La banda sonora del futbol guarda identidad y emoción, y nació en las gradas

Antes del reggaetón, de Daddy Yankee y Bad Bunny, la música latina tuvo un boom a finales de los 90. En 1997 Ricky Martin captó la atención de la FIFA luego del éxito global que tuvo con ‘María’. El boricua interpretaría la canción oficial de Francia 98.

La fusión de ritmos africanos y latinos, una letra que habla de lucha y sobrevivencia, un coro que hacía a miles agitar los brazos al unísono, y un performer carismático fueron la fórmula perfecta.

Antes de las campañas masivas en redes sociales, ‘La copa de la vida’ se convirtió en clásico de manera orgánica en la radio y la televisión, en canales como MTV.

“¿Quién en 2026 escuchando la mejor canción del Mundial?”, “Ricky, dejaste la vara tan alta que a casi 30 años de este himno nadie te supera” “Aquí todos los que venimos a limpiarnos los oídos después de escuchar la canción del 2026”, son algunos comentarios al video en YouTube.

Y es que este año, ‘Dai Dai’ de Shakira pasó desapercibida. La FIFA recurrió a la colombiana luego de ‘Waka Waka’, compuesta para Sudáfrica 2010; fue pegajosa, pero fuera del torneo no tuvo gran impacto.

‘La copa de la vida’ es el único tema oficial que el mundo entero coreó y reconoce como himno.

En los estadios no solo se cantan los goles, y son los himnos no oficiales los que trascienden. Porque en la música coinciden identidad, emoción, unión.

¿Qué sonará este domingo en el estadio cuando México se enfrente a Inglaterra?

“Pongan Caifanes”

La frase “Pongan Caifanes” se usa desde hace años en memes, para burlarse del gremio roquero que añora la época dorada de la banda. Esta semana “pongan Caifanes” se convirtió en exigencia. Imposible rastrear el origen del primer video proponiendo reproducir ‘Aquí no es así’ este domingo en el estadio. Se viralizó en horas, la Selección lo compartió en TikTok, Caifanes agradeció en Instagram.

“Vienes desde allá donde no sale el sol donde no hay calor, donde la sangre nunca se sacrificó por un amor… pero aquí no es así”, sugirieron dedicar a los ingleses. La alusión a la frialdad y solemnidad de la nación rival responde a estereotipos que se alejan del temperamento que en las gradas muestran los británicos.

No olvidemos que en Reino Unido surgieron los hooligans. Autoridades inglesas (y de Escocia, a donde se extiende el fenómeno) ‘bloquean’ a aficionados con antecedentes violentos para que no puedan acudir a eventos como este Mundial.

En resumen, no corre una sola gota de sangre fría por las venas de sus jugadores e hinchas. Y también son un pueblo que sabe musicalizar sus triunfos, hacer catarsis cantando.

Cuando Inglaterra fue anfitrión y campeón en 1966, cuenta la leyenda que el equipo comenzó a cantar en los vestidores ‘Sunny Afternoon’, recién lanzada por The Kinks. La historia de un hombre que pierde sus lujos al saldar una deuda por impuestos se convirtió en himno de la selección, de sus seguidores en todos los bares, y catapultó el penúltimo tema del disco ‘Face to Face’ a lo más alto en los rankings de popularidad.

Este Mundial los ingleses han festejado con ‘Wonderwall’ de Oasis. Se espera que no sea la canción con que cierre el encuentro, se espera que “pongan Caifanes”. Nos guste o no el futbol, seamos o no acérrimos fans de la banda, es significativo, emotivo, querer identificarse con una letra que dice: “largas vidas siguen velando el sueño de un volcán, para un alma eterna cada piedra es un altar”. Ni la poesía de Octavio Paz o Sor Juana ha logrado unir a los mexicanos como el éxito de una banda de rock, estrenado hace 32 años.

De Queen a Juan Gabriel

Debemos reconocer que Inglaterra es semillero de talento musical y ha regalado grandes himnos al deporte.

El Manchester United arribaba a la cancha con ‘I wanna be adored’ de The Stone Roses. ‘We are the champions’ de Queen trasciende fronteras en múltiples eventos, al igual que ‘We will rock you’. En el básquet, cómo olvidar la entrada de los Bulls de Chicago con ‘SIRIUS’ de The Alan Parsons Project (en los tiempos de Jordan, Pippen y Rodman).

En otros países hay himnos tan improbables como ‘Yes sir, I can boogie’ de Baccara. En 2023 tuve oportunidad de conversar con Cristina Sevilla, integrante del dueto español. El hit de 1977 es una de las canciones más escuchadas de la historia, y cada tanto tiene un ‘revival’. “El colmo de los colmos es que ha sido el himno de Escocia, de la selección de futbol”, me dijo Cristina sorprendida. Miles de hombres corean la letra que habla sobre una mujer que rechaza proposiciones en una pista de baile.

México es muy versátil al momento de elegir qué canciones suenan en estadios de fut y béisbol. El repertorio abarca desde ‘Cielito lindo’, ‘El rey’ de José Alfredo Jiménez, ‘Tragos de amargo licor’ de Ramón Ayala, hasta ‘Payaso de rodeo’.

Juan Gabriel es uno de los favoritos para musicalizar edits que retratan el orgullo tricolor. ‘Así fue’ se volvió viral, se usa como fondo de escenas conmovedoras tras desastres naturales, o simples postales para resaltar lo bello que es nuestro país.

La bandera de México, luchadores, el Ángel de la Independencia, danzantes, campanarios de templos, plantaciones de maguey, vendedores de algodones de azúcar, platos típicos, trajineras, impactantes atardeceres… imágenes que desfilan en nuestro feed mientras escuchamos a ‘Juanga’. Y el ‘Divo de Juárez’ por supuesto también es parte de los trends del “¿Y si sí?” mundialista.

Lo mismo sucede con ‘Hasta que te conocí’. La canción fue parte del video apócrifo que circuló en redes para presentar a los jugadores de la Selección Nacional.

Quizá ni el mismo Juan Gabriel habría podido imaginar que una afición históricamente machista usaría sus temas como soundtrack para alentarse.

Aunque la FIFA reproduce en los estadios una lista que cada selección proporciona, son los himnos espontáneos, los que elige la gente, los que quedan para la posteridad. En ocasiones, van más allá del nacionalismo, responden a la euforia, a lo que hace vibrar a las masas. ¿Qué queremos cantar juntos? ¿Qué nos hace felices, qué nos hace llorar o bailar? A ese ritmo se celebra o se sufre, a coro, a ese ritmo se construyen momentos, se escribe la historia.

LO SUPERFLUO: Sea cual sea el destino de la Selección, ‘Aquí no es así’ de Caifanes ya ganó estatus de himno apócrifo.

LO PROFUNDO: Irónicamente, Maná, banda ‘rival’ de Caifanes, cantará sí o sí en el evento, como parte del espectáculo de medio tiempo.