Un día después del anuncio de Alejandra Gutiérrez Campos de su renuncia a la militancia del PAN, ambas se encontraron por primera vez como “no compañeras” de un instituto político. El morbo era inevitable. Cámaras y celulares dispuestos para captar el saludo y la despedida.

Los gestos, los guiños. Las miradas, la indiferencia, los acercamientos, el intercambio de palabras. Se iba a lograr, sin lugar a dudas. En 90 minutos de convivencia era imposible no tener una postal al menos que pudiera ilustrar un post, una portada y un titular que demostrara “la frialdad y el especial distanciamiento” que se dispensan ahora Alejandra y Libia.

Y qué mejor si el destino se confabuló a favor del morbo cuando hubo un corto circuito en las recién inauguradas instalaciones de la Sala C5 que le ponía en bandeja de plata un aderezo a los redactores del encuentro: un nuevo corto circuito en el encuentro entre la alcaldesa y la gobernadora.

Listo. Los titulares, los posts y las fotografías para reflejar la tensión del gobierno estatal y León estaban garantizados. Las imágenes valdrían más que mil palabras. Esa es la anécdota de ayer.

La nueva historia en León está por escribirse y en efecto, hay muchos nubarrones en el horizonte y las aguas siguen agitadas.

Alejandra Gutiérrez se va del PAN pero la crisis se queda en el partido y al gobierno.

Son crisis que no son nuevas entre el Estado y el Municipio. En tiempos de la onda grupera en el blanquiazul, ya se vivieron entre Ricardo Alaniz y Juan Carlos Romero; entre Ricardo Sheffield y Juan Manuel Oliva.

En aquellos momentos, era la pugna de grupos internos. Ahora, es una pugna entre una alcaldesa que se va del partido que era su casa y ahora ha cuestionado severamente.

Alejandra Gutiérrez definirá si será una alcaldesa sin partido o se incorpora a otro y en ese contexto hay usos y costumbres que se daban en la onda grupera y que seguramente se reforzarán ahora: estás conmigo o contra mí.

Se viene la crisis derivada de un partido que servía como agenda de colocaciones y que ahora ya no será el filtro. Empezando por los directores y funcionarios de segundo y tercer nivel pero también por la tropa que ocupa centenares de cargos.

El gobernante en turno tenía que cumplir la expectativa de militantes que quieren chambas y del partido que exigía una tajada de empleos para quienes militaban en él.

De pronto, la alcaldesa, fuera del PAN se convierte en el referente. La lealtad ya no tendrá que ser al partido en la chamba sino a la alcaldesa que será la gran dadora y benefactora de los empleos.

Ya no es el PANGobierno en León. Las reglas cambian.

JUAN CARLOS MUÑOZ; NUNCA SE PUSO EN LA LÍNEA DE SALIDA

Hace 4 años, Juan Carlos Muñoz Marquez decía adiós a su gestión en el Patronato de la Feria a donde había llegado con etiqueta de posible precandidato a la alcaldía de León en 2021.

Era uno de los consentidos del gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo que tuvo amplias consideraciones hacia su persona pese a la proclividad del empresario a conflictuarse.

El mandatario estatal lo sacó del ostracismo de una bancada federal panista disminuida en San Lázaro para hacerlo presidente del Patronato de la Feria, pese a la oposición abierta del entonces síndico del Ayuntamiento leonés y exdirigente del Consejo Coordinador Empresarial de León, José Arturo Sánchez Castellanos.

Ese pleito con Juan Carlos Muñoz probablemente fue una mancha más en el deterioro de la relación entre Diego Sinhue y Sánchez Castellanos que este año, llegó al punto de ruptura tras las denuncias del edil leonés a los privilegios de los consejeros del Patronato.

Hace 2 años, en la rueda de prensa de despedida Muñoz Márquez , se desahogó y dijo haber sido víctima de guerra sucia aunque no identificó a los actores intelectuales.

“Yo lo único que les puedo decir es que la guerra sucia existió, que el trabajo todo lo vence, que nosotros mientras otros ladraban nosotros trabajábamos.

