Acámbaro, Guanajuato.- A más de seis décadas de su creación, la Peregrinación de las Flores continúa siendo una de las expresiones de fe y tradición más representativas de la comunidad ferrocarrilera de Acámbaro. Integrantes del comité organizador destacaron que, pese a la desaparición de Ferrocarriles Nacionales de México tras su privatización, la herencia ferroviaria permanece viva gracias al compromiso de exferrocarrileros y sus familias.
El punto de reunión de los ferrocarrileros jubilados y sus familias es la antigua estación del ferrocarril, a la que llegan portando un paliacate en el cuello como señal de pertenencia al gremio. Los organizadores de la peregrinación comienzan a entregar gladiolas a los asistentes, quienes después de recibirlas se incorporan al contingente, encabezado por un silbato que suena durante el recorrido para evocar el característico sonido del ferrocarril.

También acompañan el contingente una maqueta de locomotora, así como la imagen de la Virgen Refugio adornada con cientos de flores y ofrendas que serán entregadas en el templo.
José Guadalupe Rojas Esparza, uno de los organizadores, recordó que trabajó en el ferrocarril antes de la privatización y señaló que, aunque muchos empleados quedaron fuera de la empresa, el sentido de pertenencia nunca desapareció.
“Seguimos con esa tradición y con esa sangre ferrocarrilera. Cuando se privatizaron los ferrocarriles la peregrinación disminuyó un poco, pero con el paso de los años hemos trabajado para fortalecerla nuevamente y, gracias a Dios, cada vez más personas se suman”, afirmó.

La historia de esta manifestación religiosa se remonta a 1963, cuando un pequeño grupo de entre 10 y 20 ferrocarrileros realizó la primera peregrinación. Con el paso del tiempo, el número de participantes creció hasta convertirse en una de las celebraciones religiosas más concurridas de julio en Acámbaro.
El nombre de “Peregrinación de las Flores” proviene de una tradición que se ha mantenido desde sus inicios: la entrega de un ramito de gladiolas rojas y blancas a cada participante. Esta costumbre surgió como símbolo de agradecimiento y devoción a la Santísima Virgen Refugio de Pecadores y continúa vigente.
Actualmente, además de familias acambarenses, la peregrinación recibe contingentes de exferrocarrileros y sus familiares provenientes de ciudades como Morelia, Toluca, Maravatío, Uruapan y Lázaro Cárdenas, fortaleciendo los lazos de la comunidad ferroviaria.
Uno de los momentos más emotivos del recorrido es la presencia de familiares que portan fotografías de padres, abuelos y seres queridos que dedicaron su vida al ferrocarril. Este homenaje busca mantener viva la memoria de quienes contribuyeron al desarrollo ferroviario del país y fueron parte fundamental de esta tradición.

Los organizadores reconocieron que el paso del tiempo representa un reto para la continuidad de la peregrinación, ya que cada vez son menos los ferrocarrileros jubilados que pueden participar. Sin embargo, confían en que las nuevas generaciones continúen preservando esta manifestación de fe e identidad.
“Queremos que esta tradición siga creciendo año con año. Aunque quedan pocos jubilados, esperamos que sus hijos, nietos y familiares mantengan vivo este legado que forma parte de la historia de Acámbaro”, concluyó Rojas Esparza.
