Acámbaro, Guanajuato .- La indignación crece entre habitantes y rescatistas tras registrarse un envenenamiento masivo de perros en la comunidad de San Juan Jaripeo, un hecho que no solo ha cobrado la vida de varios animales, sino que ha encendido las alertas sobre posibles conductas violentas que podrían escalar en la sociedad.
De acuerdo con Blanca Gil Cano del grupo de rescatistas independientes “Seres sintientes somos tu voz“, detallo que el primer incidente ocurrió el día jueves cuando varios perros tanto en situación de calle como con dueño fueron envenenados. Sin embargo, la situación se agravó luego de que tres perros más, rescatados y bajo el cuidado de una activista, murieran en circunstancias similares dentro de una propiedad privada.

Según lo relatado por Blanca los responsables habrían arrojado el veneno desde el exterior del inmueble. “En total, la rescatista tenía a su cargo nueve perros: tres murieron, tres fueron encontrados con vida uno de ellos con signos de violencia física y tres más permanecen desaparecidos“.
Ante estos hechos, integrantes del grupo de rescatistas acudieron al Ministerio Público para interponer una denuncia; no obstante se encontraron con obstáculos en el proceso. “En el Ministerio Público nos señalaron la falta de pruebas y de personal especializado para atender casos de maltrato animal, además de requerir la presentación de al menos un cuerpo para realizar estudios periciales“.
La situación se complicó aún más
La situación se complicó aún más cuando se les indicó que debían trasladar los restos a Morelia para la realización de una necropsia, lo cual resultó inviable por la distancia y las condiciones en que se encontraban los cuerpos. Rescatistas consideran que los ataques podrían estar dirigidos contra la activista que ha denunciado públicamente estos hechos.
Además, señalaron que no se trata de un caso aislado, ya que se han documentado envenenamientos en otras comunidades como Parácuaro, Loreto y Arroyo de la Luna. Más allá del daño a los animales, los rescatistas advierten sobre el trasfondo social de estos actos.
“El hecho de matar a un ser sintiente, sin culpa y sin posibilidad de defenderse, refleja un nivel de violencia alarmante. Si alguien es capaz de hacer esto con un animal, ¿qué no podría hacer con una persona?”.

En ese sentido, alertaron que la violencia contra animales puede ser un indicador de conductas antisociales más graves. “Si lo hacen con un ser indefenso, ¿qué no le podrían hacer a alguien que convive con ellos? Cuando no denunciamos y callamos, también nos volvemos cómplices”.
Los testimonios también evidencian la frustración de quienes buscan justicia, al enfrentar trabas institucionales que dificultan el seguimiento de los casos. “Nos sentimos completamente indefensas, exigimos atención inmediata de las autoridades“.
Finalmente, se espera que en los próximos días la persona afectada formalice la denuncia correspondiente. Mientras tanto, colectivos y ciudadanos reiteraron el llamado urgente a investigar los hechos, sancionar a los responsables y reforzar las acciones para prevenir el maltrato animal, advirtiendo que ignorar este tipo de violencia podría tener consecuencias más graves para la sociedad.
