Ciudad de México, México.- Las pausas de hidratación implementadas por la FIFA durante el Mundial 2026 continúan generando polémica dentro del futbol internacional. Mientras el organismo rector del balompié mundial mantiene los llamados cooling breaks en todos los partidos del torneo, la UEFA y la Ligue de Football Professionnel (LFP) de Francia dejaron claro que no tienen previsto adoptar esta medida de manera generalizada en sus competiciones.

La controversia surge porque numerosos sectores consideran que estas interrupciones, que duran aproximadamente tres minutos por cada tiempo, han dejado de ser exclusivamente una herramienta para proteger la salud de los futbolistas y se han convertido en una nueva plataforma comercial. De acuerdo con información publicada por el diario francés L’Équipe, la FIFA estaría obteniendo ingresos récord cercanos a los 4 mil 200 millones de dólares por los espacios publicitarios asociados a estas pausas durante la Copa del Mundo.
Aunque la International Football Association Board (IFAB) autorizó las pausas de hidratación desde 2014, la UEFA mantiene una postura mucho más restrictiva. El organismo europeo explicó que únicamente se permiten cuando las condiciones climáticas representan un riesgo para los jugadores. Para ello, los delegados de partido deben medir el índice WBGT, que considera temperatura, humedad y radiación solar, y solo si supera los 32 grados se contempla una interrupción obligatoria.

La UEFA también aclaró que nunca ha existido una discusión para implementar estos descansos en torneos como la Liga de Campeones o la Eurocopa con fines comerciales. La decisión responde exclusivamente a criterios de seguridad y bienestar físico, dejando cualquier pausa adicional bajo la consideración del árbitro principal.
La resistencia al modelo utilizado por la FIFA también se ha extendido a las principales ligas europeas. En Francia, la LFP descartó replicar el esquema visto en Norteamérica y confirmó que seguirá aplicando las pausas únicamente en situaciones extremas y siempre bajo acuerdo entre las partes involucradas.

Las críticas no solo provienen de dirigentes y organizaciones
El capitán de la selección de los Países Bajos, Virgil van Dijk, cuestionó la aplicación automática de estas interrupciones y señaló que cada encuentro debería analizarse de forma individual antes de tomar una decisión.
Más contundente fue el exentrenador Jürgen Klopp, quien advirtió que el futbol corre el riesgo de convertirse en un espectáculo dominado por intereses publicitarios. El técnico alemán aseguró que observar a los jugadores detenidos mientras los tiempos televisivos marcan el ritmo del partido le hizo preguntarse si estas decisiones benefician realmente a los futbolistas y aficionados o únicamente a los anunciantes.
Mientras el Mundial 2026 avanza, el debate continúa creciendo. Para algunos, las pausas representan una herramienta necesaria para proteger la salud de los jugadores; para otros, son el ejemplo más reciente de cómo el negocio del futbol sigue encontrando nuevas formas de generar ingresos. Lo cierto es que la UEFA y las principales ligas europeas han marcado distancia y, por ahora, no parecen dispuestas a seguir el camino trazado por la FIFA.
