Trinca Fresera pierde a una de sus más grandes fanáticas: muere Sonia Mireles a los 69 años en Irapuato

Irapuato, Gto.- Si había boletos para ver jugar a la Trinca Fresera, Sonia Mireles Ibarra era de las primeras en llegar a las taquillas. Buscaba una silla, se acomodaba y esperaba el tiempo que fuera necesario, incluso hasta quedarse dormida, con tal de conseguir una entrada para acompañar al equipo de sus amores. Así era la pasión de quien fue reconocida como la aficionada número uno del Club Irapuato y que falleció el pasado 29 de octubre, a los 69 años.

Nacida el 2 de septiembre de 1957, Sonia comenzó a seguir al conjunto fresero cuando tenía apenas 15 años y desde entonces, su vida estuvo ligada a los colores rojo, azul y blanco, a los que permaneció fiel durante más de cinco décadas, incluso en los momentos más complicados que atravesó la institución.

Una presencia inconfundible en el estadio Sergio León Chávez

Su presencia en el estadio Sergio León Chávez era inconfundible; desde las gradas ubicadas detrás de las bancas, no dejaba de hacerse escuchar: les gritaba a los jugadores, los regañaba cuando consideraba que no estaban dando lo suficiente y les exigía echarle ganas para conseguir la victoria. Sonia no se conformaba con mirar los partidos, vivía cada encuentro, reclamaba cuando algo no le parecía y alentaba a la Trinca como si el resultado también dependiera de ella.

Pero su acompañamiento no terminaba cuando el silbante marcaba el final del partido. Cuando los jugadores salían de viaje para disputar encuentros fuera de Irapuato, Sonia también estaba presente para despedirlos, desearles buena suerte y darles la bendición antes de partir. Era otra manera de demostrarles que estaba con ellos, sin importar dónde les tocara jugar.

Ese cariño también trascendió las tribunas y llegó a distintas generaciones de futbolistas que vistieron la camiseta del Irapuato. Jugadores reconocidos y de amplia trayectoria que pasaron por las filas del club llegaron a conocerla y le guardaron un cariño especial, pues Sonia era una presencia constante alrededor del equipo y una aficionada que siempre tenía palabras de aliento para quienes defendían sus colores.

No abandonó a la Trinca Fresera ni en momentos difíciles

En mayo de 2021, cuando tenía 64 años, compartió lo que significaba el equipo en su vida y por qué seguía apoyándolo a pesar de las dificultades que había enfrentado el futbol irapuatense.

“Sigo queriendo a mi Trinca, a pesar de las desapariciones, descalabros, y a pesar de todo, aquí estoy”, expresó en aquella ocasión.

Su cariño también la llevó a impulsar porras familiares, femeniles e infantiles, además de mantener una estrecha relación con los grupos de animación que partido a partido acompañaban al equipo desde las tribunas.

Fanáticos del Club Irapuato despiden a Sonia Mireles

Tras darse a conocer su fallecimiento, las muestras de cariño comenzaron a multiplicarse entre las y los seguidores del conjunto fresero. La porra Los Hijos de la Mermelada, así como los grupos Trinca de Mi Vida y Freseros y Orgullosos, compartieron mensajes de despedida y condolencias para su hijo, familiares y amigos.

Los Hijos de la Mermelada recordaron que hace más de 25 años le compusieron una canción y aseguraron que, de ahora en adelante, también le dedicarán su aliento en cada encuentro.

“Irapuato ha perdido a una de las aficionadas más importantes que ha tenido nuestro club de fútbol. Querida, muy querida Sonia, tu cuerpo por fin está descansando, pero tu alma seguirá presente en todos los lugares en donde nuestras gargantas retumben”, publicaron.

La agrupación también expresó que quienes se han adelantado serán una motivación para continuar alentando al equipo y dedicó un mensaje especial a su hijo y demás familiares.

Por su parte, Trinca de Mi Vida destacó los viajes, la alegría y la pasión que Sonia compartió con sus integrantes, a quienes acompañó durante años. En su despedida agradecieron los momentos vividos y aseguraron que su recuerdo permanecerá entre la afición. Freseros y Orgullosos también se sumó a las muestras de afecto por su partida.

Sonia dejó una historia que no se cuenta a través de campeonatos ni estadísticas, sino de las horas que esperaba por un boleto, los regaños que lanzaba desde las gradas y las despedidas en las que deseaba que los jugadores regresaran con una victoria. Una afición que también se demostraba fuera de la cancha y que, durante más de cinco décadas, nunca encontró motivos para abandonar a la Trinca.