Salamanca, Guanajuato.- Ante el anuncio del Gobierno Federal sobre la reactivación de la industria petroquímica y de fertilizantes en México, productores agrícolas de Guanajuato solicitaron que Salamanca sea tomada en cuenta dentro de este nuevo proyecto estratégico, debido al papel histórico que desempeñó la planta Ferquimex en el suministro de insumos para el campo mexicano.

El dirigente de Agro Dinámica Guanajuato, Rubén Vázquez Martínez, consideró que recuperar la producción nacional de fertilizantes representaría un respaldo importante para miles de agricultores que actualmente enfrentan altos costos para mantener sus cultivos.

Recordó que hasta 1997 operó en Salamanca la planta Ferquimex, instalación que abastecía fertilizantes a gran parte del país e incluso exportaba productos hacia distintas naciones de América del Sur. Tras su cierre, señaló, México comenzó a depender de fertilizantes importados, situación que también impactó en la producción agrícola nacional.

“Sería fenomenal que se retomara este proyecto, porque el fertilizante es uno de los elementos más importantes para hacer producir la tierra”, expresó el líder campesino.

Vázquez Martínez explicó que los fertilizantes representan cerca del 70 por ciento de la inversión total requerida para sembrar una hectárea. Actualmente, detalló, una tonelada de mezcla de urea y fórmula puede costar entre 18 mil y 20 mil pesos, mientras que la inversión total por hectárea alcanza hasta los 70 mil pesos.

Asimismo, recordó que desde hace más de dos décadas diversas organizaciones campesinas han impulsado la reactivación de la petroquímica nacional y particularmente de la planta de fertilizantes ubicada en Salamanca, aprovechando la producción de amoniaco vinculada a la actividad petrolera.

El dirigente reconoció que se desconoce el estado actual de las instalaciones localizadas sobre la carretera federal 45, en el tramo Villagrán-Salamanca, aunque afirmó que nunca es tarde para retomar un proyecto de esta magnitud.

Finalmente, sostuvo que el cierre de Ferquimex marcó el inicio de una creciente dependencia de fertilizantes importados, situación que —desde su perspectiva— elevó los costos de producción agrícola y redujo la capacidad alimentaria nacional.