GUADALAJARA, MÉXICO — La Selección Mexicana dio un golpe de autoridad en su camino por la Copa del Mundo 2026 al imponerse por la mínima diferencia (1-0) ante el combativo combinado de Corea del Sur. Con un gol en el minuto 50, el “Tri” le cortó de tajo las aspiraciones a la escuadra asiática.
El Estadio Guadalajara atestiguó un encuentro táctico que dejó en evidencia el desgaste y la presión de la justa mundialista. La expectativa sobre el conjunto surcoreano era alta debido al talento de sus futbolistas, pero la propuesta defensiva y el orden de la escuadra mexicana terminaron por imponer las condiciones en el terreno de juego, congelando las ideas de su rival.

Un duelo estratégico y posesión asiática
A pesar de que el combinado surcoreano buscó adueñarse de las acciones, se topó con un bloque bien estructurado. Logró mantener la superioridad en la posesión del esférico con un 57% frente al 43% de los mexicanos, pero el equipo asiático batalló mucho para encontrar claridad al frente.
La zaga mexicana logró neutralizar por completo a las figuras de Corea del Sur. El planteamiento dio resultado y limitó a los asiáticos a registrar apenas 8 tiros totales durante todo el compromiso, la misma cantidad que generó México.
De esos intentos surcoreanos, únicamente dos disparos llevaron dirección a puerta. Esta alarmante falta de profundidad facilitó enormemente la tarea del arquero mexicano, quien apenas tuvo que realizar una atajada y vivió una tarde relativamente tranquila.

Por su parte, Corea del Sur apostó por adelantar líneas, pero la desesperación les costó caer constantemente en fuera de juego.
Los asiáticos sumaron 6 posiciones adelantadas contra solo 3 de México.
Además, la frustración asiática se notó desde temprano. Apenas corría el minuto 4 cuando Lee Kang-in se llevó la primera tarjeta amarilla del encuentro.
El grito de gol y el carrusel de cambios
La historia del partido cambió radicalmente en el segundo tiempo. El cuadro mexicano leyó bien el espacio y aprovechó su oportunidad.
Exactamente al minuto 50, Luis Romo logró perforar la red, colocando el 1-0 en la pizarra a favor de México.
Con la desventaja, el cuerpo técnico surcoreano intentó darle frescura a su ataque casi de inmediato. Fue entonces cuando ingresaron al terreno de juego Hwang Hee-chan y Oh Hyeon-gyu al minuto 57, tomando el lugar de Lee Jae-sung y la gran figura Heung Min Son.
El partido se calentó y la tensión aumentó cuando Paik Seung-ho recibió la segunda amonestación para Corea del Sur al minuto 58.
El duelo entró en su recta final con un carrusel de sustituciones, agotando ambos equipos sus 5 cambios permitidos. México ajustó sus piezas al 71′, dando ingreso a Orbelín Pineda por Brian Gutiérrez y a Obed Vargas, quien tomó el lugar del goleador Romo.

Para sellar el triunfo, el estratega mexicano reforzó el equipo en los minutos finales. Mandó a la cancha a Israel Reyes y Santiago Giménez al 80′, y a César Huerta al 84′. El gol de Romo desató la locura en las gradas tapatías y dejó sin capacidad de respuesta a los asiáticos.
Ilusión a tope en tierras aztecas
El impacto de este resultado trasciende las expectativas iniciales. La victoria de México en un duelo tan cerrado ha hecho eco inmediato en el mundo del fútbol y entre su afición.
Los seguidores en las plataformas digitales no tardaron en reaccionar. La mayoría ha catalogado de forma unánime este triunfo como una muestra de solidez defensiva en lo que llevamos de Copa del Mundo.
El clamor de los fanáticos se ha tornado esperanzador bajo la premisa de que México sabe manejar los partidos apretados. A pesar de irse en blanco en tiros de esquina a su favor durante los 90 minutos, el equipo supo ser letal.
Las estadísticas de este arranque respaldan el orden tricolor. México logró 4 tiros a puerta y fue sumamente limpio en las disputas, terminando el encuentro sin recibir ni una sola tarjeta amarilla o roja.
