La Real Academia Sueca de Ciencias anunció el reconocimiento en Estocolmo y destacó el trabajo de Halzen para convertir un enorme volumen de hielo antártico en un detector capaz de registrar algunas de las partículas más difíciles de observar que llegan desde el espacio.
El galardón reconoce décadas de investigación dedicadas a los neutrinos, partículas subatómicas con una interacción extremadamente débil con la materia. Debido a esta característica, pueden atravesar enormes cantidades de material y viajar desde regiones muy lejanas del universo sin desviarse significativamente de su trayectoria.
IceCube: un telescopio bajo el hielo del Polo Sur
La historia que llevó a este Nobel comenzó varias décadas antes de que IceCube estuviera terminado.
En 1988, Halzen planteó la posibilidad de utilizar el hielo transparente de la Antártida como un gigantesco detector de neutrinos. La idea consistía en instalar sensores capaces de registrar los pequeños destellos de luz producidos cuando un neutrino interactúa excepcionalmente con la materia.

El proyecto aprovechó una característica extraordinaria del entorno antártico: bajo el hielo del Polo Sur existe un volumen inmenso y relativamente transparente que puede funcionar como medio detector.
Con el tiempo, la propuesta evolucionó hasta convertirse en IceCube, un observatorio instalado aproximadamente a un kilómetro de profundidad y distribuido en un volumen de un kilómetro cúbico de hielo.
La enorme escala del detector es fundamental. Los neutrinos de muy alta energía procedentes del espacio son extremadamente poco frecuentes y, debido a que interactúan muy raramente con la materia, se necesita observar un volumen gigantesco para incrementar las posibilidades de registrar alguno de estos acontecimientos.
IceCube cuenta con miles de sensores ópticos que permanecen distribuidos dentro del hielo. Cuando un neutrino interactúa con un átomo, puede generar partículas secundarias que producen un destello de luz. Los sensores captan esa señal y permiten reconstruir la trayectoria y energía del acontecimiento.
El descubrimiento de los neutrinos astrofísicos
Uno de los principales logros de IceCube llegó en 2013, cuando el observatorio anunció la primera detección de neutrinos de alta energía procedentes de fuera del sistema solar.
El hallazgo abrió una nueva vía para estudiar el universo. A diferencia de la luz, los neutrinos pueden viajar desde determinados fenómenos cósmicos prácticamente sin ser desviados o absorbidos, lo que permite utilizarlos como mensajeros de los procesos que ocurren en regiones extremadamente energéticas.
Cuatro años después, en septiembre de 2017, IceCube detectó un neutrino de alta energía que permitió señalar la dirección de un blázar, una galaxia distante cuyo núcleo alberga un agujero negro supermasivo. La observación, combinada con información obtenida mediante otros telescopios, aportó evidencia de una fuente de rayos cósmicos de alta energía.

Posteriormente, el observatorio también permitió identificar emisiones de neutrinos de alta energía asociadas con una galaxia activa situada a unos 47 millones de años luz y, en 2023, con la propia Vía Láctea. Estos resultados reforzaron el papel de los neutrinos como una nueva herramienta para investigar los fenómenos más energéticos del cosmos.
¿Qué son los neutrinos?
Los neutrinos son partículas elementales eléctricamente neutras y con una masa extremadamente pequeña. Interactúan tan poco con la materia que enormes cantidades atraviesan constantemente la Tierra y nuestros cuerpos sin producir efectos perceptibles.
Precisamente esa característica los convierte en una herramienta científica excepcional.
Mientras que otras partículas pueden ser desviadas por campos magnéticos o absorbidas durante su recorrido, los neutrinos pueden conservar información sobre el lugar donde se originaron. Por ello, su detección permite estudiar fenómenos que resultan difíciles de observar únicamente mediante la luz.
Los científicos los consideran especialmente valiosos para investigar algunos de los acontecimientos más violentos del universo, como los procesos relacionados con agujeros negros supermasivos y otros aceleradores cósmicos de partículas.
¿Cuánto dinero recibe el ganador del Nobel de Física?
Además de la medalla y el diploma, el Premio Nobel incluye una dotación económica. Para 2026, el premio asciende a 12 millones de coronas suecas, equivalentes aproximadamente a 1.2 millones de dólares, de acuerdo con información publicada tras el anuncio.
La ceremonia oficial de entrega de los premios Nobel se celebrará el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel.
El reconocimiento a Halzen coloca así a los neutrinos en el centro de la atención científica internacional y destaca el resultado de una investigación que comenzó con una propuesta aparentemente poco convencional: convertir el hielo profundo del Polo Sur en una ventana para observar algunos de los fenómenos más extremos y distantes del universo.
