El incidente ocurrió en medio de una jornada de protestas realizadas por trabajadores locales del sitio arqueológico, quienes se manifestaban contra presuntos planes de reubicación impulsados por autoridades. Aprovechando la tensión y la aparente reducción de vigilancia en algunos puntos, los visitantes lograron ascender a la estructura prehispánica pese a las restricciones vigentes.
La acción generó molestia inmediata entre turistas nacionales y extranjeros que se encontraban en el lugar, quienes observaron cómo los hombres ignoraban las reglas establecidas para proteger uno de los monumentos más importantes del patrimonio histórico de México.
Turistas burlan restricciones en Chichén Itzá
De acuerdo con los primeros reportes, personal de seguridad detectó a los turistas mientras permanecían sobre la pirámide de Kukulkán y posteriormente procedió a intervenir para bajarlos y detenerlos.
Hasta el momento no se ha informado oficialmente la identidad ni nacionalidad de los involucrados, aunque videos y fotografías del momento comenzaron a circular rápidamente en redes sociales, donde cientos de usuarios criticaron el comportamiento de los visitantes.
Las autoridades mantienen prohibido subir a la pirámide desde hace varios años como parte de las medidas de conservación implementadas para evitar daños estructurales y preservar el sitio arqueológico.
La pirámide de Kukulkán cuenta con vigilancia permanente
La pirámide de Kukulkán es uno de los principales atractivos turísticos de Yucatán y forma parte de la zona arqueológica de Chichén Itzá, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y considerada una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.
Debido a su relevancia histórica y cultural, el acceso a las escalinatas permanece restringido desde hace años, luego de que especialistas advirtieran riesgos tanto para la conservación del monumento como para la seguridad de los visitantes.
El sitio recibe cada año a miles de turistas provenientes de distintas partes del mundo, por lo que las autoridades mantienen operativos de vigilancia y protocolos de protección permanentes dentro del complejo arqueológico.
La nueva polémica reavivó el debate sobre la necesidad de reforzar la seguridad en Chichén Itzá y endurecer las sanciones contra quienes incumplan las normas de preservación del patrimonio cultural mexicano.
