Celaya, Guanajuato.- Hace tres años Sandra Yoselin Olalde trabajaba vendiendo dulces y chicles en los cruceros de Celaya, a veces sacaba el dinero suficiente para comer, pero muchas otras ni para eso. Fueron muchos meses de exponerse ella y sus dos hermanas a los peligros de laborar en la calle, hasta que el DIF la rescató a ella y su familia y este jueves le festejaron sus 15 años.
A Sandra Yoselin y a sus padres, se le acercaron los trabajadores sociales de DIF y los invitaron a integrarse a los programas de la coordinación de Acciones a Favor de la Infancia (CAFI), a lo cual aceptaron y a partir de ahí las niñas se pudieron integrar a un sistema escolarizado, además les dan asesorías académicas, desayuno, atención psicológica y social, actividades artísticas, deportivas y formativas
Sandra Yoselin quiere ser militar, no tiene claro si quiere casarse y tener hijos, pero lo que sí anhela es tener una casa y un vehículo propio, poder estudiar y ser “una gran profesional”.

“Me gustaría poder comprar una casa propia, de tener hijos no sé tal vez uno, quiero tener mi casa propia, mi carro, mi trabajo. Yo antes vendía paletas, dulces o chicles en los cruceros, era peligroso porque a veces te podían machucar, atropellar o pasar algo malo, a veces me daba miedo, pero por necesidad lo hacía. En ese entonces a veces, casi nunca teníamos dinero para comer, ni para nada, aquí soy más feliz que el crucero”, platicó Sandra Yoselin.
La pequeña llegó a CAFI a los 12 años y apenas el pasado 10 de marzo cumplió 15 años, por lo que este jueves le festejaron su cumpleaños junto con la celebración del Día del Niño de otros 50 infantes que son parte del Programa de Acciones a Favor de la Infancia y que también fueron rescatados de las calles.
La adolescente dijo estar muy contenta porque anhelaba tener su festejo de 15 años, pero sus padres no tenían dinero para organizárselo, sin embargo, su sueño se hizo realidad y este jueves bailó el vals con su chambelán y su papá en un balneario de la ciudad. Además, acudieron los directivos del DIF y la alcaldesa Salud García, quien la animó a esforzarse en cumplir sus metas y anhelos y le recalcó que “todos los sueños se pueden cumplir”.
Durante el festejo estuvieron presentes los papás de la niña, que agradecieron el apoyo del DIF y platicaron que han pasado por algunas adversidades que llevó a que sus hijas trabajaran en la calle, sin embargo, hoy Sandra Yoselin y sus hermanas están recibiendo el apoyo y las herramientas para que salgan adelante.
La Coordinadora de Acciones a Favor de la Infancia, Erika Velásquez, mencionó que a la fecha hay unos 75 niños que son explotados laboralmente en los 59 cruceros identificados como los lugares donde ponen a vender a los niños o a pedir limosna.
Se ha detectado que los niños explotados son originarios de Celaya, pero también llegan de Dolores Hidalgo, San Miguel de Allende, los Apaseos y otros estados como Chiapas o Querétaro.

Las edades en que los niños son más explotados y que recaudan más dinero están entre los 5 y los 11 años, ya que más grandes ya no causan ternura en las personas y ya no les dan dinero.
Un menor puede llegar a ganar hasta mil 500 pesos en un día, pero el dinero es completamente para sus padres, tutores o quienes los manejan.
La funcionaria solicitó a las personas que no le den dinero a los niños y adolescentes y no abonen a la explotación infantil, pues cada vez que le dan dinero a un menor, es más la afectación para el menor que la ayuda.
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