Guanajuato, Guanajuato.- Pescadores de la presa de La Purísima exigen al gobierno municipal de Guanajuato y al Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guanajuato (SIMAPAG) que dejen de prometer y se pongan a trabajar en la construcción de las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR), cuya edificación han anunciado durante años sin que se concrete. Esta situación provoca que las aguas negras descargadas en el río Guanajuato lleguen hasta la presa de La Purísima.

Una situación que, más que generar problemas medioambientales —toda vez que los pescadores aseguran que, aunque actualmente la contaminación que llega a la presa se mantiene en niveles moderados, no afecta ni a los peces que viven en el vaso captador y que son extraídos con fines comerciales, ni al ecosistema que se desarrolla en los alrededores de este embalse—, genera una mala imagen para la presa, provocando que el pescado que se extrae de este lugar tenga que venderse en otros municipios del estado, debido a que la población local no lo quiere consumir por miedo a que esté contaminado. Así lo dio a conocer Pedro Luis García, presidente de la Asociación de Pescadores de la presa de La Purísima.

Integrantes de la Asociación de Pescadores de La Purísima exigieron acciones para evitar que las aguas residuales lleguen al embalse. Foto: Héctor Almaguer

“Nosotros ya tenemos tiempo buscando ayuda, porque no hay un lugar a donde lleguen las aguas negras. Están abriendo muchas colonias y no hay dónde se limpie esa agua. Y ya sabemos quién es el responsable; el gobierno es el que da los permisos. Las PTAR ya tienen cerca de 10 años que las iban a hacer y nomás no empiezan. Esto afecta a los negocios porque, de hecho, el pescado que estamos vendiendo en los establecimientos ni siquiera es de aquí. Teniendo el pescado aquí, no lo podemos vender aquí porque la gente dice que está contaminado. La mala fama nos está afectando demasiado”, reveló.

El presidente de la Asociación de Pescadores de la presa de La Purísima dio a conocer que el caso de los peces muertos que aparecieron este lunes 1 de junio en algunas zonas de la presa no tuvo nada que ver con las descargas de aguas negras, ya que es un fenómeno natural que se presenta año con año. Tampoco se trataba de los peces que sembraron los pescadores hace meses; se trata de un pez invasivo conocido como champorra o charal gordo, que llega a la presa para cumplir con su ciclo reproductivo.

“Esos peces son originarios de los ríos, pero cuando el agua sube, en tiempos de lluvias, llegan a la presa a reproducirse y luego, cuando llega el calor y la temperatura del agua aumenta, se mueren”, dijo.

Incluso, el líder de los pescadores comentó que estos pececillos se consideran una plaga, ya que consumen los huevos de los peces que los hombres siembran en este lugar para la pesca.

Productores pesqueros advirtieron que la percepción de contaminación perjudica la venta local de pescado. Foto: Héctor Almaguer

“Esos peces se comen a los pescados chiquitos. Cuando la mojarra está ovulando, suelta los pececitos y ese pez se los come”, comentó.

También dio a conocer que los peces de mayor tamaño que se pudieron encontrar muertos junto a los más pequeños, y que eran muchos menos, también mueren debido a las altas temperaturas del agua, no a la contaminación.

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