Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que el país depende en gran medida de este tipo de gas —extraído principalmente en Estados Unidos—, lo que ha reabierto la discusión sobre su posible aprovechamiento en territorio nacional.
Soberanía energética impulsa el análisis

Sheinbaum subrayó que cerca del 75% del gas que consume México es no convencional, aunque proviene del extranjero, particularmente de Texas.
“Estamos consumiendo gas no convencional, pero se produce fuera del país. Por eso debemos analizar si es viable hacerlo en México bajo nuevas condiciones”, señaló.
La presidenta enfatizó que el objetivo principal es fortalecer la soberanía energética, sin romper la relación con Estados Unidos, pero priorizando los intereses nacionales.
Nuevas tecnologías y menor impacto ambiental
Uno de los argumentos para reconsiderar este tipo de explotación es la evolución tecnológica. De acuerdo con Sheinbaum, actualmente existen métodos menos contaminantes, como el uso de químicos biodegradables y el reciclaje de agua.

Aun así, reconoció que ninguna actividad industrial está libre de impacto ambiental, por lo que la meta será reducir y mitigar los daños.
El tema ha sido especialmente polémico debido al uso intensivo de agua y los riesgos de contaminación asociados al fracking, una técnica que ha generado rechazo en diversos sectores sociales.
Científicos definirán viabilidad
El análisis estará a cargo de expertos de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Mexicano del Petróleo y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, entre otras.
El grupo evaluará aspectos como geología, disponibilidad de agua, impacto ambiental y emisiones de metano, además de determinar en qué regiones podría ser viable esta actividad.
Sheinbaum aclaró que la decisión final no será política, sino basada en evidencia científica.
La mandataria reiteró que cualquier proyecto deberá contar con el aval de las comunidades involucradas, descartando que se impongan decisiones sin consenso social.

Además, destacó que México no está apostando exclusivamente al gas, sino que mantiene su estrategia de transición hacia energías limpias, con el objetivo de alcanzar un 40% de generación renovable para 2030.
Entre las tecnologías en desarrollo mencionó el almacenamiento energético, paneles solares, energía hidráulica e hidrógeno verde.
El gobierno federal busca, en un plazo inicial de dos meses, obtener un diagnóstico preliminar que permita definir si la explotación de gas no convencional es viable en México y bajo qué condiciones.
