Guanajuato, Gto.- “Tengo esta teoría de que en un lugar donde te sirven muy buen café, van a tener el peor té del mundo”, confiesa Dafne Valdivia Yllades.
Fueron varias las experiencias que la llevaron a convertirse en sommelier: su poca tolerancia a la cafeína, el encuentro fortuito con un libro sobre la historia del té, y el descubrimiento de que es posible desarrollar una profesión en torno a este brebaje.
Desde hace unos años, comparte sus conocimientos con otros a través de catas y talleres en la ciudad de Guanajuato.

¿Qué hacer con tanta información?
Dafne cultiva diversos intereses: es artista visual, promotora cultural, y diseñadora de interiores. Entre sus múltiples actividades se adentró definitivamente en el mundo del té en 2020, certificándose como sommelier en la ‘Escuela Mexicana de Té’.
Su formación incluyó los orígenes del té, sus tipos (verde, negro, blanco, oolong y pu-erh), preparación, degustación, los principales países productores, la organización de catas.
La pregunta lógica que llegó a su mente fue: “¿ahora qué hago con esta información?” Fue así como decidió crear el ‘Club de té Guanajuato’.
Un club para todos
A través de redes sociales y WhatsApp, Valdivia convocó a participantes para el club. “Nos juntábamos una vez al mes a probar un té puro, hecho solo con la hoja de la planta del té, que es ‘Camellia sinensis’, un té blend, que es la mezcla con algún otro sabor, y una tizana, otro tipo de infusión que no estuviera hecha con la planta del té”.


En 2025, Reino Unido fue el país invitado del Festival Internacional Cervantino. Junto con la casa de té ‘Menta y Mango’, Dafne organizó su propio taller, donde ofreció cuatro variedades vinculadas a la historia de esta bebida, emblemática en Inglaterra.
La colaboración trascendió el evento, “a partir de ahí he tenido acercamientos con varios restaurantes interesados”.
Desarrollar un gusto
Al preguntarle sobre cómo percibe la reacción de los participantes en sus degustaciones, señala: “ha sido divertido. Están las personas que ya les gusta el té, pero como probamos cosas extrañas o interesantes que me encuentro, les llama la atención aún más, al descubrir otras posibilidades del té”.
Algunos llegan con la consigna “yo soy más de café”, pero se sorprenden ante la versatilidad de la bebida, “se dan cuenta de que habían tomado tés muy malos, de no muy buena calidad”.
El club permite comparar experiencias entre sesiones, experimentar, desarrollar preferencias. Es diferente cuando imparte talleres o catas particulares, “en las otras catas siempre intento que a la gente le guste”.
En estos eventos sirve hasta 12 tipos diferentes, “que tienen perfiles gustativos muy distintos, pero vienen de la misma planta, sin sabores añadidos. Lo que lo hace diferente es que se controle el grado de oxidación, si está añejado”.


Tendencias, pros y contras
A Dafne le sorprende la popularidad que, gracias a las redes sociales, alcanzaron derivados de esta bebida.
Por ejemplo, el matcha. “A veces siento que la gente que le gusta el matcha latte, le gusta porque es una especie de malteada. Si les sirvieran el matcha directamente, probablemente no les gustaría para nada”. Y es que los ingredientes de los preparados que se comercializan son en mayor porcentaje saborizantes.
Resalta que estas tendencias contribuyen a la escasez del matcha, cuya producción es complicada.
Sin embargo, la ‘viralización’ de estos productos tuvo un lado positivo: “empezó con el matcha, con los tés ‘boba’, que tienen tapioca, la gente conoció otro tipo de propuestas o presentaciones que no sean solo el té calientito en una taza”.
Dafne Valdivia planea continuar creando espacios para compartir conocimiento, cultura, y sobre todo, nuevas experiencias en torno a un brebaje siempre presente, pero del que aún hay bastante por explorar.
“En México le decimos té a cualquier infusión herbal o frutal, pero en realidad es solo la planta del té, ‘Camellia sinensis’. La gente ya está saliendo de la idea de que es solo medicinal, existe esa relación de ‘te hago un tecito’, si te sientes mal del estómago, cuestiones de salud”.
Dafne Valdivia, sommelier
