Cuando Uber se lanzó en México hace 13 años se topó con un problema inesperado. Mucha gente tenía teléfonos inteligentes para descargar la aplicación, pero pocos pagarían con tarjeta bancaria: o no tenían una o no querían usarla.

En pocos años, el gigante del transporte compartido introdujo la opción de pago en efectivo, y esa sigue siendo la forma en que más de la mitad de sus usuarios en el país pagan.

Esa estadística refleja una tendencia más amplia: en México, el aumento en la variedad de productos financieros ofrecidos se ha topado con una persistente dependencia de los billetes y monedas. En muchos sentidos, la comodidad que ofrece la tecnología digital no ha podido con las arraigadas actitudes culturales hacia el dinero ni con la alta tasa de evasión fiscal, especialmente fuera de las grandes ciudades.

A su llegada a México, Uber tenía el problema de que pocas personas utilizaban tarjetas de crédito. (Foto: Bloomberg)

Sobre el papel, México es uno de los mercados fintech de más rápido crecimiento en América Latina, con más de 800 empresas de este tipo operando allí, frente a menos de 200 hace una década. Los pagos electrónicos han crecido a tasas de dos dígitos gracias a la llegada de cientos de millones de dólares en capital de riesgo, y aproximadamente ocho de cada diez mexicanos ahora tienen al menos un producto financiero, según datos del gobierno.

Sin embargo, más de la mitad de las tarjetas de débito en el país permanecen sin usar y casi la mitad de las tarjetas de crédito no se utilizan, según muestran los datos. Esto se debe en parte a que los bancos y las empresas fintech las imponen a los clientes que ya utilizan sus otros servicios, un problema tan extendido que la Cámara de Diputados de México aprobó el año pasado una ley que prohíbe las comisiones por estos servicios no solicitados.

Que suene el ‘cash’: Mexicanos prefieren el pago en efectivo

El efectivo sigue dominando la vida cotidiana: se utiliza para aproximadamente el 85 por ciento de las pequeñas compras, según datos del gobierno.

Tomemos como ejemplo a Roberto Negrete, un consultor de construcción de 33 años que reside en el Estado de México. Él maneja casi todo su dinero en efectivo, una costumbre que heredó de su padre.

Cuando cobra, Negrete va a Banamex, donde tiene una cuenta corriente. Pero en lugar de depositar el dinero, cambia su cheque por billetes y los guarda en una caja fuerte en su casa. Usa su cuenta bancaria con moderación, principalmente para gastos como Netflix o Apple Music, que requieren pago electrónico.

Muchos negocios en México aún no aceptan pagos con tarjetas. (Foto: Bloomberg)

“Sigo prefiriendo manejar todo en efectivo porque es más sencillo y fácil que tener que declarar mis ingresos, lo cual sería tedioso y confuso”, dijo. “No me gusta depender de una institución financiera para que guarde mi dinero. Prefiero hacer las cosas por mi cuenta”.

Negrete, como muchos mexicanos, recurrirá al sistema financiero cuando sea necesario, pero se muestra reacio a depender de él. Esta perspectiva se basa en la extensa economía informal de México, junto con una persistente desconfianza hacia las instituciones, originada por la crisis bancaria de hace décadas.

Aproximadamente el 54 por ciento de la fuerza laboral del país trabaja fuera del sistema formal, lo que influye en cómo las personas ganan, gastan y almacenan dinero. El efectivo ofrece anonimato, mientras que los pagos digitales dejan un rastro que puede exponer a los usuarios a impuestos.

Sin embargo, los pagos sin efectivo están ganando popularidad. En 2024, el 19 por ciento de los mexicanos prefirió realizar compras superiores a 500 pesos con tarjeta, en comparación con el 12 por ciento seis años antes, según Banxico. Los pagos móviles o electrónicos fueron la opción preferida por el 7.6 por ciento de las personas, frente a solo el 0.3 por ciento en 2018.

“La razón principal por la que la gente no se digitaliza es el temor al escrutinio fiscal”, afirmó Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México, en una entrevista. Por eso, muchos consumidores prefieren pagar en efectivo y muchos comerciantes prefieren recibirlo.

“El dinero en efectivo es el círculo vicioso que alimenta todo, desde la evasión fiscal hasta las actividades ilícitas”, dijo Romano.

La aversión a los bancos parece intensificarse cuanto más lejos se vive de un gran centro urbano. En la Ciudad de México, un centro neurálgico para las empresas fintech, aproximadamente la mitad de las transacciones son electrónicas, pero el efectivo todavía representa cerca del 90 por ciento de los pagos en algunas regiones del sur, que tienden a ser más pobres y rurales.

¿Cómo avanza la presencia bancaria en México?

México destaca por su rezago en comparación con Latinoamérica en su conjunto. Si bien es la segunda economía más grande de la región, solo el 63 por ciento de los adultos posee una cuenta bancaria, según datos gubernamentales.

En Brasil, la mayor economía de Latinoamérica, más del 90 por ciento de los adultos utiliza Pix, un sistema de pago instantáneo desarrollado en 2020 por el banco central del país, que rápidamente se convirtió en el principal método de pago en Brasil.

