Nos encontramos muy cerca del 2 de junio, fecha en que todos los mexicanos registrados en el padrón electoral saldremos a votar por alguno de los 20 mil 375 puestos federales, locales y municipales en disputa, siendo el más representativo el de presidente de la República, por el cual contienden Jorge Álvarez Máynez, candidato por el partido Movimiento Ciudadano (MC), Xóchitl Gálvez, candidata por la coalición Fuerza y Corazón por México, integrada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Claudia Sheinbaum, candidata por la coalición Sigamos Haciendo Historia, conformada por el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), Partido del Trabajo (PT) y Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
Si bien, de acuerdo con diferentes ejercicios demoscópicos (encuestas), la intención de voto, en términos porcentuales generales, es de 10.7 para Máynez, 31.9 para Xóchitl y 57. 4 para Sheinbaum, podemos prever que la contienda central será entre las dos candidatas, con una marcada tendencia por la última, la cual se ve muy difícil (que no imposible) de igualar y superar. En este sentido, la figura de Máynez ha cobrado relevancia al ser una opción que pudiera declinar en favor de la candidatura de Xóchitl Gálvez, proporcionándole entre 8 y 10 puntos porcentuales a través del llamado “voto útil”, es decir, aquel voto que se emite a favor de una opción que, aun no siendo la preferida, tiene posibilidades de contribuir a la derrota de otra cuyo triunfo no se desea.
Para que esto pudiera tener lugar, de acuerdo con el artículo 241 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), Máynez debería haber renunciado a su candidatura, ante el Consejo General del INE, treinta días antes de la fecha de la elección. Dada la cercanía del 2 de junio, y puesto que las boletas electorales ya se encuentran impresas (lo que hace imposible incluir o retirar a un candidato de las mismas), el zacatecano tendría que hacer un llamado al voto útil en favor de Xóchitl Gálvez, lo que generaría que, en caso que alguien marcara la casilla con su nombre, el voto sería solamente tomado en cuenta para el partido Movimiento Ciudadano.
Sin embargo, y a pesar de que Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del ex candidato presidencial por el PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta (asesinado en 1994 un evento de campaña en la colonia Lomas Taurinas, Tijuana) ex alcalde de Monterrey y candidato al Senado por MC, se hubiera pronunciado por que Máynez declinara en favor de Gálvez, cediéndole los nueve millones de spots en radio y televisión que le restan al partido de aquí al final de la campaña para promover el voto útil y ganar la presidencia de la República, reconociendo con ello su madurez política y su sentido de responsabilidad, a lo que el candidato naranja manifestóoque tal escenario no tendrá lugar, continuando con su campaña por la presidencia de acuerdo a lo planeado y planteado por su partido.
En nuestro país hemos experimentado el llamado al voto útil en las elecciones presidenciales de 1988 con Cuahutémoc Cárdenas y Vicente Fox en el año 2000, como una forma de consolidar oposiciones antisistémicas, es decir, en contra del sistema político imperante encabezado por el Partido Revolucionario Institucional. No obstante lo anterior, la referencia más inmediata a esta modalidad de voto la tuvimos en 2018 con Andrés Manuel López Obrador, la cual respondió al reacomodo y desgaste de las fuerzas políticas opositoras a su candidatura, contando con el voto útil de priistas y panistas que no estuvieron de acuerdo con las candidaturas de José Antonio Meade y Ricardo Anaya (actual candidato al Senado) respectivamente, y que contribuyeron a consolidar el discurso de reconstrucción del entonces candidato presidencial por MORENA.
Esto es importante puesto que el llamado por el voto útil esgrimido por Alito Moreno, presidente del PRI y candidato al Senado, así como por Colosio Riojas, difícilmente se verá reflejado al no representar la candidatura de Xóchitl una propuesta de gobierno unitario o de coalición, al caminar, tanto la candidata como los partidos que la postulan, cada uno por su lado, complicando entrever un programa común que, a decir de lo que se cuenta en los corrillos de la política, al interior de los partidos opositores existen rupturas debido a desacuerdos internos y falta de entendimientos con Gálvez y su equipo cercano.
La estrategia opositora de negociar declinaciones en favor de su candidata, así como la retórica del presidente del PRI, a través de insultos y descalificaciones, en nada benefician a su proyecto, situando a la candidata del partido guinda en una posición sin sobresaltos, viendo la corrida desde la barrera, afinando sus actividades y estrategias de cierre de campaña sin mayores sobresaltos.
Falta muy poco para definir el destino de los siguientes seis años, salgamos a votar.
