Guanajuato, Guanajuato.- Este jueves, Guanajuato vivió una de sus jornadas más violentas en lo que va del año, con el estallido de dos coches bomba en los municipios de Jerécuaro y Acámbaro, ambos en la conflictiva zona limítrofe con Michoacán.

Estos hechos desencadenaron una serie de reuniones urgentes del gabinete de seguridad estatal, encabezado por la gobernadora Libia García, así como la convocatoria de la Mesa de Seguridad y Justicia del Municipio de León para evaluar y tomar medidas ante la escalada de violencia que sacude al estado.

Sin embargo, lo que más ha llamado la atención en medio de este ambiente de emergencia ha sido la notable ausencia del fiscal general del estado, Carlos Zamarripa Aguirre, en las primeras reuniones de seguridad. Se le vio hasta la última la última junta del día. 

 
Estos hechos desencadenaron una serie de reuniones urgentes del gabinete de seguridad estatal, encabezado por la gobernadora Libia García. Foto: Especial 

A pesar de ser una pieza central en el esquema de seguridad de Guanajuato, el fiscal no fue convocado a ninguna de las sesiones del gabinete de seguridad ni a las reuniones de la Mesa de Seguridad. Así lo confirman las fotografías y comunicados oficiales difundidos por el gobierno estatal, donde Zamarripa no aparece en ninguno de los encuentros cruciales celebrados tras los recientes actos de violencia.

Este hecho no pasa desapercibido, sobre todo en el contexto de que Carlos Zamarripa ya presentó su renuncia como fiscal general, aunque esta entrará en vigor a partir del 1 de enero del próximo año. Sin embargo, la falta de su presencia en las reuniones más críticas sugiere que su rol dentro de la estrategia de seguridad estatal podría estar diluyéndose antes de que formalmente deje el cargo.

La ausencia de Zamarripa en estas decisiones plantea interrogantes sobre su participación en los esfuerzos coordinados para contener la violencia en el estado, particularmente en un momento tan crítico.

Con más de 15 años al frente de la Fiscalía General del Estado, Zamarripa ha sido un actor clave en la lucha contra el crimen organizado, pero esta aparente exclusión en sus últimos meses en el cargo podría ser un indicio de un cambio significativo en el manejo de la seguridad pública en Guanajuato.

Mientras tanto, la sociedad guanajuatense sigue a merced de la violencia. Las explosiones de coches bomba son una nueva muestra de la capacidad del crimen organizado para desafiar al estado, mientras la transición en la Fiscalía, junto con la respuesta del nuevo gobierno estatal, serán factores determinantes en la evolución del panorama de seguridad en los próximos meses.

 
Las redes sociales de la Fiscalía General del Estado (FGE) han permanecido en silencio respecto a estos incidentes. Foto: Especial 

En medio de la violencia desatada por los coches bomba en Guanajuato, las redes sociales de la Fiscalía General del Estado (FGE) han permanecido en silencio respecto a estos incidentes. A pesar de que en sus cuentas oficiales se asegura que los hechos de violencia se atienden “al minuto”, no se ha emitido ninguna publicación que haga referencia a los estallidos en Jerécuaro y Acámbaro, lo que ha generado cuestionamientos sobre la transparencia y la respuesta de la institución ante la grave escalada de violencia que atraviesa el estado.

 

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