Si bien México también cuenta con sistemas de pago en tiempo real, estos coexisten con redes más antiguas y lentas, lo que obliga a las empresas e instituciones financieras a utilizar múltiples canales para transferir dinero. En privado, muchas empresas fintech afirman que los reguladores han tardado en implementar cambios que impulsarían su adopción.

Sin embargo, empresas como Nu, Banco Plata, Mercado Pago y Klar han logrado avanzar tras realizar grandes inversiones en el mercado, sumando millones de cuentas en todo México. Otras se han topado con una competencia demasiado feroz: el año pasado, Grupo Financiero Banorte vendió su banco digital deficitario a Klar. En marzo, Femsa, una de las mayores minoristas de México, recortó cientos de empleos en su unidad fintech mientras luchaba por consolidarse en un mercado saturado.

Tamara Caballero, directora ejecutiva de Banco Multiva, afirmó que la creciente competencia en el sector financiero ha impulsado a las entidades crediticias tradicionales más grandes de México a avanzar en tecnología, incluida la inteligencia artificial, para retener a sus clientes y atraer a otros nuevos que podrían ser reacios a abrir una cuenta bancaria.

“La digitalización será la herramienta fundamental para lograr la inclusión financiera”, afirmó. “Es mejor estar dentro del sistema bancario y tener acceso a productos financieros que seguir marginado”.

¿Por qué los mexicanos desconfían del sistema bancario?

La desconfianza en el sistema bancario tiene profundas raíces en el recuerdo de las crisis financieras de las décadas de 1980 y 1990, cuando los bancos pasaron de ser propiedad del Estado a manos privadas sin experiencia. Esto provocó el colapso de las instituciones, lo que requirió un rescate masivo a expensas de los contribuyentes.

El escepticismo hacia los bancos no ha desaparecido por completo desde entonces. Las encuestas gubernamentales muestran que solo alrededor de seis de cada diez mexicanos creen que las instituciones financieras protegerán su dinero y sus datos, mientras que poco más de la mitad confían en que sus quejas se resolverán.

Algunas personas también temen a las transacciones digitales. Grupo Elektra y Grupo Coppel gestionan cadenas minoristas con sucursales bancarias dentro de sus establecimientos, lo que les otorga una ventaja sobre las fintech entre la población subbancarizada del país gracias a sus miles de sucursales en todo el territorio nacional.

“La gente confía en la persona, no en la máquina”, dijo Rubén Coppel, vicepresidente de servicios financieros de Grupo Coppel, que opera la mayor cadena minorista privada de México, y presidente de BanCoppel, el brazo bancario de la compañía.

El costo y la complejidad también influyen. Transferir efectivo al sistema financiero puede ser engorroso, requiriendo una comisión de aproximadamente 20 pesos en las tiendas de conveniencia solo para realizar un depósito. Además, para las pequeñas empresas, aceptar pagos digitales suele implicar gastos adicionales y dificultades logísticas.

Sin embargo, quienes no están dentro del sistema bancario pierden la oportunidad de obtener rendimientos potenciales de sus ahorros. Si bien las cuentas bancarias tradicionales en México suelen ofrecer rendimientos mínimos o nulos, algunas fintechs, en un intento por atraer nuevos clientes, pagan intereses que oscilan entre el 8 y el 15 por ciento. Mientras tanto, el valor del dinero no bancarizado ni invertido disminuye a medida que suben los precios.

“Una vez que el dinero ya está en las cuentas de la gente, no hay tanta resistencia”, dijo Carlos López-Moctezuma, director ejecutivo de BanCoppel. “El gran problema es que para millones de mexicanos el dinero nace en efectivo, y digitalizarlo tiene un costo”.

Las empresas que utilizan plataformas móviles tienen dificultades para captar a las personas sin acceso a servicios bancarios. Si bien el 63 por ciento de las empresas fintech afirman atender a usuarios con acceso limitado a servicios bancarios, solo alrededor de una cuarta parte reporta llegar a personas que anteriormente estaban completamente fuera del sistema financiero, según una encuesta de la Asociación Mexicana de Fintech.

Formalizar la economía para crecer

Pero las consecuencias no son solo personales, según Romano, presidente de la asociación bancaria de México.

“Formalizar la economía permite el crecimiento económico”, afirmó. “Un emprendedor que opera informalmente es un emprendedor que no puede crecer, porque necesita cobrar en efectivo, no puede abrir sucursales ni establecer un historial crediticio”.

Los líderes de la industria y los responsables políticos están trabajando para cambiar esta dinámica. Las empresas de tecnología financiera están intentando reducir las comisiones para los usuarios y simplificar sus productos, mientras que Romano afirmó que los bancos y el gobierno buscan aumentar los préstamos hasta aproximadamente el 45 por ciento del producto interno bruto para 2030, desde el 38 por ciento actual.

En abril, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un acuerdo para reducir las comisiones por pagos con tarjeta en las gasolineras, en el último esfuerzo de su gobierno por reducir la dependencia del efectivo.

Negrete, el consultor de construcción, ya ve venir lo que va a pasar.

“Algún día me pasaré al formato digital”, dijo. “No porque quiera, sino porque no me quedará más remedio”.