Dallas, Estados Unidos.- La selección de Noruega logró una sufrida pero efectiva victoria por 1-2 ante Costa de Marfil en su choque de dieciseisavos de final de la Copa del Mundo 2026. En un partido donde los africanos propusieron y generaron constante peligro, la puntería clínica de los escandinavos en los momentos decisivos terminó por inclinar la balanza a su favor para instalarse en la siguiente ronda.
El estadio fue testigo de un duelo de estrategias contrastantes. Mientras los marfileños apostaron por un asedio incesante y un juego físico, los europeos demostraron que no necesitan dominar todas las facetas del encuentro para llevarse el resultado, congelando las aspiraciones de su rival con una efectividad letal.

Asedio marfileño y el primer zarpazo vikingo
A pesar de que el combinado noruego logró mantener una ligera superioridad en la posesión del esférico con un 53% frente al 47% de los africanos, fue Costa de Marfil quien dictó el ritmo ofensivo. Los “Elefantes” arrinconaron a la zaga europea provocando un total de 12 tiros de esquina a su favor, un contraste abismal con los apenas 3 generados por Noruega.
La insistencia africana se reflejó en sus 11 tiros totales a lo largo del compromiso. Sin embargo, el equipo se topó con una muralla defensiva que bloqueó 4 de sus disparos y un arquero noruego que intervino con 2 paradas clave.
Por su parte, Noruega apostó por el orden y la precisión. En una de sus pocas llegadas de peligro durante la primera mitad, Martin Odegaard frotó la lámpara para asistir a Antonio Nusa, quien no perdonó y marcó el 0-1 al minuto 39. El partido mantuvo una intensidad limpia, dejando como único amonestado del encuentro al propio Nusa, quien recibió la tarjeta amarilla en el tiempo agregado del primer tiempo (45’+1).
La reacción africana y la sentencia de Haaland
La historia del partido se apretó en el segundo tiempo. El cuerpo técnico marfileño leyó bien la necesidad de su equipo y realizó modificaciones simultáneas en su esquema al minuto 60, dando ingreso a Elye Wahi y Amad Diallo en sustitución de Ange-Yoan Bonny y Christ Inao Oulai, respectivamente.
La revolución desde el banquillo africano rindió frutos al poco tiempo. Al minuto 74, el recién ingresado Amad Diallo logró perforar la red europea para decretar el ansiado empate 1-1, desatando la euforia y presagiando un cierre de partido frenético.
No obstante, cuando el encuentro parecía destinado al alargue, apareció la máxima figura del conjunto europeo. Exactamente en el minuto 86, el delantero Erling Haaland se hizo presente en el marcador para sentenciar el 1-2 definitivo.
El impacto de este resultado confirma a Noruega como un equipo sumamente peligroso por su capacidad de definición. Las estadísticas finales resumen su frialdad frente al marco: de los 7 tiros totales que registraron en todo el encuentro, únicamente 2 fueron con dirección a puerta, y ambos terminaron en gol. Con esta victoria, los noruegos despiden a una combativa Costa de Marfil y aseguran su boleto a los octavos de final.
