No hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla, por tanto, todos los mexicanos registrados en la lista nominal, es decir, aquellos que contamos con nuestra credencial de elector vigente emitida por el Instituto Nacional Electoral (INE), compuesta por 98,409,061 inscritos en territorio nacional y 675,127 en el extranjero, arrojando un total de 98,084,188 ciudadanos de los cuáles 47,644,165 corresponde al sexo masculino y 51,439,918 al femenino, tenemos la responsabilidad de ejercer nuestro voto por alguno de los 20,375 puestos federales, locales y municipales, siendo estos: la elección de nueve gubernaturas (CDMX, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz, Yucatán), 1,803 presidencias municipales (entre ellas 16 alcaldías en la Ciudad de México), 1,098 diputados locales en 31 entidades federativas (con excepción de Coahuila), 1,976 sindicaturas, 14,429 regidurías, 431 cargos auxiliares, 128 senadores, 500 diputados federales y 1 presidente de la República, cargo que buscan conseguir Claudia Sheinbaum Pardo, candidata por la coalición Sigamos Haciendo Historia, conformada por MORENA, PT Y Partido Verde; Xóchitl Gálvez, candidata por la coalición Fuerza y Corazón por México, conformada por PRI, PAN y PRD; y Jorge Álvarez Máynez, candidato por el partido MC, representando con ello el proceso electoral más grande en la historia de nuestro país y significativa ya que, con toda seguridad, una de las dos candidatas será elegida como la futura habitante de palacio presidencial.
Estas elecciones, que adquieren el carácter de “concurrente” al celebrarse en la totalidad de las 32 entidades federativas, mismas en donde se han realizado diversos debates entre los contendientes a ocupar diferentes cargos de elección popular, entre los que destacan tres para la CDMX y la presidencia de la República respectivamente, tendrán lugar el domingo 2 de junio, iniciando la jornada electoral a las 7 de la mañana con la ceremonia de honores a la bandera, abriendo las 170 mil 858 casillas, con carácter federal y local, instaladas a lo largo y ancho del país en domicilios particulares, escuelas, lugares públicos y oficinas públicas, contabilizando un total de 317 millones 324 mil 493 boletas electorales (además de otra documentación electoral como actas de escrutinio y plantillas braille), en punto de las 8 de la mañana y hasta las 6 de la tarde (siempre y cuando no se encuentre gente formada para emitir su voto), a cargo de 1.5 millones de ciudadanos nombrados como funcionarios de casilla, declarándose el Consejo del INE y de las entidades federativas en sesión permanente para seguir los pormenores de la jornada comicial, dándose a conocer en la noche del mismo día de la jornada los resultados preliminares de la votación.
Pensando que los más de 98 millones de electores potenciales, de lo cuáles 47 millones serían jóvenes entre 18 y 39 años, seguido de la población entre 40 y 64 años que representan 39 millones y los mayores de 65 años con cerca de 12 millones, ejercieran su voto el día de la elección, cada uno de ellos tendría un costo aproximado de 331 pesos, pudiendo incrementarse de acuerdo al nivel de abstencionismo (gente que no ejerce su voto), el cual, de acuerdo a diferentes estudios, podría fluctuar entre el 23 y 49 por ciento en promedio, pudiendo llevar a encarecerse hasta en 552 pesos (o más) por cada uno de ellos. Por ello, es importante razonar a quien le otorgaremos nuestro voto, ya que, una vez concluida la jornada electoral, se le destinarán diferentes partidas presupuestales a los partidos políticos de acuerdo al nivel de votación que logren alcanzar cada uno de ellos de acuerdo con los resultados de la jornada electoral.
Una vez que se haya elegido a quien portará la banda presidencial por los próximos seis años, la transición del poder Ejecutivo se llevará a cabo el 1 de octubre (antes de la reforma electoral de 2014 se celebraba el 1 de diciembre) teniendo, a partir de esa fecha, 2,131 días efectivos de gobierno, siendo el presidente número 66 del país.
Salir a votar en el presente proceso electoral es fundamental puesto que es nuestra oportunidad de defender los temas que nos interesan. Recordemos que la baja participación significa que los asuntos importantes puedan ser decididos por un grupo limitado de votantes. Por tanto, cada voto cuenta, y por ello, ejercerlo es nuestro derecho, siendo generalmente la única oportunidad que tenemos para decidir nuestros destinos y defender los principios de la democracia. Votar es la voz del pueblo, el mecanismo a través del cual expresamos nuestras esperanzas, sueños y aspiraciones de un futuro mejor. El voto es el gran igualador en el que cada individuo, independientemente de su origen o condición, posee el mismo peso en la configuración del curso de nuestro país. Del mismo modo, y como ya hemos apuntado, cada voto cuesta y es pagado con nuestros impuestos, por lo que es nuestra obligación observar que se ejerza esta erogación pública, además de que el voto sirve como un conducto a través del cual podemos abogar y promulgar políticas que aborden problemas sociales apremiantes, defendiendo la igualdad, la justicia y las oportunidades para todas las personas independientemente de sus antecedentes o circunstancias; y lo más importante, ir a votar crea la conciencia de participación en las generaciones venideras posibilitando seguir formando y fomentando una cultura político-electoral en nuestro país.
Este 2 de junio salgamos todos a votar, es nuestro derecho y nuestra obligación, nos vemos en las urnas.