Trabajan a marchas forzadas por “Lluvia del Pan” en Acámbaro; preparan medio millón de piezas para regalar

Acámbaro, Gto.- El inconfundible aroma del pan recién horneado vuelve a apoderarse de las calles de la Ciudad del Pan. Desde hace algunos días las batidoras y hornos no se detienen trabajan sin descanso y decenas de manos laboran a marchas forzadas para tener listas las más de 500 mil piezas que serán regaladas el próximo 11 de julio durante la tradicional Lluvia del Pan, una de las celebraciones más emblemáticas y queridas por los acambarenses.

A pocos días de la realización de la peregrinación del gremio panadero, las distintas panaderías participantes han intensificado sus jornadas de trabajo para cumplir con la elaboración del pan que será compartido con la población durante esta festividad que año con año congrega a miles de familias a lo largo del recorrido. La producción destinada a esta celebración representa un esfuerzo adicional para los establecimientos, que además de atender la demanda cotidiana de sus clientes deben destinar tiempo, recursos y personal para la preparación de las piezas que serán obsequiadas durante la peregrinación.

Uno de estos casos es el de la Panadería Lirio, donde desde hace varios días comenzaron las labores intensivas para elaborar las más de cien mil piezas de pan que serán entregadas a quienes asistan a disfrutar de esta tradición que distingue a la ciudad y que constituye uno de los momentos más esperados del año. A decir de Daniel Casas de la Panificadora Lirio se tuvo que contratar más personal para cumplir con esta meta además de mantener la producción diaria y al mismo tiempo preparar el pan destinado a la festividad, reflejando así el compromiso que existe dentro del gremio por mantener viva esta costumbre que ha dado identidad a varias generaciones de acambarenses.

Participan más de 12 panaderías de Acámbaro

Sin embargo, la actividad no se limita a un solo establecimiento. Las más de 12 panaderías que participarán en la peregrinación ya trabajan a toda capacidad, repitiendo una escena que se vive cada año y que forma parte del patrimonio cultural y gastronómico de Acámbaro. Detrás de cada pieza de pan existe mucho más que harina, mantequilla y levadura. Existe una historia de agradecimiento, fe y generosidad que comenzó hace más de cinco décadas y que con el paso del tiempo se convirtió en una de las tradiciones más representativas de la ciudad.

Para comprender el significado de la peregrinación del pan hoy denominada Lluvia del Pan es necesario remontarse a sus primeros años, cuando un grupo de panaderos decidió organizar una peregrinación para agradecer a la Virgen las bendiciones recibidas durante el año y, al mismo tiempo, agradecer a la población la preferencia por el tradicional pan acambarense.

Entre quienes impulsaron esta iniciativa se encontraba el señor Rubén Gómez Montiel, recordado por su enorme pasión por la panadería y por su empeño en unir al gremio para participar en esta celebración. En aquellos años todavía no existía el nombre de Lluvia del Pan. La intención original era simplemente mostrar a la población cómo se elaboraba el pan mediante un carro alegórico especialmente diseñado para la ocasión, durante el recorrido se fe obsequiando pan a los asistentes quienes comenzaron a pedir más y más pan mientras extendían las manos para alcanzar una de las piezas que eran lanzadas desde el carro alegórico.

El éxito de aquella primera experiencia provocó que al año siguiente ya no fuera solamente el carro alegórico sino que poco a poco más panaderías decidieran sumarse a la iniciativa. Con el paso del tiempo, la tradición fue creciendo hasta alcanzar las dimensiones que hoy se conocen, reuniendo a miles de personas que se congregan para disfrutar de uno de los eventos más importantes del calendario cultural de Acámbaro.

Mientras tanto, los hornos continúan encendidos y las batidoras siguen trabajando sin descanso.

Miles de piezas de pan esperan ya el momento de ser compartidas con la población durante una nueva edición de la tradicional Lluvia del Pan, una celebración que año con año confirma que el pan de Acámbaro es mucho más que un alimento: es historia, identidad, agradecimiento y orgullo para toda una comunidad.

En Acámbaro cada 11 de julio la población espera una intensa lluvia por lo que la expectativa es que en las calles Antillon, Heroe de Nacozari, Hidalgo y Pino Suárez se den cita más de 50 mil asistentes quienes buscan obtener varias piezas de pan.