Salamanca, Gto.- Después de más de dos meses de incertidumbre, familiares y amigos dieron este sábado el último adiós a Erika González Ortega, quien fue reportada como desaparecida el 13 de abril, localizada sin vida en mayo en la zona de Torrecillas, en el municipio de Villagrán, y cuyos restos fueron entregados apenas el viernes a su familia para brindarle sepultura.
La misa de cuerpo presente se celebró en la capilla de la Virgen de San Juan, en la colonia Benito Juárez, donde decenas de personas se reunieron para elevar oraciones por el eterno descanso de Erika y expresar su solidaridad con sus seres queridos.
Durante la homilía, el sacerdote Armando Mejía reconoció el profundo dolor que representa despedir a un ser querido y llamó a la familia a encontrar fortaleza en la fe.
“A todos nos duele perder a un ser querido; nunca estamos preparados para despedir a alguien cercano. Hoy que estamos dándole un hasta pronto a nuestra hermana Erika, les pido a sus familiares que la dejen ir. A todos nos llegará el momento de partir; mientras tanto, debemos aprovechar cada día y valorar a quienes tenemos a nuestro lado”, expresó.

En la ceremonia estuvieron presentes integrantes del colectivo Salmantinos Unidos Buscando Desaparecidos, quienes acompañaron a la familia desde el inicio de la búsqueda y participaron en las jornadas que permitieron la localización de Erika en el municipio de Villagrán.
Tras la entrega de sus restos, el colectivo compartió un mensaje en el que señaló que Erika regresaba a casa “no como se esperaba, pero al fin con su familia”, reflejando el sentimiento que acompaña a decenas de familias que buscan a sus seres queridos en Guanajuato.
El caso de Erika se suma a la crisis de desapariciones que enfrenta la región. De acuerdo con el propio colectivo Salmantinos Unidos Buscando Desaparecidos, mantiene más de 300 registros de personas desaparecidas de Salamanca y municipios vecinos, y durante este año ha participado en la localización de varias víctimas, tanto con vida como sin ella.
Concluida la ceremonia religiosa, familiares, amigos y madres buscadoras acompañaron el cortejo fúnebre hasta el panteón municipal para darle el último adiós, en una despedida marcada por el dolor, pero también por el cierre de un ciclo incierto por no saber nada de Erika, que hoy ya descansa en paz.
