Salamanca, Guanajuato.- En el Día Mundial de las Personas Refugiadas, el Consejo Migrante reafirmó una verdad fundamental: nadie abandona su hogar, su familia, su idioma y sus raíces por elección cuando la seguridad, la dignidad y la supervivencia están en juego.
Carlos Rojas, presidente de este organismo en Canadá, señaló que detrás de cada persona refugiada hay una historia y, detrás de cada historia, una vida humana marcada por sueños, pérdidas, esperanzas y un enorme coraje. Lo anterior ocurre en medio de la difícil situación que enfrentan los migrantes, entre ellos quienes han llegado a Estados Unidos y que hoy atraviesan circunstancias adversas que incluso los están llevando a considerar otros destinos antes que regresar a sus lugares de origen, siendo Canadá una de las opciones.
Dijo que desde el Consejo Migrante se hace un llamado a las autoridades del mundo, a las instituciones, organizaciones y personas de buena voluntad para que no aparten la mirada de las crisis humanitarias, los desplazamientos forzados y el sufrimiento que afecta a millones de personas en todo el mundo.
“La protección de las personas refugiadas no es un acto de caridad ni un favor político; es una responsabilidad humana y un compromiso con los valores universales de dignidad, justicia y solidaridad. Hoy más que nunca recordamos que las fronteras pueden separar territorios, pero nunca deben dividir nuestra humanidad. La humanidad no tiene fronteras. La compasión no tiene visa. En este mismo espíritu, las palabras del Papa León XIV resuenan con fuerza frente a la indiferencia contemporánea: no se puede hablar de dignidad y dejar que los mares, desiertos y bosques se conviertan en cementerios”, precisó.

También denunció la indiferencia hacia las personas migrantes y recordó la urgencia moral de proteger toda vida humana, sin excepción. Agregó que el Consejo Migrante hizo un llamado al primer ministro de Canadá, Mark Carney, así como a los primeros ministros provinciales y a las autoridades de inmigración, para que respeten plenamente las obligaciones internacionales de Canadá derivadas de los tratados y acuerdos firmados, y garanticen un verdadero refugio seguro para las personas que lo necesitan.
“Solicitamos al Gobierno de Canadá que implemente de inmediato el programa ‘Humanitarian Bridge’, promovido por el Consejo Migrante, permitiendo que funcionarios canadienses escuchen directamente las solicitudes de personas atrapadas en distintos países a lo largo de las rutas migratorias en Centroamérica, México y Estados Unidos; que se trabaje por la reunificación familiar, incluyendo a padres, hijos y cónyuges; que exista patrocinio humanitario y protección para solicitantes de asilo en las rutas migratorias”, precisó.
Finalmente, afirmó que la designación de Estados Unidos como “tercer país seguro” debe ser revisada y revocada de inmediato, ya que, a su juicio, ya no refleja la realidad actual en materia de protección de derechos fundamentales, especialmente en lo relativo a las garantías del debido proceso y el respeto a la dignidad humana de las personas migrantes y solicitantes de asilo.
“La dignidad humana no puede ser condicional. Debe ser universal, coherente y efectiva”, concluyó Carlos Rojas.
