Irapuato, Guanajuato.- Estudiar no tendría por qué ser peligroso. Actualmente, los estudiantes de la División de Ciencias de la Vida (Diciva) de la Universidad de Guanajuato se enfrentan a problemas de inseguridad que van desde la venta ilegal y descontrolada de alcohol hasta extorsiones y secuestros virtuales, sumados a los asaltos violentos en la comunidad de El Copal.
Encabezados por la Dirección de Educación, a cargo de Joyce Guerrero, este lunes se realizó una marcha de reconocimiento para la implementación del programa ‘Camino Seguro’, luego de las constantes denuncias de los universitarios en las que surgieron una serie de situaciones que ponen en riesgo la seguridad de los estudiantes de la zona.

La universidad está localizada en la comunidad de El Copal, donde los caminos vecinales son las principales vías de comunicación para los estudiantes, en los que más de mil 500 se hospedan en viviendas de la zona, algunas de las cuales no cuentan con las medidas mínimas de seguridad. Sus accesos son de terracería, sin alumbrado público, y las carreteras están llenas de maleza que impide que los alumnos se trasladen de forma segura a los edificios universitarios.
A inmediaciones del casco de la Hacienda de la Diciva también se ha denunciado constantemente la venta ilegal de bebidas alcohólicas, donde incluso menores de edad llegan a consumir, dado que en la zona se encuentra también el CECYTE III y el CETAC, con estudiantes menores de edad.

Además, los alumnos han identificado venta de droga a unos cuantos metros de la universidad y de la parada de camiones, lo que hace más insegura la convivencia por ese punto de la comunidad, ya que la vida universitaria es de todo el día.
Personal de la Universidad también denunció que al menos tres estudiantes han sido víctimas de extorsión y secuestros virtuales, donde son presionados para esconderse en determinado sitio mientras hablan a sus familiares diciendo que están privados de la libertad; además de llamadas de extorsión a los números oficiales de la Diciva.
Otro de los problemas más graves son las paradas de camiones ubicadas en la carretera, principalmente de la ruta 32, que tienen años denunciando el riesgo que existe al tomar el camión en ese lugar, incluso teniendo el antecedente de que hace poco menos de ocho años, una alumna fue violada en esa zona.
Las autoridades caminaron los caminos de terracería y vieron lo difícil que es comunicarse, así como el peligro que representan esos puntos rojos, puesto que los ladrones se esconden entre los matorrales, andan en motocicletas por encima del puente, no hay alumbrado y es complicado colocar un botón de pánico en ese punto de la comunidad, además de que las cámaras de seguridad son apedreadas constantemente.

La problemática es muy extensa, reconoció la directora de Educación, quien compartió que se realizará un plan de acción que será implementado a partir de enero, pero en este tiempo se estarán atendiendo problemáticas puntuales como son los robos con mayor presencia de seguridad.
Aunque la directora comentó que se han detenido al menos tres asaltantes en la comunidad, integrantes de la mesa directiva de alumnos indicaron que los ladrones son tres jóvenes de entre 17 y 20 años de edad armados y que viajan en una motocicleta roja, generalmente vienen de otras comunidades para asaltar a los estudiantes.
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