1.- PAN cierra filas, ¿Alejandra Gutiérrez como factor de unión?


La cantada llegada de Alejandra Gutiérrez Campos a Movimiento Ciudadano cambiará de fondo la tónica al interior del gobierno municipal. Si el jueves los regidores panistas fueron institucionales, apelando a la gobernabilidad tras la renuncia de la alcaldesa, lo visto ayer en el Comité Municipal del PAN deja claro que la relación será más que ríspida.
Entre los posicionamientos, varios destacaron ya sea por su tono o por la afinidad que en su momento tuvieron con el “alejandrismo”. El más duro, sin matices, fue el de la regidora Irazú Anguiano Gutiérrez, del grupo de Luis Ernesto Ayala Torres, quien acusó incongruencias y soberbia: “los caprichos no pueden estar por encima de las instituciones (…) sería ingrato traicionar a quien estuvo conmigo en el sol pidiendo el voto”.
La presencia del regidor Hildeberto Moreno Faba fue otra sorpresa. Como se dijo ayer en esta columna, no había confirmado su asistencia hasta el fin de semana. Su respaldo, sin regateos, para Gutiérrez Campos hoy sí está en duda: “naranja ni el jugo”, soltó. Pero en su mensaje también se condensa buena parte de las preocupaciones del panismo: la nómina. Y en su caso más.
Tanto Moreno Faba como el regidor Ramón Hernández Hernández —que volvió a tundir a la alcaldesa acusando intereses electorales— lanzaron un mensaje directo a los trabajadores del municipio, panistas y no panistas: prometieron cuidar sus derechos laborales. Hernández Hernández fue más lejos y advirtió que serán “implacables” con la rendición de cuentas y no tolerarán actos de corrupción. En esas condiciones ahora se mueve la relación de Gutiérrez Campos con los panistas.
El síndico Román Cifuentes Negrete cerró filas con la dirigencia y con la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo. De la tibieza mostrada el jueves en el cabildo, Cifuentes pasó a una postura mucho más dura. No parece haberle caído nada bien que, a una semana de su salida, la alcaldesa que alegó no empatar con los valores del PAN ya tenga otros valores alineados con MC.
El cierre del llamado a la unidad lo hizo el dirigente estatal, Aldo Márquez Becerra, en una suerte de operación cicatriz con panistas que habían quedado desplazados.
Los regidores “ciudadanos” fueron los ausentes, pero varios ya han dejado ver que no están alineados a los designios de la alcaldesa. Ayer mismo posaron juntos en una fotografía para reafirmarlo: no la seguirán.
Esa unidad, manifestada por distintas vías, hasta ahora da buenas fotografías, pero aún tendrá que sostenerse en el tiempo. Sin embargo, la imagen de ayer también da muestras de que el brinco de Gutiérrez Campos a Movimiento Ciudadano puede, irónicamente, convertirse en el factor de cohesión que las distintas tribus blanquiazules necesitaban.
Por cierto, en la invitación que hizo el dirigente de MC, Jorge Álvarez Máynez, a la alcaldesa —que no es otra cosa que una coreografía para vestir de orgánica su llegada—, el emecista fue cauteloso, especialmente con la gobernadora, a quien evitó criticar. No ocurrió lo mismo con el exgobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. ¿Olvida Máynez que su partido formó parte de la alianza que lo llevó al poder? ¿O apuesta, simplemente, a la corta memoria de los ciudadanos?
2.- Entre la improvisación y el vacío: dos postales del nivel de alcaldes