Movimos el arado, movimos la tierra, aguantamos vara, quisieron bajarnos a periodicazos, quisieron bajarnos con chismes pero no pudieron porque mientras más nos atacan, más nos motivan. No pudieron conmigo ni con el consejo”.

Sánchez Castellano abiertamente cuestionó su designación como presidente del patronato por su filiación panista. No pudo parar el lineazo que tenía bendición dieguista.

El Castor agitó también el avispero azul preelectoral porque se le vio como un prospecto para la alcaldía en 2021, algo que siempre negó.

Lo cierto es que no pudo colarse con posibilidades reales de al menos ser considerado por el entonces gobernador Diego Sinhue Rodríguez quien en su sexenio repartió dedazos a diestra y siniestra.

En León la candidatura estaba predestinada para Alejandra Gutiérrez Campos a menos que cometiera un error luego de que Héctor López Santillana se pudo reelegir en 2018.

Muñoz Márquez demostró que su temperamento generalmente lo doblegaba y que en situaciones límite con relativa facilidad perdía los bártulos. De cualquier forma, ni siquiera llegó al momento de lamentar que lo bajaran de la contienda porque ni siquiera estuvo encima.

JORGE ESPADAS “ACTIVA” EL FUEGO AMIGO MORENISTA

UNA VEZ MÁS. No es la primera vez que lo hace y parece la llanera solitaria en su grupo. Ayer, Eugenia García Oliveros volvió a exhibir en tribuna un reclamo por la forma en que su coordinador Ricardo Ferro Baeza conduce a la bancada.

LOS TEMAS. En esta ocasión, cuestionó la contratación del exmuchas cosas Enrique Sosa y la de Jesús Badillo Lara como asesor estrella para la reforma electoral.

DE VIVA VOZ. “Por qué contratar a una persona que estuvo presuntamente involucrado en el conocido caso del kínder en León y eso de que fue un error de que apareciera en el directorio como director de Archivos sin tener la experiencia, que se lo crean los ingenuos. Yo no”

PASIVOS. García Oliveros cuestionó que nadie en la Junta de Gobierno de los partidos opositores haya reclamado frente a estas decisiones. El dardo iba dirigido a su coordinador de bancada, que ha exhibido una y otra vez su pasividad frente a las decisiones que se asumen en el ente de gobierno del poder legislativo.

SIN RESPINGAR. Pero el cuestionamiento se puede hacer extensivo a otros como Rodrigo González de Movimiento Ciudadano, cuyo partido sí funciona como oposición en lo nacional pero en el Congreso parece tapete de cualquier planteamiento en la Junta de Gobierno.

CALLADITOS. En el caso de Morena llama la atención cómo mientras vemos a Hades Aguilar, David Martínez y Carlos Ramos, tan frontales en sus posicionamientos frente al PAN-Gobierno, no reviren internamente cuando su coordinador es un cheque al portador frente a Jorge Espadas.

CERO A LA IZQUIERDA. Y el caso de Morena es particular porque su coordinador es el presidente de la Junta pero sin duda ha sido avasallado por la experiencia y el colmillo del coordinador panista que no necesita la presidencia de la misma para ejercer su liderazgo.

MENÚ. Es decir, al servilismo de Sergio Contreras y la abyección de Alejandro Arias, ahora hay que agregar la incondicionalidad del resto de las coordinaciones y representaciones parlamentarias. El PAN perdió la mayoría en el Congreso en las pasadas elecciones pero de facto, la tiene.

NI LAS MANOS, METEN. Por eso, el hecho de que la morenista Eugenia García Oliveros haya subido a tribuna a decirle “diablo” a Jorge Espadas, ensalza más la figura del panista y demerita la de sus pares en el poder legislativo que bailan al son que les toca.

LA DEL ESTRIBO…

Ayer, regidores y síndicos del Ayuntamiento de León se enfrascaron en un debate tras la renuncia de la alcaldesa Alejandra Gutiérrez. Y los panistas podrán decir misa pero la fiesta que armaron los de la oposición para torpedear al partido gobernante en León y en el estado, fueron activadas por la propia presidenta municipal.