Guanajuato, Gto.– Son las cinco o seis de la mañana. En la casa, el movimiento apenas comienza: los hijos se alistan para ir a la escuela, la pareja se prepara para salir a trabajar y el hogar no descansa, pues la rutina familiar exige seguir adelante. Pero tú apenas vas llegando. Con el cuerpo adolorido tras varias horas de labor, el frío calando en los huesos y la ropa impregnada del olor propio de recolectar toneladas de residuos, la primera decisión al llegar a la puerta es desvestirte afuera, en el patio o la entrada, para cuidar a los tuyos y no incomodar a la familia antes de poder darles un abrazo.
Ese es el ritual cotidiano, discreto y profundamente humano que viven los trabajadores del área de limpia al concluir su turno en Guanajuato capital. Horas antes, cuando los aplausos terminan, los foros cierran sus puertas y el silencio vuelve a los callejones empedrados, este ejército vestido de anaranjado toma la estafeta tras otra jornada del Festival Internacional Cervantino. Si bien durante esta temporada y en otros eventos masivos la carga de trabajo se intensifica al máximo, para ellos la entrega no depende de una festividad: es una labor permanente los 365 días del año, enfrentando la madrugada sin buscar reflectores ni medallas, con el único motor de mantener en pie la postal de la ciudad mientras todos descansan.
Uniformados con su distintivo naranja, chalecos reflejantes con vivos en amarillo y bolsas en mano, su andar acompasado acompaña la noche en plazas y subidas empedradas. Lejos de verlo como una carga pesada, asumen con dignidad el reto extraordinario que representa el flujo constante de visitantes, ya sea en pleno Cervantino o en cualquier fin de semana. “Con tanta gente que nos visita, la ciudad genera mucho residuo, pero nuestro compromiso es dejarla lo mejor posible para que despierte brillando”, comparte con satisfacción uno de los barrenderos, reflejando el espíritu de servicio de quienes cuidan la casa de todos.
Mujeres trabajadoras, en la primera línea del esfuerzo
En esa primera línea de esfuerzo, la entrega de las mujeres del gremio resalta por su entereza. Son madres y jefas de hogar que no le temen a la jornada pesada y que, ante la imprudencia de quienes desechan botellas rotas o envases en la vía pública, suelen estar expuestas a cortaduras, piquetes o lesiones en las manos, percances que, respaldadas por su seguro médico, encaran con una valentía inquebrantable que no se detiene ante las inclemencias del clima.

Al despojarse del uniforme afuera de casa y dejar atrás la fatiga de varias horas de labor, queda al descubierto la nobleza de un oficio indispensable que no se detiene cuando el telón baja ni cuando el turismo se marcha. Detrás de cada postal impecable que el FIC proyecta al mundo, pero sobre todo en el sostenimiento cotidiano de Guanajuato durante todo el año, late el corazón humilde y generoso de estos trabajadores que, con sudor y sacrificio silencioso, sostienen el brillo de la capital y merecen el respeto y reconocimiento de toda la sociedad.
Últimas noticias sobre Guanajuato hoy
Monumento a la Paz en Guanajuato luce deteriorado y con grafitis en plena Plaza de la Paz | Video
Clausuran bar en centro de Guanajuato capital por permitir ingreso de menor de edad
Guanajuato declara como patrimonio cultural a la Estudiantina de la UG