Empieza a volverse un patrón preocupante la forma en que algunos presidentes municipales están ejerciendo el gobierno. No tanto por errores que pueden darse en cualquier administración, sino por señales reiteradas que exhiben limitaciones para conducir sus municipios o, en el peor de los casos, el desinterés.
El episodio de ayer en Celaya lo ilustra. Un sujeto ingresó a la presidencia municipal y destrozó parte de la fuente frente a policías municipales, mientras el alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez y su equipo se encontraban a pocos metros. La reacción posterior del edil fue atribuir lo ocurrido a la oposición. A falta de pruebas, lo que sí resulta evidente es la fragilidad en la conducción y la exposición en la que se encuentra el propio alcalde, en un municipio que ha sido escenario recurrente de violencia vinculada a actores políticos, y que en cualquier administración seria debería llevar a un replanteamiento.
El incidente se coloca junto a otros episodios en los que el alcalde ha proyectado una desconexión con la realidad inmediata de Celaya, una ciudad atravesada por urgencias que rebasan a las constantes respuestas improvisadas del morenista.
Ayer también se presentó otra escena que dice mucho. El alcalde independiente de Juventino Rosas, Fidel Ruiz Ramírez, quien hace unos días adelantó su intención de cambiar su residencia a Comonfort para buscar la presidencia municipal —lo que implicaría acreditar al menos dos años de residencia—, se encuentra ahora en Estados Unidos. El viaje, en el que ha mencionado más asuntos personales que otra cosa, no ha sido precisado como gira de trabajo ni se ha aclarado si se realiza con cargo a sus vacaciones, o si en todo caso es un viaje de placer con cargo al erario.
Desde allá, Ruiz Ramírez planteó incluso la posibilidad de emprender: “primeramente vamos a ver qué negocio podemos abrir, hay muchas opciones, la idea es aprender y ver en qué podemos trabajar, si me toca ser lavatrastes, voy a ser el mejor lavatrastes de Austin, Texas”.
Dos escenas en un solo día que delinean el nivel y las prioridades de algunos ediles en el estado, donde pesa más la improvisación y la ligereza.
3.- La gobernadora y el control del escenario

Con el pleito ya cantado en el ayuntamiento leonés, es previsible que la presencia de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo se fortalezca en León tras el cierre de filas de la fracción panista. La agenda de ayer de la gobernadora sugiere que la crisis detonada por la renuncia de la alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos al partido puede ser aprovechada por la mandataria como una oportunidad para imponerse en la ciudad zapatera.
Ambas han dado muestras de institucionalidad. Pero una cosa es la relación en lo público y otra, muy distinta, la operación que corre por debajo.
Ayer hubo señales y en uno de los eventos se desató una guerra de porras entre simpatizantes de ambas. Más tarde, la agenda de la gobernadora tuvo cambios: se añadió un encuentro con comerciantes de varios municipios, donde destacó la presencia de legisladores locales y federales. Del gobierno municipal, apenas apareció el director de Economía, Juan Pablo Becerra Alcacio, ubicado en primera fila, pero en un extremo. También estuvieron el síndico Román Cifuentes Negrete y el regidor Hildeberto Moreno Faba, quienes se retiraron antes de que concluyera el evento para atender un encuentro entre ediles.
Ahí, la gobernadora soltó una frase que, bajo la coyuntura actual del panismo, no pasó desapercibida: “aquí el único brinco que vamos a dar es el de seguir saliendo adelante con nuestra gente”.
Con versiones al interior del gobierno municipal que apuntan al inicio de una operación en favor de Movimiento Ciudadano con el uso del aparato de la administración, lo previsible es que la gobernadora no deje espacios vacíos. Con un año y medio por delante, la escalada de las rispideces ya se asoma.
Contra Retrato
Juan Carlos Cashat Usabiaga

En menos de dos meses, al presidente de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG) le cumplieron una de las exigencias que arrastraban desde el gobierno federal, sacar al calzado del régimen de Recinto Fiscalizado Estratégico (RFE), una figura que con el tiempo terminó distorsionando su propósito original.
Desde marzo, durante Sapica, el subsecretario de Industria y Comercio, Vidal Llerenas Morales, ya había adelantado a Periódico Correo que esa exclusión era prioritaria, y dentro de la Secretaría de Economía existía claridad sobre que el calzado nunca debió formar parte de ese esquema, concebido para facilitar la importación de materia prima destinada a manufactura, pero que en la práctica terminó siendo utilizado para introducir producto terminado que llega al mercado nacional.
Los números son contundentes. Cashat Usabiaga señaló que entre 2023 y 2025 las importaciones bajo este régimen crecieron cerca de 2000%, lo que implicó un salto de 250 mil pares a más de 5.3 millones, evidenciando un uso indebido.
La buena relación del sector zapatero con el gobierno federal ha terminado por rendir frutos, y en apenas dos años varias de sus demandas históricas han logrado destrabarse, mientras el empuje de las cámaras empresariales ha ido cerrando la pinza frente al calzado asiático, aunque el frente más complejo sigue abierto, como lo reconoció desde entonces el propio Llerenas Morales: contrabando bronco en aduanas, por donde se estima que ingresan entre 40 y 60 millones de pares cada año.
