¿Quién no ha pasado una tarde jugando dominó con sus abuelos, o divertidos en familia con las cartas de la lotería, o simplemente viendo un clásico de fútbol discutiendo quién ganará? Lo tradicional no es solo parte de un recuerdo melancólico porque si bien hoy tenemos videojuegos, apps y plataformas de todo tipo, los juegos de toda la vida siguen teniendo un lugar especial en nuestras reuniones.
Es cierto que cambiaron de escenario, pero no han perdido lo más importante, que es reunirnos. Unas veces la partida sigue siendo alrededor de una mesa, y otras se arma en un grupo de WhatsApp o en una app que permite jugar aunque cada quien esté en su casa. Algo que antes no hubiésemos imaginado.
Lo curioso es que cada generación encuentra su propia manera de disfrutar de los juegos según esas dinámicas nuevas o no tanto. Y, claro que la tecnología ha transformado la forma de jugar, pero la emoción de competir amistosamente y celebrar una victoria sigue siendo prácticamente la misma.
Juegos de siempre y nuevas formas de jugar
En México, pocos juegos han sobrevivido tanto al tiempo y siguen siendo parte de las reuniones familiares, como la lotería, el dominó, serpientes y escaleras… Todos son recuerdos que compartimos con cualquiera y sin distinción de edad. Además, son juegos fáciles de aprender, e ideales para niños, adultos y abuelos sin haber jugado nunca antes. Aquí no hace falta ninguna estrategia complicada, solo disfrutar y esperar que la suerte te acompañe.
Lo mismo pasa con las cartas. La baraja española, la canasta o el póker han estado en sobremesas, fiestas y quedadas con amigos durante generaciones, y como cada juego tiene sus propias reglas, suele ser muy dinámico y divertido.
Cuando llegaron las computadoras y el internet, muchos de estos juegos cambiaron de formato, de algo físico a verlo por la pantalla e incluso poder jugar partidas con personas que viven en otra ciudad, e incluso otro país. Eso ha abierto las puertas a nuevas formas de convivencia y de mantener vivas estas costumbres, aunque cambien las rutinas y los lugares donde vivimos.
El futbol y las quinielas: otra forma de compartir la emoción
El fútbol también tiene sus propias formas de compartir con amigos y familia…y juntarse a ver el partido, es algo que pasa en casa, en un restaurante o con los amigos y que se vuelve parte de rutinas de diversión para muchos, ni qué decir de las quinielas que se organizan con amigos y conocidos para adivinar cómo va a terminar la jornada.
Lo mejor es comparar pronósticos al final y ver quién estuvo más cerca; pero en internet, también se vive esa curiosidad de análisis por los partidos haciendo pronósticos y apuestas deportivas en lugares especializados para eso, en donde también puedes ver y entender los momios futbol para mejores resultados y mayor pasión al ver algún partido.
Todo lo anterior es parte de una dinámica familiar en donde los juegos de toda la vida pueden coexistir sin ningún problema con la tecnología actual.
¿Por qué seguimos disfrutando los mismos juegos?
Principalmente porque nos unen como familia y como amigos, además podemos compartir de una misma actividad para estar con los nuestros haciendo partícipes a las nuevas generaciones para que nunca se pierdan los juegos de tradición de toda la vida.
También permiten compartir conocimientos y experiencias. Los abuelos pueden enseñar las reglas de un juego que conocen desde pequeños, mientras que los más jóvenes pueden mostrar aplicaciones o versiones digitales que amplían las posibilidades de participar.
A esto se suma el componente emocional. Ganar una partida, recordar una anécdota o bromear sobre una predicción equivocada crea momentos que las personas pueden recordar mucho después de que termina el juego.
Tradiciones que encuentran nuevas formas de reunirse
Los juegos tradicionales siguen vigentes porque responden a una necesidad que no depende de la tecnología: compartir tiempo con otras personas con juegos que se han vuelto parte de una identidad nacional como lo es la lotería, el dominó, las cartas y las quinielas.
Las plataformas digitales han ampliado las posibilidades de jugar, pero el atractivo principal continúa siendo el mismo: participar, conversar, competir de manera amistosa y disfrutar de una experiencia compartida.
Quizá lo importante no sea si jugamos alrededor de una mesa o desde el teléfono, sino con quién compartimos la partida. Porque, incluso en una época dominada por las pantallas, hay tradiciones que encuentran la manera de seguir reuniéndonos.