Su madre, Beatriz Uscanga, está convencida de que su hijo fue captado por una red criminal. Como ella, miles de familias en el país buscan a jóvenes que salieron con promesas de trabajo y no volvieron. Entre 2019 y 2024, más de 46 mil personas de entre 19 y 29 años fueron reportadas como desaparecidas, de acuerdo con cifras oficiales.
De ese total, más de 18 mil siguen sin ser localizadas y al menos 3 mil 152 fueron encontradas sin vida. La tendencia, lejos de disminuir, continúa al alza: en 2025 se registraron casi 10 mil denuncias, consolidando uno de los periodos más críticos.
Reclutamiento con engaños y amenazas

El caso de Sebastián ilustra el patrón. Tras conocer a una persona que le ofreció trabajo en Guadalajara, viajó con la esperanza de mejorar su situación. La última llamada que hizo fue desde la central de autobuses de Tlaquepaque. Después, desapareció.
Durante su búsqueda, su madre recibió amenazas e incluso fue agredida físicamente para que dejara de investigar. Meses más tarde, el joven fue localizado con vida en prisión, acusado de delincuencia organizada. Su familia sostiene que fue obligado a integrarse a un grupo criminal.
Especialistas y colectivos advierten que estos casos no son aislados. El reclutamiento forzado se ha sofisticado y ahora opera también en entornos digitales, donde los grupos delictivos utilizan redes sociales, aplicaciones de mensajería y videojuegos para contactar a jóvenes.
Una crisis que también alcanza a menores

El fenómeno no se limita a adultos jóvenes. La desaparición de niñas, niños y adolescentes también ha crecido de forma alarmante. Entre 2019 y 2024 se registraron más de 47 mil denuncias de menores desaparecidos.
Comparado con 2018, los casos prácticamente se duplicaron, con un incremento del 103% hacia 2024. Además, los expedientes sin resolver se triplicaron, evidenciando una crisis sostenida en la capacidad de respuesta institucional.
En 2025, la situación empeoró: más de 10 mil menores fueron reportados como desaparecidos, marcando un nuevo máximo histórico.
¿Cuáles son los estados más afectados?
Las entidades con mayor número de desapariciones de jóvenes son Estado de México, Nuevo León, Jalisco, Ciudad de México y Veracruz. En cuanto a víctimas localizadas sin vida, Jalisco encabeza la lista.
Los testimonios coinciden en un patrón: ofertas laborales atractivas, promesas de dinero fácil y contacto con desconocidos que terminan en desaparición o reclutamiento forzado.

Investigaciones recientes señalan que los grupos criminales han adaptado sus estrategias al entorno digital. A través de perfiles falsos y contenido atractivo, logran acercarse a jóvenes en situación de vulnerabilidad.
El primer contacto suele presentarse como una oportunidad legítima, lo que dificulta detectar el riesgo a tiempo. Sin embargo, detrás de estas ofertas se esconden redes que operan centros de adiestramiento y desaparición.
Especialistas advierten que uno de los principales problemas es la falta de reconocimiento legal del reclutamiento forzado como delito específico. Esto impide sancionar directamente a quienes captan a jóvenes.
Familiares de víctimas exigen penas más severas y una respuesta institucional más efectiva.
“Nos están quitando a nuestros hijos”, señalan colectivos, que demandan acciones urgentes para frenar esta crisis.
Mientras tanto, la desaparición de jóvenes y menores sigue en aumento, en un fenómeno que atraviesa administraciones y que se mantiene como uno de los desafíos más graves en materia de seguridad en México.
