Guanajuato, Guanajuato.- La falta de control en la expansión del cultivo de agave durante la última década dejó a Guanajuato frente a una crisis que ya no solo afecta el bolsillo de las y los productores, sino que amenaza con convertirse en un problema de sanidad vegetal para buena parte del estado.

Así lo advirtió Francisco Soto Ramírez, presidente de la Asociación de Familias Migrantes del Estado de Guanajuato (Afami), quien señaló que actualmente existen alrededor de 80 mil hectáreas sembradas con agave en la entidad, de las cuales cerca del 40 por ciento ya se encuentran abandonadas debido al desplome en el precio de la planta.

La caída en el precio del agave dejó sin rentabilidad a numerosos cultivos en el estado. Foto: Cortesía

Recordó que hace algunos años el llamado “oro azul” atrajo a miles de productores y migrantes braceros que invirtieron los ahorros de toda una vida al observar que el kilogramo de agave llegó a comercializarse entre 28 y hasta 30 pesos. Sin embargo, mencionó que actualmente el precio oscila entre 60 y 70 centavos por kilogramo, una cantidad que ya no permite recuperar los costos de producción ni cubrir la cosecha.

“Los migrantes que en un tiempo hicimos un ahorro de muchos años decidimos apostarle al agave y llegamos demasiado tarde quizá. Antes me lo pagaban a 28 pesos el kilo, ahora está a 60 centavos”, lamentó.

Francisco Soto Ramírez explicó que el problema se originó cuando las plantaciones crecieron sin una planeación adecuada. Aunque la denominación de origen contempla únicamente a municipios como Pénjamo, Abasolo, Cuerámaro, Huanímaro, Romita, Manuel Doblado y Purísima del Rincón, el cultivo comenzó a extenderse a otras zonas del estado, como Irapuato, Silao y Dolores Hidalgo.

Muchos productores llegaron a invertir alrededor de 45 mil pesos por hectárea durante el primer año de cultivo, tan solo en la compra de hijuelos, fertilizantes, nutrientes y otros insumos, pero la caída del mercado provocó que miles de hectáreas quedaran sin atención.

El abandono está generando un segundo problema: la proliferación del picudo del agave, una plaga que destruye las raíces de las plantas y posteriormente se desplaza hacia parcelas vecinas, la cual aparece cuando el agave comienza a descomponerse. Además, algunos productores han optado por retirar el agave y quemarlo, una práctica que también genera afectaciones ambientales.

Ante este panorama, el Consejo Estatal de Agaveros de Guanajuato comenzó a trabajar en una alternativa para eliminar las plantaciones abandonadas sin provocar mayores daños. Para ello, contactaron a un empresario de Ciudad Mante, Tamaulipas, propietario de dos maquinarias especializadas capaces de triturar plantas de agave.

La propuesta consiste en desmenuzar completamente las plantas y dejar los residuos incorporados al suelo para convertirlos en composta mediante productos de nanotecnología, lo que permitiría devolver nutrientes a la tierra y facilitar la rotación de cultivos.

No obstante, Francisco Soto reconoció que la solución requiere recursos que las y los productores ya no tienen; tan solo un paquete básico de maquinaria podría superar los 2.5 millones de pesos entre trituradoras y tractores.

Agaveros solicitaron apoyo gubernamental para enfrentar la crisis del sector. Foto: Cortesía

Por ello, los agaveros solicitaron el respaldo de los tres niveles de gobierno, tanto para atender la crisis de comercialización mediante convenios con grandes tequileras del país como para enfrentar el riesgo fitosanitario que representan las miles de hectáreas abandonadas.

“Ya no tarda mucho en ser un problema de sanidad vegetal en el estado. Hay que prevenirlo antes y estamos dispuestos a participar activamente en la solución”, advirtió.

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