difundió a tal grado que Javier López Casarín, alcalde de Álvaro Obregón, publicó un video para confirmar que la escultura no existe y pidió no caer en noticias falsas.

“Corrió como polvora encendida, se estuvo replicando en cuentas de redes sociales, me empezaron a llegar mensajes, peticiones y exigencias, hasta agresiones, la mayoría fueron una petición para que fuéramos a exigir que bajara la escultura demoniaca y hasta demoler o clausurar la casa, me pidieron arrestarlos”, declaró en un video compartido en X.

Según el funcionario público, lo grave del asunto es que fue un medio de comunicación quien inición con la difusión de las imágenes y “no verificó la veracidad de una supuesta denuncia”.

“Se menciona que hasta hubo protestas, mantas y cartulinas de los vecinos, pero algunos que hicieron la tarea se dieron cuenta que las imágenes son generadas por IA, y en efecto, así fue (…) nunca señalaron las calles ni el domicilio, es algo que si uno lee se da cuenta que no hubo rigor o se entendió que no había que darle precisión”, agregó.

Las dudas sobre si era IA comenzaron cuando al mirar con precisión se veían diferentes entre sí, en una de ellas solo tiene dos cuernos y un adorno en la cabeza, en la otra este desaparece y solo tiene dos cuernos.

La estatua de Baphomet nunca existió en la CDMX. (Foto: Captura)

¿Quién es Baphomet?

Baphomet es una figura cuyo nombre se relacionó durante la Edad Media con acusaciones de idolatría contra la Orden del Temple, conocida como los caballeros templarios. No obstante, la imagen de un ser con cabeza de cabra que suele identificarse con él no corresponde a una representación medieval cuya existencia esté demostrada.

De acuerdo con la Enciclopedia Italiana de Treccani, el término pudo surgir como una deformación del nombre Mahoma, conocido en otras lenguas europeas como Mahomet. Durante las Cruzadas, algunas fuentes cristianas medievales utilizaron variantes de ese nombre en relatos relacionados con las creencias de los musulmanes.

Siglos después, el término quedó asociado con las acusaciones contra los templarios, una orden religiosa y militar fundada durante las Cruzadas. En 1307, el rey Felipe IV de Francia ordenó arrestar a sus integrantes en territorio francés y promover investigaciones por presunta herejía, entre otras acusaciones.

Los interrogatorios incluyeron señalamientos de que los templarios adoraban ídolos. Algunos testimonios mencionaban una cabeza con características distintas, aunque las descripciones variaban. Los investigadores han advertido que las confesiones deben analizarse considerando el contexto de los procesos, en los que hubo tortura y presiones para obtener declaraciones.

Un estudio del historiador Andrea Nicolotti, publicado en el repositorio académico de la Universidad de Turín, examina precisamente las versiones contradictorias sobre el supuesto ídolo y la manera en que las acusaciones contribuyeron a construir la leyenda de Baphomet.

¿Cómo surgió la imagen de Baphomet con cabeza de cabra?

La representación más reconocible de Baphomet apareció en el siglo XIX, cuando el ocultista francés Éliphas Lévi difundió una ilustración de una figura antropomorfa con cabeza de cabra, alas y elementos simbólicos relacionados con los opuestos.

Lévi incluyó esta imagen en su obra Dogme et Rituel de la Haute Magie, publicada en dos partes entre 1854 y 1856. Su representación, conocida popularmente como el Baphomet de Lévi, incorporaba elementos que invitaban a interpretar la figura desde una perspectiva esotérica.

En lugar de ser una representación medieval recuperada de los templarios, la ilustración fue una construcción simbólica propia del pensamiento ocultista del siglo XIX. Con el paso del tiempo, su apariencia se vinculó con el satanismo y otras corrientes esotéricas, lo que contribuyó a consolidar su asociación popular con lo demoníaco.